<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696</id><updated>2012-02-01T17:52:35.801-03:00</updated><category term='agua'/><category term='pescadores'/><category term='puentes'/><category term='hoyos'/><title type='text'>Postales intersticiales</title><subtitle type='html'>de FABRICIO SIMEONI</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>67</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-1988951046896411898</id><published>2011-11-16T00:33:00.001-03:00</published><updated>2011-11-16T00:38:40.896-03:00</updated><title type='text'>Hernia</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cuando ella empieza a llover corre la avenida Francia en sentido contrario, muestra su fósil oscilación inguinal como un correlato de niebla en la zona perimetral del deseo. Correr en ella no es alfabetizar las coordenadas ni eyectar cada espejo de agua con pavimento sano. Correrla no es adosar la planta del pie a la masa de la calle ni cavilar el afluente de una secreción signada por la cosmética del colapso.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sólo pasa un perro adueñado del trayecto y la docilidad que ella provoca en la inundación, se retuerce después toda la lluvia como amodorrada, promulgando de cara al piso su culpa incesante por seguir cayendo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Recae el sentido de la indignación o el atascamiento, el perro goza del límite que moja la espalda. El primer obstáculo superado al cruzar la diagonal representa el modelo de superación que todo animal infringe después de abastecerse, ella sigue corriendo atestando ojos en las cuatro esquinas. Algo de aceite se desparrama defectuoso sobre las sartenes del bodegón. Ese olor cauteloso que inflama las fosas del duodeno y se infecta en la tempestad clamando el fin de los tiempos bautizados en la misma ocasión que peca el cielo. Un diseño ácido en el paisaje desfigurado de la noche, envuelta oficiosamente con cada impacto que orbita la inducción. Un plato de comida no es para la lluvia, lo que la decorosa grieta en la tierra es para el perro. Ambos se encuentran en la rusticidad de la sobra.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Se estigmatiza cada paso que falta para llegar a destino, salpicando la frontera del decomiso. Se corren los vehículos estacionados como el vino misceláneo. Como una mutual de resfríos mal curados, nos empapamos de coberturas selectivas creyendo en la disolución que algún día podrá espaciar el paradero.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La gente se amontona en la consistencia y liviandad del aceite como el peso muerto que flota en la embestida, ella sigue haciendo correr la avenida que nada tiene ya para mostrarle a los corredores, las valijas repletas de miembros caninos, los suegros de la última novia casada por despecho, los sostenes del cuerpo cóncavo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Se desenvuelven las marionetas tendidas en la soga del patio huérfano, se salpican los tobillos cercanos a las cabezas de los de abajo, no hay demasiado resquicio para recalentar el menú ejecutivo. Nos acercamos a la puerta, el último estruendo después de la luz violeta nos detona la sien confundida con los cordones vaporosos. Los grumos del cemento solemne elevan la debilidad del mozo arrojado a conciencia a la voracidad del tumulto trazado en la carta como innovación gastronómica. Toda la porcelana se destruye en los mostradores y nadie paga cubiertos. Después el foco incandescente presume un secreto inanimado a la hora del reencuentro amante y todo lo que esperamos nunca tendrá posibilidades de encontrarnos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Parece haber refrescado en la intimidad del efluvio, la térmica no soporta un ladrido más. Para el secador no hay ninguna suerte amalgamada a los efectos del premio de la lotería.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Trepar es una utopía, falta el aire. Murió el perro y ella se detuvo  ante la copiosa insinuación de lo que vendrá a recetar lo condicionado del reflejo, en la operación hubo un corte que no se seca todavía.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-gYoUzJVW0gE/TsMv3r2s0bI/AAAAAAAAAnM/0qczHB-jfOI/s1600/rAICES2.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 400px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-gYoUzJVW0gE/TsMv3r2s0bI/AAAAAAAAAnM/0qczHB-jfOI/s400/rAICES2.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5675432589128421810" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-1988951046896411898?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/1988951046896411898/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=1988951046896411898&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/1988951046896411898'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/1988951046896411898'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2011/11/hernia.html' title='Hernia'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-gYoUzJVW0gE/TsMv3r2s0bI/AAAAAAAAAnM/0qczHB-jfOI/s72-c/rAICES2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-5475592036117733595</id><published>2011-06-15T13:47:00.000-03:00</published><updated>2011-06-15T13:49:43.042-03:00</updated><title type='text'>Un chiquero menos cosmopolita</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;En esta guerra de chanchos, la dieta es para la paz, lo que la sobra para las moscas. Un anestésico de prototipos inusuales, los murales derruidos, una vitrola de ruidos mezquinos, el pacto conciliador entre una de las partes y los aliados.&lt;br /&gt;Suena algo de música gospel en los alrededores y vamos sumando adeptos a la causa común. Las mismas absorciones del alud que entierra los desperdicios en las bocas de las terrazas de los edificios linderos, desde adentro seguimos mirando masacrar las vísceras, un exterminio porcino. Veía con asombro la cara de felicidad que cada chancho desdeñaba después de matar a otro chancho, supuse que algo de la misma especie sólo podía ocasionar felicidad y repudiarla a la vez cuando se extinguían las voluntades innatas, cuando de igual a igual las mismas armas sostenían el pleito sin congoja, sin omisión ni abuso, cuando todo es del mismo origen y viene del mismo chiquero.&lt;br /&gt;Volaban los pedazos de marranos como neonatos por el aire y nuestra mirada agravaba la descendencia, el árbol genealógico de las Navidades, un fin de año desligado de la carne blanca. Nos embadurnaba la sangre exiliada de los matorrales y sólo oficiábamos de espectadores neutrales, sin dictaminar siquiera una sentencia que revitalice los andamiajes de un chiquero normal.&lt;br /&gt;Si pudiésemos mordernos, ninguna pelea sería equitativa. Los desbordes de un chancho sacado eleva el rumor de un desenlace químico. Después vendrá la liberación, los resquicios del barro suave, la detonación final de las bombas grasosas de un dios chancho desenvuelto, atractivo y voraz. El perdón de los chanchos fieles, los que buscan la trascendencia en un chiquero superior. Las castas igualitarias del veneno, la rendición merodea la quinta como el mismo acto de contrición, el estado religioso de los chanchos también los redime, los calma.&lt;br /&gt;Corrimos desesperados resguardándonos del hedor como hedonistas que se aíslan o sicarios rebeldes, entre el mismo sonido y la ración medida que se pudría en los platos de madera ahuecada. La vanidad del chancho nos convocaba como queriendo escapar de la masa amorfa y una hilera de chanchos nos amedrentaba, nos inundaba la vulgaridad o lo que hasta ese momento creíamos de ella. Una chancha preñada es más que un eslabón procedente del plancton, es la consecución del deseo chancho y mecanicista del mundo, es la preservación del cuerpo en la forma. Muchos chanchitos de chancros chauvinistas, achacaran los charcos hinchados.&lt;br /&gt;Como planetas desorbitados la estirpe interrumpe su belicosidad ante la beligerante condición de los trogloditas. Se agrupan los muros delante de las narices fruncidas y algo parece estar seguro detrás del avasallamiento.&lt;br /&gt;Lo que nazca, lo que venga después de cada brote exterminado, los chanchos del futuro, nuestra impiedad y esta estrepitosa irrupción heterodoxa por desigualarnos, hacen de todos los chiqueros del universo, el único lugar propicio para salvarnos del espasmo de los ojos decantados y las otras formas incorpóreas del coma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-wnt14qalKPo/TfjibVUR2hI/AAAAAAAAAnE/Zk_c91lruTk/s1600/chancha%2By%2Brosas.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 276px; DISPLAY: block; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5618489494351239698" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/-wnt14qalKPo/TfjibVUR2hI/AAAAAAAAAnE/Zk_c91lruTk/s400/chancha%2By%2Brosas.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-5475592036117733595?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/5475592036117733595/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=5475592036117733595&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/5475592036117733595'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/5475592036117733595'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2011/06/un-chiquero-menos-cosmopolita.html' title='Un chiquero menos cosmopolita'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-wnt14qalKPo/TfjibVUR2hI/AAAAAAAAAnE/Zk_c91lruTk/s72-c/chancha%2By%2Brosas.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-55717147973301180</id><published>2011-03-11T15:15:00.002-03:00</published><updated>2011-03-11T15:37:48.882-03:00</updated><title type='text'>Pérsico</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;                                                                                                                                           A Pipu&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un pollo apoyado, el toro atorado, nuestras bocas evocadas. No te emociones, sólo haz el relleno en una olla que no sea la misma que usas para la depilación.&lt;br /&gt;La tabula rasa que tabula el azar entrelazado a tus orígenes, lo mínimo en mi Nimo ausente, soslayado del layo. En el mismo as de la luz, el que guarda como un electrón que mascullaban los hilos. Promociones de silos, nutrientes del sistema tradicional. El aceite de oliva. Todos nos intoxicamos.&lt;br /&gt;La mente vacía, la percepción sensorial iniciática del repulgue. Una horma deformada en la inhibición del vicio. Los esqueletos que le tosen al viento. Armar la forma de borrar las huellas, dejarlo todo en blanco. Gatillar con el gato al lado. ¿Qué calibre perece en el estómago, la caída libre? La bala fue precisa.&lt;br /&gt;No marques territorio, sal del cuarto como menguando la sal del ingrediente. El alud de la salud mórbida. ¿Acaso el fracaso acá saca el caso?&lt;br /&gt;No pases más la lengua por los restos impregnados en el tapper plástico, tras las añoranzas de la muerte nos fuimos despacio los dos, incluyendo el molde del disco apelmazado en el sartén. La fritura del ritual del mediodía de los amurallados, ralla la raya como límite limitando lo fronterizo con un tero precoz. El eco de la tapera, la intuición del dogma devenido en tu dios de cada máquina. Aquí nada suena como lo que enerva las zorras azoradas, ciertas licencias de recetas silenciosas, las ansias de volver a la lencería, nuestras encías vencidas, ¿sería la esencia esa parte del iceberg su enzima de cima cóncava?&lt;br /&gt;Un ratón maratónico difiere de los monstruos egregios del pez apesadumbrado. El único océano que nada en las empanadas tras las rejas del horno, soborno que sobo en Kosovo el torno del disfraz que dista del miedo, más pasas en la rutina. El oso acorazado en mi famélica transición.&lt;br /&gt;No te desvincules de la gastronomía osada. No le pongas aceitunas que se oxida la carne, gas que hace tu nacimiento. Miento, uno nace para ir muriendo en cada bocado, cada deglución perpetua del distrito hepático.&lt;br /&gt;Algo se quema esta tarde en las panteras del panteón panadero. Así como nos irriga otra sangre de la periferia feriada, ahí donde duerme cada brasa. Grasa decapitada, de capital sincera, con la misma cera que antes fatigábamos las plantas de interiores, de los pies irrigados.&lt;br /&gt;Lacera la masa de hojaldre sobre una mesa de hojas al drenaje sucio que la abuela configuraba después de la operación. Era la ración de la ópera que tanto nos daño el oído mientras el odio mandibular prefería otro manjar de cebras celebradas a la orilla del ripio. El bosque del sueño.&lt;br /&gt;La cebolla inunda al sebo y bolla entre las bolas de fuego imberbe sin ver cuánto de la cocina supura su pura orfandad.&lt;br /&gt;Ahora chorrea el líquido sobre las manos que buscan completar la escena. No pises los carozos más caros menos cuidados. El polimorfo segrega la propia saliva de la digestión. La armonía del mono evoluciona hasta que la cocción deja de ser la verdadera y sustituye la versión original del hombre especia. No debes condimentar lo que falta, el eslabón no se disuelve. &lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-EvWK7W4WBik/TXpq8181oeI/AAAAAAAAANU/lpeGQi6MULE/s1600/repulguex.JPG"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 308px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5582892281586098658" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/-EvWK7W4WBik/TXpq8181oeI/AAAAAAAAANU/lpeGQi6MULE/s400/repulguex.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;Foto&lt;/strong&gt;: &lt;em&gt;" la percepción sensorial iniciática del repulgue"&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-55717147973301180?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/55717147973301180/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=55717147973301180&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/55717147973301180'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/55717147973301180'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2011/03/persico.html' title='Pérsico'/><author><name>menta producciones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00017832568674438124</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1426/2155/1600/simeoni%20lenguaraz.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-EvWK7W4WBik/TXpq8181oeI/AAAAAAAAANU/lpeGQi6MULE/s72-c/repulguex.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-8317963499494489718</id><published>2010-12-11T01:55:00.002-03:00</published><updated>2010-12-11T01:59:08.160-03:00</updated><title type='text'>Cinestesia</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/TQME4OXF4bI/AAAAAAAAAl4/mxEYA2SnzuQ/s1600/cinestesia.JPG"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 294px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5549284529824719282" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/TQME4OXF4bI/AAAAAAAAAl4/mxEYA2SnzuQ/s400/cinestesia.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Todo el recinto albergado por los leopardos se había inundado de violeta. Recorrían puntos que olían al mismo color y no llegaban a ninguna parte, se veían del mismo color y terminaban comiéndose. Difícil desafío el de desplazarse por los anegamientos del color subrepticio de un disco compacto.&lt;br /&gt;El referéndum de los nanómetros y un destino que nunca tuvo origen. El violeta avasallante que impone el tacto y los ojos amedrentados casi ciegos. Un predio rústico con la forma de la misma mujer modesta que nunca encontró la puerta de salida en la zona irregular y desprovista de lugares donde se limpie el cuerpo y las distensiones de los músculos en los miembros fértiles descrean de la imposibilidad de poder nadar.&lt;br /&gt;Los leopardos al menos nadaban contra los vidrios de color violeta en las piletas de ultragua considerando el malestar que el color les propiciaba a la sequedad de su piel.&lt;br /&gt;En las aferencias de lo sensorial el movimiento imperceptible de los animales nos recrean el nervio y una mirada constante al ruido que violeta penetra también el tímpano como haciéndose cargo de nuestra existencia, la diferencia con los animales ya sometidos a su engranaje.&lt;br /&gt;El sentido confundido del ojo al que todo se le viene encima y lo acorrala contra su propio cuerpo, lo mete dentro de él, lo sumerge en la profundidad de lo inapropiado. Se desparrama el color por las rendijas y todo lo que era parte del interior logra esparcirse en la horizontalidad y crece la forma, se eleva. Transforma el paisaje gustoso. El rol de los inundados interviene en la sofocación de todo acto voluntario coordinado. El destello de otra luz nos disuelve al polvo de un violeta algo desteñidos hasta que dejamos de ver y todo es ese color que recurre en la manera de tocarnos y se asemeja a este desconsuelo propio de los espacios sin pileta.&lt;br /&gt;Nos adentramos en sus fauces degustando el recorrido del tono mezclado en la longitud ínfima de onda. Un registro de pérdida conceptual. Extendemos los brazos y flotamos en una superficie de tubérculos sin coordenada, no hay borde en ella.&lt;br /&gt;En lo último que se percibe, se esconde el efecto del físico menguante, el espectro que concluye el deseo empírico de la vista. La neuralgia que decapita el sismo, interviene en la misa ornamental que arbitra el juicio desfasado del repelente. El líquido corporal se introduce en las venas que no fuimos capaces de arrojar, un militante linfático que regenera la pigmentación amputando los valores y su destino degrade.&lt;br /&gt;Los estruendos de vidrios después desperdigados en el universo violeta son la misma intención que tenemos por incrustarnos. El desplazamiento es anatómico y se configura a la espera de lo que sabe a leopardo daltónico. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-8317963499494489718?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/8317963499494489718/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=8317963499494489718&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/8317963499494489718'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/8317963499494489718'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2010/12/cinestesia.html' title='Cinestesia'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/TQME4OXF4bI/AAAAAAAAAl4/mxEYA2SnzuQ/s72-c/cinestesia.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-3102148259089039529</id><published>2010-11-05T21:07:00.003-03:00</published><updated>2010-11-05T21:42:52.172-03:00</updated><title type='text'>Sutura escamosa</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/TNSkhXN4ZFI/AAAAAAAAAlw/rAgdjizK9Ho/s1600/suturaesk.JPG"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 284px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5536230735020057682" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/TNSkhXN4ZFI/AAAAAAAAAlw/rAgdjizK9Ho/s400/suturaesk.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;"... entras, te vas, te escondes en la puerta..."&lt;br /&gt;Charly García&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacía como que el espacio contenido la expulsaba pero desentendía la natalidad de las bisagras. Una herejía de cerraduras dispuestas a la manera del ojo desviado, los recovecos de la sociedad de fomento intercambiados con el propósito de la celulosa. Se tuvo que comer el tomo uno de derecho francés para darse cuenta que lo suyo tenía que ver con lo coronal, la figura anatómica de las entradas o el repelente diáfano de las salidas.&lt;br /&gt;La masticación del infinito en la bóveda desarticulada del clearing no le quita el gesto, la mueca de labio estirado en la prominencia de la hinchazón del pómulo. Un destino occipital, se deshizo después del último elemento genealógico que la amparaba telúrica, a las grietas y la suerte que se convierte en perro cuando las paredes se achican y empiezan a morder, a machucar la piel fajada y en la habitación todo se reduce al recreo del escritorio sin aire.&lt;br /&gt;No hay futuro en el sepelio del marketing de la mandíbula, habían sido varios los convocados a la mesa de enlace, como si algo ya hubiese sido roto antes del apriete, antes que todo lo que se incrusta en la intersección, desaparezca. La carne cruda o el desvelo de la rúcula que sabe incluir los jardines del molar y esperar un lapso, la melancolía de la lengua y su registro de vacíos mesiánicos.&lt;br /&gt;Se precisan los engranajes y se envuelve en los mantos de atmósfera miscelánea atrapada en la forma, camina despacio por el trapecio temerario de hombrecitos clavados en la luz que atraviesa el grosor del vidrio confundiendo imagen con interferencia. En esa superficie rugosa, donde se destierran los conductos, se escurre entre los dedos de lo que la intenta agarrar y siempre el mismo desenlace adelantado de los actos interviene en el desmembramiento. La caja tiene una tensión acreditada cuando la materia que ocupa la materia se mece en la coyuntura temporoparietal.&lt;br /&gt;¿Será el contacto con la criminalidad de la línea el que contraiga acurrucado su aerodinámica nasal? ¿Serán las alfombras voladoras las que atraviesan los techos hacia la dimensión del cielo craneal?&lt;br /&gt;Ella merece una consagración como esta, la que infrinja el modelo de un festejo sancionado en las fibras de una baldosa suelta. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-3102148259089039529?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/3102148259089039529/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=3102148259089039529&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/3102148259089039529'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/3102148259089039529'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2010/11/sutura-escamosa.html' title='Sutura escamosa'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/TNSkhXN4ZFI/AAAAAAAAAlw/rAgdjizK9Ho/s72-c/suturaesk.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-6628794491846783579</id><published>2010-07-20T21:00:00.001-03:00</published><updated>2010-07-20T21:03:29.700-03:00</updated><title type='text'>Corolario de un ecosistema</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/TEY4vHicaGI/AAAAAAAAAlI/PoVB0aS6lmk/s1600/fabripez.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 295px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/TEY4vHicaGI/AAAAAAAAAlI/PoVB0aS6lmk/s400/fabripez.JPG" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5496142777380792418" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Yo fui su acuario, no pensaba en el agua salobre. Quería verla adentro, como un inquilino subacuático, maltratado. Esta sustitución del vidrio por lo que no nombramos. Una esquirla de la misma sangre. La pecera depurada. Y nos torturábamos mirándonos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Un reactor insuficiente, las cosas que nos controlan y las que nos mantienen atérmicos. Eso explotaba alguna vez, como todo lo que se mantenía inmune.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Su edificio del agua me excluía de alguna manera, dejándome adentro. Ella se alojaba afuera. Mordía el borde del plástico hundiendo los ojos en la transparencia. Eran las hidras que conservaba el arrecife. Un pez decorativo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Lee en francés toda la noche, me decía con tono anfibio, como si un acuario poligloto debiera ser el único aditamento necesario para calmar la tierra mojada, su sed aérea. Y yo recitaba entonces algunos párrafos cansados de Proust. Olvidaba el punto que acomete entre su final y lo que nombramos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Siempre pretendí un acuario comunitario donde convivan otras lenguas, otros puntos, otras miradas y el mismo hábitat. Un sistema carcelario de bocas constreñidas. Algo que no se deje ver, y era entonces cuando me llevaba a lo más exacto de su sexo, incrustaba en él esa pureza, la integridad del líquido, su cúmulo hídrico. Movía despacio sus pómulos, como vaticinando el contraste. Una catarata.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Su acuario estaba adentro, queriendo ser yo y una diversidad de acuarios. Queriendo ser Proust y una diversidad de yoes.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Nada fluctúa menos que estos grados de signos lacustres. La luz indirecta, la inmensidad del deseo errático. Iba a salir ileso, sólo que otra dimensión de peces rojos en la concentración salina me aportaba el dato que se extingue cuando la fragmentación deja de identificarnos. Mi acuario estaba afuera.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Como un contrato distrófico, la fotosíntesis perdía toda fijación. En la arena coralina se disgregaba el suelo. La disolución de la grava. Las estructuras inconexas del espacio apoyado sobre los pies. Por osmosis.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Después creí que ambos seríamos los acuaristas y la introduje inicialmente al pequeño oleaje, dentro de las cosas mías. Las que podía mostrar y las que no. Las que podían verse y las que no. Todo comportamiento habitual deja de serlo cuando algo nos deshabita. El equilibrio del último pez licuado en las burbujas renovadas del parto radicaliza el estertor. La fatiga del músculo. Queríamos ser también los mismos otros, un coito profundo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El depredador atávico aún conserva la magnitud de su especie, como un contrato ancestral entre las algas que nos ocultan. A menudo suele suceder que la filtración mengua después del desagüe. Una pérdida encumbrada, los orificios del ceremonial. El miedo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Un pacto onanista entre mi piel y mi piel. El reflejo del acuario que nunca fui. Nos vemos detrás del cemento. Construidos a la perfección. Ella vuelve en sí, ahora yo soy mi acuario.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-6628794491846783579?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/6628794491846783579/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=6628794491846783579&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/6628794491846783579'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/6628794491846783579'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2010/07/corolario-de-un-ecosistema.html' title='Corolario de un ecosistema'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/TEY4vHicaGI/AAAAAAAAAlI/PoVB0aS6lmk/s72-c/fabripez.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-2587111657084612579</id><published>2010-04-25T22:21:00.001-03:00</published><updated>2010-04-25T22:25:32.081-03:00</updated><title type='text'>Dispersión</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/S9TrTFR1zCI/AAAAAAAAAlA/ZuVpNldbCU8/s1600/tragolargo.JPG"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 277px; DISPLAY: block; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5464250960974302242" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/S9TrTFR1zCI/AAAAAAAAAlA/ZuVpNldbCU8/s400/tragolargo.JPG" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;em&gt;"... nunca has visto un robot caminar para atrás, yo tenía otro concepto de vos..." &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Luchi Camorra&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Me das tu password?&lt;br /&gt;-Tengo el núcleo del techo fuera de la contraseña por sí las maquinas del ruido trazan la línea divisoria entre tu oligofrenia y mi taco aguja.&lt;br /&gt;-Sólo quería incursionar tu lado entrañable, el más acongojado, el cursi.&lt;br /&gt;-No entendiste qué eslabón se ha perdido desde el coincidente momento que pasaste junto al inodoro, vomitando el cuarto creciente, hasta este descenso de traqueas.&lt;br /&gt;-Hace frío afuera y no estaría nada mal dormir con alguien.&lt;br /&gt;-Se piensa en él como un electrón acomplejado bajo la estirpe anoréxica del Nesquik caliente.&lt;br /&gt;-¿Que estás leyendo?&lt;br /&gt;-Física cuántica, una nueva versión del mundo femenino o mecánica ondulatoria del pecho materno como materia, su dualidad onda-partícula. En definitiva tu percepción puede no ser la mía.&lt;br /&gt;-¿Y por qué estás trabajando en una barra sirviendo tragos que seguramente no preparas con la misma intensidad con la que mueves las tetas?&lt;br /&gt;-Pues porque resulta ilógico resolver la ecuación desde la radiación térmica clásica que emana cualquier objeto en equilibrio, en realidad si se suman las frecuencias que los mismos emiten, todo da infinito, hasta el borde del vaso infectado, mamado en situación electromagnética, lo que está sitiado en el cuerpo del sorbete, lo que pasa de la mirada a la boca.&lt;br /&gt;-¿Estás resfriada? Pareciera que tus fosas nasales se precipitan ante la comunión que indica una respuesta, o será que mis preguntas son inapropiadas.&lt;br /&gt;-Nada de lo que la ley de gravitación universal prescinda estaría fuera de mí, si la nariz y su respuesta fuesen menos unívocas y deterministas, la luz siempre entra, quieras o no siempre entra, un momentum por favor, me llama la encargada.&lt;br /&gt;-Si no te hubieses acariciado tanto el pelo tal vez querría que algo se quede en mi, pero es sólo tu segundo nombre lo que me moviliza, ni siquiera el primero, es exactamente el segundo y lamento haberlo averiguado, me recuerda a una ex y este espejo siempre aparece en mi cuando la noche trasciende y algún nombre de mujer me consume como esta química oscura que está del otro lado de la madera gruesa.&lt;br /&gt;-No te entiendo pero igual debo irme.&lt;br /&gt;-No importa tanto si en definitiva apenas soy un cuerpo negro que absorber toda la energía que hay en mí como un objeto ideal que se superpone al mundo obtuso de las manos en estas palancas desbordantes que apenas palpan lo inevitable como resquicio o ponderación del vacío.&lt;br /&gt;-¡Está bueno lo que dices! Aquí te dejo mi número.&lt;br /&gt;-Es que no quisiera confundirte, a mi me gusta tu hermano y no tenía dinero para comprar un trago. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-2587111657084612579?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/2587111657084612579/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=2587111657084612579&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/2587111657084612579'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/2587111657084612579'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2010/04/dispersion.html' title='Dispersión'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/S9TrTFR1zCI/AAAAAAAAAlA/ZuVpNldbCU8/s72-c/tragolargo.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-5262990313513003819</id><published>2010-02-26T16:08:00.002-03:00</published><updated>2010-02-26T16:32:02.414-03:00</updated><title type='text'>En la afasia del molde</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/S4ghmGUVv_I/AAAAAAAAAkw/1QYVTczy9pM/s1600-h/hormiguitas3.JPG"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 267px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5442637088091914226" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/S4ghmGUVv_I/AAAAAAAAAkw/1QYVTczy9pM/s400/hormiguitas3.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;A poco tiempo de la medianera bajaron las hormigas como mentiras encadenadas y fueron ellas las que se revolcaron sobre nosotros como verdades de tierra húmeda. El hemisferio lesionado de las cartas. Una vez me dijo que nada de los hormigueros podía entenderse tanto como el lenguaje inequívoco de los viajes, una vez me envió un sobre sin destino exacto, sin el signo que remita posibilidades de ser devuelto, sin respuesta. Escatimaba las líneas que pensaba para escribir con lo que estaba seco sobre la losa desfondada.&lt;br /&gt;El absceso lateral de lo que separaba un lado del otro, pero el tiempo era el mismo. A beneficio de la caída hemipléjica subordinado a su manera de decir las cosas, no pude decir que las hormigas ya estaban sobre nosotros, indultando todo elemento motriz que se desgrane del brote.&lt;br /&gt;El desenlace telegráfico de la arbitrariedad de un límite, más que una caricia en el cuello desparramada en la piedra vertebral y su inquietante deseo por buscar la gramática precisa, la más simple. Mientras las hormigas recorrían los cuerpos de la cabeza a los pies y cubrían de espasmos los sexos, penetrándonos.&lt;br /&gt;Nadie debió estar del otro lado, tal vez nadie debió estar de este. Pero era el lugar indicado para que la disgregación pretenda hacernos espaciados. Volvimos a pensar que decir aunque ya no nos veíamos.&lt;br /&gt;Era cuestión de quedarse dormidos entre los abordajes del insecticida y su efecto alterado, sólo que ellas preferían la inmunidad y el traslado sincronizado de los alfabetos maternos.&lt;br /&gt;Sin palabras.&lt;br /&gt;Silbo para evitar el derrumbe, no quiero nombrarla, no quiero aplastarlas. Entre su nombre y sus figuras escuetas y garabateadas está la consignación de una letra que asoma como adelantando el derretimiento del género. Ya no somos singulares ni plurales, combinamos las formas menos limítrofes hasta desembocar en la herida anómica del habla.&lt;br /&gt;Un ataque transitorio isquémico nos preserva del acto de simulación espontánea y la recuperación definitiva. Nos sentimos hormigas esquivando el límite de los cuerpos, queriendo practicar el silencio de los insectos sociales.&lt;br /&gt;Serán otras las formas comunicacionales en el hormiguero y la coincidencia irregular del trueque nos hace únicos en su hábitat. Después llegamos a la cavidad de sus colonias de hembras estériles y fuimos los obreros imprudentes del encomio entre el desarraigo del silencio insociable.&lt;br /&gt;En la relación mimética del ecosistema fuimos buscando la fertilidad de una hembra encumbrada que los convierta a la especie menos locuaz. Sangra la lengua por lo que no dijimos.&lt;br /&gt;En el continente sintáctico del cartero se afecta la curvatura del espacio interior y ya nos sentimos confortables sobre el terciopelo de un hormiguero casual que evoluciona hacia su estado natural. Ella es el mismo sujeto tácito que la única oración de mis buzones modulaba.&lt;br /&gt;Por si acaso, tengo el súbito molde de la conspiración. Tanta proliferación hace también del miedo, este corte. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-5262990313513003819?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/5262990313513003819/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=5262990313513003819&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/5262990313513003819'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/5262990313513003819'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2010/02/en-la-afasia-del-molde.html' title='En la afasia del molde'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/S4ghmGUVv_I/AAAAAAAAAkw/1QYVTczy9pM/s72-c/hormiguitas3.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-1206880345977058814</id><published>2009-12-20T11:53:00.003-03:00</published><updated>2009-12-20T13:44:42.701-03:00</updated><title type='text'>Sobre el prontuario, La Luciérnaga y Fabricius por Alejandro Pidello</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.flickr.com/photos/26243432@N05/4200618034/" title="texto de Pidello sobre fabricio by fabrisimeoni, on Flickr"&gt;&lt;img src="http://farm3.static.flickr.com/2560/4200618034_a57574de0a.jpg" width="374" height="500" alt="texto de Pidello sobre fabricio" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-1206880345977058814?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/1206880345977058814/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=1206880345977058814&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/1206880345977058814'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/1206880345977058814'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2009/12/sobre-el-prontuario-la-luciernaga-y.html' title='Sobre el prontuario, La Luciérnaga y Fabricius &lt;em&gt;por Alejandro Pidello&lt;/em&gt;'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://farm3.static.flickr.com/2560/4200618034_a57574de0a_t.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-4677147123855856819</id><published>2009-12-05T23:34:00.002-03:00</published><updated>2009-12-05T23:38:24.822-03:00</updated><title type='text'>Mi novia me dejó por un mouse</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/SxsYa4tM4XI/AAAAAAAAAkY/LV2vc1PuCP0/s1600-h/estatuilla+blog2.JPG"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 292px; DISPLAY: block; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5411946227393421682" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/SxsYa4tM4XI/AAAAAAAAAkY/LV2vc1PuCP0/s400/estatuilla+blog2.JPG" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;strong&gt;Por Fabricio Simeoni y Fernando Marquinez&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;(Edición en simultáneo con &lt;a href="http://www.fernandomarquinez.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="color:#ffcc00;"&gt;El equilibrio del disparate&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mi novia me dejó por un mouse.&lt;br /&gt;Cuando descubrí su irrenunciable devoción por el gran Dios Windows, ya era demasiado tarde. De haberlo sabido antes, no hubiese masticado del último queso, lamiendo la trampera como si en cada erupción labial la lengua se hiciera óxido, como si de la nada surgiera un beso Camembert, la fortaleza de la trampa sin suponer la coalición del encarecimiento virtual del suero raíz. Pero una religión pixelada carga con los males de todo credo y conozco perfectamente a ese ratón insano que sólo cliquea iconos mansos antes de la rebelión. Abriendo y cerrando las incidencias de un link hacia otra Vía Láctea, hacia otra precaución de los espasmos para completar esa insípida cadena de espirales sometidos al capricho de lo desechable. Una comisura atávica provocando secuencias en cadenas, comentarios disparados en medio de dedos que gotean sobre teclados. Y ella movía sus manos rápidamente, por nada del mundo quería quedar fuera del Google. Y respiraba hondo, ante los mensajes de error o cuando descargaba música de manera ilegal. La vista previa se diluía a pocos metros de cristal líquido.&lt;br /&gt;Mi novia me dejó por un mouse.&lt;br /&gt;Y ahora ando dando tumbos, buscando ancestros comunitarios debajo de las pantallas, esperando un diluvio que nos electrocute, revolviendo viejos esqueletos entre la fauna consentida de un slide-show. Vivimos separados por la influencia desavenida de un click derecho. El reposo es la escena, la placidez incauta de los desamores, el rodaje estomacal sin guión ni cuerpos que se desnudan en la intemperie sin resguardarse de la luz que los adormece .&lt;br /&gt;Sobre el nick que decía "el tiempo es tirano, sos un maldito enano" ahora figuran las islas inoportunas de un flagelo meado, yo lo vi en su msn como si todo ese amor hubiese ido a parar a una almohadilla infectada por el diablo. Ella puso ahora la clave de una elocuente tradición "seguí comiendo queso maricón, te dejé por un ratón". Todos lo que sugiere la figura retórica de un no disponible. Recuerdo perfectamente cuando me decía:”la tecnología no existe nene, es un invento para engañar la propia inestabilidad que genera existir”.&lt;br /&gt;Yo también cambié el nick "sos la ilusión que ilumina cada ventrículo de mi vida" por "sos puta". No podemos respirar del mismo néctar, vamos buscando actualizar la barra de herramientas sin que se nos inunde la casa. Ya no la tengo recostada en mi cama con las tetas incrustadas en las aletas del ventilador de techo, ya no pone manteca a en las tostadas cada mañana infértil cuando la sangre se amontona hasta que cae el dulce. No me quiere más, ahora baila en las veredas con la esfinge de un roedor y seguro saldrá despedida al infinito como sometida al riesgo de otra ventana.&lt;br /&gt;Mi novia me dejó por un mouse.&lt;br /&gt;Si al menos los aranceles de esta conversación los pagara Microsoft, porque mi amor no tiene precio y se balancea como un cuerpo usurpado ante la mirada atenta de los bloggers.&lt;br /&gt;La madrugada golpea esta vez como si antes no hubiese madrugadas, ni golpes, ni esta vez. La reclusión perpetua es la mejor bienvenida a estos lares de intervenciones anquilosadas. Vuelven los chicos, salen de otra lectora para terminar evadiendo el final de la noche con la presunta calidez de un alfabeto deslucido y todavía me pregunto cómo será el sexo de un ratón, hacer el amor después de un doble click.&lt;br /&gt;Si hubiese jaqueado su password la historia sería otra, pero nunca me animé.&lt;br /&gt;Apenas si pude volver a hablar con ella un par de veces, la muerte de un amigo en común pareció deparar una excelente ocasión. Pensé que el dolor restablecería nuestra conexión, pero solo obtuve un “qué mal, se murió Tito, vi su entierro por You tube, no se puede creer, tenía una banda ancha que era un rayo de luz, ayer mismo estuvo posteando en su facebook.” En nuestro segundo encuentro, vía chat, porque ella ya no toleraba mi presencia, susurró fríamente su nuevo leit motiv: ”lo virtual se asemeja a la melaza, sí, la miel es una cosa que ya no recordamos, porque quedó en otro hardware” y al mínimo intento de desviarla del tema soltaba un lacónico: “pienso en probar un nuevo antivirus, pronto el mundo será irrespirable sin escafandras”.&lt;br /&gt;Mi novia me dejó por un mouse.&lt;br /&gt;Una horma fatua espera que la reinicie, los emoticones proveen una última maniática brazada en las alcantarillas de los monitores. No tengo una mísera clave de acceso pero aún así, nada ni nadie podrá detenerme&lt;br /&gt;Cuando elimine la última foto alojada en la web seré liberado de todo los vestigios y ella tan solo interpretará un papel secundario en la papelera de reciclaje.&lt;br /&gt;Mi novia me dejó por un mouse.&lt;br /&gt;Llueven cables sobre los techos, pero no me sirven. Yo sólo busco una amnesia inalámbrica, algo que borre de una vez por todas los archivos temporales de esa pasión que se agotó.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-4677147123855856819?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/4677147123855856819/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=4677147123855856819&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/4677147123855856819'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/4677147123855856819'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2009/12/mi-novia-me-dejo-por-un-mouse.html' title='Mi novia me dejó por un mouse'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/SxsYa4tM4XI/AAAAAAAAAkY/LV2vc1PuCP0/s72-c/estatuilla+blog2.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-5701114904344513275</id><published>2009-08-23T21:01:00.002-03:00</published><updated>2009-08-23T21:08:03.076-03:00</updated><title type='text'>Teratismo</title><content type='html'>&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/SpHZqeEGHhI/AAAAAAAAAkQ/sxQQjNr8pvI/s1600-h/teratismo.JPG"&gt;&lt;img style="WIDTH: 280px; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5373315154077687314" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/SpHZqeEGHhI/AAAAAAAAAkQ/sxQQjNr8pvI/s400/teratismo.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Siempre dependimos de los avatares científicos aunque no siempre supimos como armarnos después de desarmarnos. Una malformación no excede ni reniega contra las aberturas auxiliares del cuerpo aunque lograra ocasionar la pérdida de la identidad. Esto lo presiente Eusebio en su afán por conocerse. Ni lo congénito ni lo ambiental podrán detener su búsqueda.&lt;br /&gt;El desarrollo no entendió los modelos ni los estereotipos asfixiados del formato disímil, fecundado a orillas de un río de esperma. Eusebio nació con un ano en el rostro, pudo utilizarlo por cara o como ésta. Su crecimiento lo depositó en la disyuntiva ocasional de verse reflejado en la cara del otro, la de los demás. Sin ser juzgado ni considerado un objeto de estudio.&lt;br /&gt;Abrió la boca acomodando sus labios como aureolas inasibles cada vez que quiso manifestarse en contra o a favor de la autoridad paterna, eclesiástica o política. Todo sesgo de resistencia fue en él parte de un bullicio escabroso que suponía la incongruencia del discurso en los desfasajes orales de todo hablante. No todo lo que se escucha afuera es mejor de lo que se tiene para decir adentro.&lt;br /&gt;Assface ha disfrutado de cada bocado como si estuviera incluido en la receta del mismo, siempre se ocupó de los espacios de la gastronomía como un auténtico erudito. El extremo terminal digestivo pudo también diferenciar el hedonismo hediondo alejado de las narices frías y el verdadero olor, el que supone la composición química de un plato con fisonomía oriental. Tampoco estuvo ausente la posibilidad de cepillarse los dientes aunque en este caso la utilización de un buen jabón de tocador que supiera hacer las veces de dentífrico era propicia para una higiene adecuada.&lt;br /&gt;El hombre con cara de cola pudo insertarse laboralmente llevando a cabo una vida absolutamente normal, al margen de las vicisitudes que infieren las deformidades. Todo había comenzado cuando sin contrato era apenas un operario de una empresa que fabricaba supositorios. Después ascendió de categoría haciendo control de calidad hasta que las buenas noticias llegaban sin interrupciones a la vida de Eusebio y desde ese momento hasta esta flatulencia, es el gerente general de la misma empresa y la venta de supositorios ha aumentado en los últimos diez años un 300%.&lt;br /&gt;Ninguna cara posible dentro de una sociedad que mama del esfínter menos casual ha sabido dominar tanto la pose. Un síntoma caricaturesco deviene del descuido facial. Eusebio coordinó cada movimiento de su cola con forma de cara con gimnasia austera y supo mantener intactos sus cachetes aglutinados o glúteos inflados, no vaciló en llorar de más aunque se le hincharan los ojos, no titubeo en morder con firmeza lo que ingresaba desinteresadamente aunque se amedrentaran las encías ni consideró inapropiado exhalar cada resto de oración canónica aunque sangre la nariz. Eusebio concilió las pretensiones del cóccix con las bifurcaciones en la frente, los desenlaces irresolutos del periné con los motines del esófago y las vanidades de cada nalga con las obsoletas arremetidas de los pómulos.&lt;br /&gt;Nuestro hombreano logró conquistar la ignominia de una boca ajena, pudo besar con entereza las debilidades de una lengua cándida como alarmando las estructuras impuestas por el boca en boca. Hoy disfruta del amor anticientífico del sexo enquistado en un cuerpo normal, sin los recibos del cosmos ni los homenajes de un dios sin manos.&lt;br /&gt;Eusebio espera un hijo y no le teme a la muerte, sabe que su cara no es una cara cualquiera, su cara no es una cara más. Su cara tiene cola de mujer. &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-5701114904344513275?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/5701114904344513275/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=5701114904344513275&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/5701114904344513275'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/5701114904344513275'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2009/08/teratismo.html' title='Teratismo'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/SpHZqeEGHhI/AAAAAAAAAkQ/sxQQjNr8pvI/s72-c/teratismo.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-9123908114795552132</id><published>2009-06-17T18:17:00.003-03:00</published><updated>2009-06-17T18:19:19.524-03:00</updated><title type='text'>Después de la cura</title><content type='html'>&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/Sjldl_gyHgI/AAAAAAAAAkI/-S8mYW-CRyo/s1600-h/despu%C3%A9s+de+la+curab.JPG"&gt;&lt;img style="WIDTH: 292px; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5348408939764653570" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/Sjldl_gyHgI/AAAAAAAAAkI/-S8mYW-CRyo/s400/despu%C3%A9s+de+la+curab.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Cuando lo planeó por primera vez, no era como si lo hubiese planeado antes. El acto informaba la excentricidad de un arrebato, era como si mereciera la absolución de lo discontinuo o al menos la unívoca dirección de lo que va y no vuelve. No es que la tregua estuviese desperdigada en la imposibilidad del desvelo, sino que el despliegue de sus ojos en él, la convencían de lo incipiente que todo conato presagia para ser designio. Movía el cuerpo casi imperceptible escribiendo la misma línea horizontal de los epitafios de los otros cuerpos pero en distintas verticalidades. Como si fuese el mismo pero en la diferencia, como si fuese diferente en sí mismo. Ella lo sabía en cada inscripción, en cada letra tatuada, en los alfabetos retraídos de "a night like this". Un responso del manjar, su postergación.&lt;br /&gt;Al alejamiento de ciertas cosas lo determina el acercamiento a otras, un estudio ortodoxo de minúsculas caídas por las escaleras antes bajadas antes subidas, todo lo que se deshace cuando ya lo había deshecho antes. Como un beso prematuro, unos bermudas de lino miedoso a la arruga que construye piernas detrás de las manos. Ella mide la hora con la misma exactitud que él mide la espera. Las otras noches van despacio queriéndose guarecer de lo que obstruye el paso al día, un limite infrecuente de luces descoloridas y cansadas del tono agrio, del desvelo posible, de sus ojos ciertos que nunca escriben.&lt;br /&gt;El perfil no se dejaba entrever acumulando protuberancias del lado derecho, hacia donde la inclinación se acentúa. El héroe de ella es preciso y ajado, se conserva como deslizando espaldas silvestres, vírgenes, huachas.&lt;br /&gt;Esta noche es como una que vivió dormida acurrucada en la pose más fetal que aún la contiene. Lo arma y lo desarma desflecando sus partes más procesadas y menos apreciables por lo que antes veía mordiendo el bisturí, la patología singular que tuerce el eje del centro.&lt;br /&gt;Una pierna cruzada detrás del horizonte estatuario reverberando el punteo interruptor del último sentido comunicativo que tenían las peceras con peces muertos flotadores de mentiras en dicha cercanía. Y ella se iba acercando despacio, eligiendo cada pauta que imponían sus movimientos. Esperando que él también se acerque.&lt;br /&gt;El plan era viable, ni el a ni el b, sólo lo que intuyen las refracciones de lo pecuniario cuando termina la luz del foco emperador. Él iba a buscarla, ella iba a llamarlo un martes, él iba a cotejarla, ella iba a erguir su cabeza, ella iba a sugerir las mismas cosas que se sugieren cuando el tajo se agudiza despejando la infección que se somete a la sangre inamovible, él no iba a aceptar la tregua por más que los desvíos arancelen la corrección del tiempo.&lt;br /&gt;Ella le dio un abrigo, hacía frío en los pasillos del patio. Le susurró algo al oído como queriendo desterrar del lugar, las miradas ajenas e influyentes. No aceptó las interjecciones del vino derramado sobre el mentón. Incluyó en su lista el alejamiento de la última pieza, determinista, festiva, inusual.&lt;br /&gt;Las vértebras de esta noche fueron celebrándose quebradas en la madeja de las manos abiertas, creadoras del trono ilusorio entre los tres escalones que nadie ha subido aún y las dos semanas que le pidió. &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-9123908114795552132?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/9123908114795552132/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=9123908114795552132&amp;isPopup=true' title='9 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/9123908114795552132'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/9123908114795552132'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2009/06/despues-de-la-cura.html' title='Después de la cura'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/Sjldl_gyHgI/AAAAAAAAAkI/-S8mYW-CRyo/s72-c/despu%C3%A9s+de+la+curab.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-311095935861379406</id><published>2009-04-19T20:09:00.005-03:00</published><updated>2009-04-19T20:42:43.282-03:00</updated><title type='text'>Diafanidad de los yuyales</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/Seu1tDcLQeI/AAAAAAAAAj4/zFJWs4pZEiI/s1600-h/diafanidad+de+los+yuyalesb.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5326550769917968866" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 288px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/Seu1tDcLQeI/AAAAAAAAAj4/zFJWs4pZEiI/s400/diafanidad+de+los+yuyalesb.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Cuando la vi por primera vez, no era como si la hubiese visto antes. El acto formaba parte de un solipsismo, algo único que irrepetible suponía cierta reciprocidad o al menos continuación. No es que el epígono estuviese encapsulado en su mirada o en la posibilidad de que me viese. Sino que estaba estipulado en la opción de volver a verla.&lt;br /&gt;Se sacudía el pelo como ardiendo el aire que dejaba entrar en el espacio firme que había entre la raíz de todo lo que me pudo mostrar de su acuerdo cabelludo del cuero y el desarraigo de lo que ocultaba.&lt;br /&gt;Esos cabellos pertenecían a la estirpe más sedosa del pez sin escamas, la prohibición del mar a su veneno inflamado, la respiración del mundo en cada pecado cometido por la trenza o un pecado ulterior que además de ser mortal acomete contra la venialidad. Esos peinados portales que nos devuelven la inhalación.&lt;br /&gt;Pero no me miraba, sólo era una especie de ilusión óptica, mi intención porque lo hiciese. Yo quería ver que me viese. Aunque sólo yo lo hacía. Pensé que lo que se ve es mirado aunque lo que mira no necesariamente ve, ella era mirada pero no me veía. Volví a pestañar.&lt;br /&gt;Y ya eran más los detalles visibles. Como el caño que sostenía su humanidad, tangible para los ojos pero insurrecto para el tacto verosímil de las manos. La irrealidad era lo que no veía, y no justamente porque no me lo mostrara.&lt;br /&gt;La posición que alquilan sus piernas al moderado aniquilar del viento, la predestinaban a moverse un poco después del cruce, como encerrada en el mismo espacio del péndulo ausente, estaba en canasta. Como diciendo las mismas cosas que yo pero en el silencio del patio dispuesto a la congregación del cuerpo, el mismo cuerpo que veía sin mirar. Su cuerpo, no el mío. Su mirada, no la mía.&lt;br /&gt;Me acerqué lo suficiente para apreciar como un instante podría ser otro instante, o el mismo pero ciego. La imaginaba correr despacio, suspendida en la gravedad de los yuyales vivos, danzando en la suspensión del suelo con un movimiento exhaustivo de muñecas, lo esférico y lo ingrávido del agua sin que alguien hubiera descubierto antes las peceras que no sea yo y su mirada.&lt;br /&gt;Creo que no esperaba nada más. Juntaba los indicios necesarios para que algo se convierta en invisible y que hasta el momento no había visto, como si lo no visto fuese invisible en el mismo momento que uno no lo ve o después, los juntaba y me los mostraba sin querer mostrarlos porque en ese momento yo era invisible, como si lo invisible no fuese mostrable en el antecedente menos indicado de lo que existe o ahora. Ella no me mostraba.&lt;br /&gt;Subió los tres escalones que separaban los dos pisos, el de arriba y el de abajo, el de mi mirada y el de la suya. Se acercó a todo lo que puede acercarse la boca. Buscó un abrigo detrás de la pared pintada con minerales de drupa. Encendió el filtro que hace burbujear el vidrio delante del vidrio y con las mismas manos que acaricio las piedras mustias, inauguró una estampa en la porcelana de un pocillo sin borra después de la adivinación en esta mímica ocular.&lt;br /&gt;Sus ojos me habían adivinado. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-311095935861379406?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/311095935861379406/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=311095935861379406&amp;isPopup=true' title='10 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/311095935861379406'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/311095935861379406'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2009/04/diafanidad-de-los-yuyales.html' title='Diafanidad de los yuyales'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/Seu1tDcLQeI/AAAAAAAAAj4/zFJWs4pZEiI/s72-c/diafanidad+de+los+yuyalesb.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-2348730361706119563</id><published>2009-03-03T00:30:00.002-02:00</published><updated>2009-03-03T00:37:44.282-02:00</updated><title type='text'>Entre la piel y la vigilia</title><content type='html'>&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/SayXr1fia1I/AAAAAAAAAjg/AGBB6kkxalc/s1600-h/benteveo+carenciado2.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5308784840112499538" style="WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 289px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/SayXr1fia1I/AAAAAAAAAjg/AGBB6kkxalc/s400/benteveo+carenciado2.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Seremos un benteveo carenciado, pobre, que no pueda comprarse ni un elemento telúrico, ni un complemento que le permita apoyarse en tierra firme, que no pueda rascarse la espalda, que vuelva después de cada concierto en las arboledas marchitas y se suspenda sólo en el aire de la nulidad pero que deteste el suelo, que no quiera pisarlo ni una vez, seremos también lo que su silencio nos deja a la mañana cuando las sábanas deben ser cambiadas, nos dormiremos en una cucheta, yo abajo vos arriba y cuando nadie nos vea vos bajarás hasta la espina y deberás izarla como en la escuela cuando tomábamos chocolate con churros y no queríamos que nos elijan para ser parte de un mástil infectado de verano tísico y quedar avasallados a la bandera que agonizaba en otro aire, no en el mismo que el benteveo se componía de a ratos. Haremos un periplo por la ruda desplantada del baldío y serás ese guía turístico antes de embadurnamos con el hedor hasta la olla grande de agua tibia para el tuco del domingo. Visitaremos las cápsulas perimetrales del transbordador que viaje al planeta dentado, triturador de toda posibilidad vital, y el espacio será de los otros, nada habitable será nuestro. Nada que merezca la ocupación de un lugar, seremos lo inhabitable, lo que no se puede conquistar.&lt;br /&gt;Caminaremos/as por las esquirlas del río cuando el oleaje golpea de tanto kayak que pasa y no salpica, hasta internarse en las rampas que nos llevan a la humedad de la arena maciza y tomaremos gaseosa a la espera de un fernet en la pista rave de enfrente, seremos ojos, yo los suyos ella los míos, se mirarán entre los dardos buscados de los músculos, seremos pies con plantillas especiales, para la planicie envejecida pero caminaremos/as.&lt;br /&gt;Volveremos despacio a casa contentos por la frase cursi bajo la luna y guardaremos todos los besos en redes de pescadores para que conserven algunas calorías de mordeduras, seremos lomas de burro atravesadas por las ruedas derechas del labio superior, en el pavimento del paladar. Dejaremos abierto el mismo libro de Houellebecq en la página 269 para que la isla sea una imposibilidad, nadaremos, nada haremos entonces por la ecología de nuestro sexo, invadido. Despejaremos la incandescencia de los moteles de las calles adoquinadas y cortas para atraer definitivamente cada hueco, la reclusión perpetua del miedo, cada distracción, cada influjo de nuestro brillo.&lt;br /&gt;Iremos de picnic a los confines de la insurrección de un paisaje precario, envuelto en sofocaciones de manteles cuadriculados y canastos de mimbre repletos de migas y recipientes plásticos y las cartas que nos leeremos después de sentir las manos, conversaremos apenas con el hombre de la garita de seguridad. Los detractores ingieren la precariedad que es parte del alma del pasto que se vale de nuestras marcas para incorporarse.&lt;br /&gt;Nos desarmaremos como chatarra de remises, incluso en la continuidad del cuerpo de las marionetas para armarnos simples, con los invertebrados y la dosis necesaria de maicena, nos inclinaremos hacia la postura más voraz de un crol y que se toquen los hombros, una intersección de huesos, la mimetización del cuello a los efectos tardíos del occiso. Nos desearemos.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-2348730361706119563?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/2348730361706119563/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=2348730361706119563&amp;isPopup=true' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/2348730361706119563'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/2348730361706119563'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2009/03/entre-la-piel-y-la-vigilia.html' title='Entre la piel y la vigilia'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/SayXr1fia1I/AAAAAAAAAjg/AGBB6kkxalc/s72-c/benteveo+carenciado2.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-5434946000570919062</id><published>2009-01-11T02:25:00.002-02:00</published><updated>2009-01-11T02:28:05.429-02:00</updated><title type='text'>Postura jirafa</title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/SWl06APL7WI/AAAAAAAAAiQ/KPDZjCMXxs0/s1600-h/postura+jirafa2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5289887777168289122" style="WIDTH: 333px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/SWl06APL7WI/AAAAAAAAAiQ/KPDZjCMXxs0/s400/postura+jirafa2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;                                                                                                                                  &lt;em&gt; a Jani&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;El simposio elude las formas establecidas de la respiración, sólo por ella se consume el oxigeno y nada se extingue. Todo se reaviva erguido en la insinuación distante de los ágapes. Nos escenificamos como carbones detrás del fuego puro, vacilante a la ignición que tanto supo protegernos detrás de escena. Cuando todo es adelante el cuello se vuelve zanco, como indómito, erradicando toda orden insular del cerebro muerto. Un hemisferio siniestro. Colmado la esfinge vacía el porte antes que un estado de indeterminismo vascular llene de cuerpos el vacío. ¿Cuándo se estremece la sangre compungida de la catarata? ¿Donde calma la presión del líquido, o contra que roca perece? En la sinopsis de nuestro sexo deambula la hediondez de una circunvalación hecha con manos, las de atrás, otras manos del sexo. Del mismo sexo.&lt;br /&gt;La discontinua secreción del río virgen que suele inmiscuirse en todas las gotas, amable, siente el mismo deseo por cambiar el agua, por cambiarse, pero el agua muta solo en el agua y por el agua. La hipérbole superficial de lo penetrable deja de lado el ritual de sabuesos desconocidos que no soportan ninguna ausencia ni festival. El armónico acontece para alejarse después del adagio que fuimos esta tarde dentro de la habitación oscura. La permanencia ridiculiza los cauces de la persiana como llegando al mismo delta que ahora busca otro río en la mismo agua .Ser cangrejo, ser grillo, ser el claustro que desemboca y se metamorfosea como un libre albedrío alquilado en el borde de lo casual de cada reja. Estamos a punto de devenir en retazos de exactitudes. Estamos a punto de ser otra cosa. Un zoológico de faunos, profecías amotinadas insurrectas, testamentos apócrifos, un epitafio circular que eleva la transición del arquetipo y la consagra a ciertas orgías de cuellos.&lt;br /&gt;Un atisbo de relajación, el reposo de todo lo que queda en los rincones. La cronología es de occidente, una imposición de la propia linealidad. Somos porque el descanso nos determina, porque la saliva nos segrega y también nos mancha, sólo un rato, pero nos mancha.&lt;br /&gt;Pleistoceno de grana ausente, sacrificada a la epifanía del tiempo medular. Como una evolución de suntuosos desacordes. Limpiar la lisonja como enajenando la plusvalía de los sanatorios. Lo terminal también sana.&lt;br /&gt;Yo solía trepar los tapiales para verla desnuda expuesta al sol y lo que buscaba era sólo mirarla nunca había pensado ni siquiera pasarle el protector solar por la espalda, nunca había esperado que se dé vuelta y exponga las partes más pudorosas al desafío de la luz, nunca soporte tanto un silencio porque nunca supuse iba a decirme algo. Yo tiraba siempre la misma pelota del otro lado sólo para tener la posibilidad de trepar, cruzarme, mirarla y pedir su devolución. Pero esa tarde coincidía exactamente con un solsticio intrépido que retardaba la aparición cromática del movimiento y no me quedaba otra que anhelar un deceso violento. Pero ella dijo entonces todo eso que había guardado, dijo las cosas y sus oscilaciones, las imposturas y los ceremoniales serviles, dijo el idioma de las paredes, de los otros sugestivos modelos de la cabeza, dijo que quería ser como ella. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-5434946000570919062?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/5434946000570919062/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=5434946000570919062&amp;isPopup=true' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/5434946000570919062'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/5434946000570919062'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2009/01/postura-jirafa.html' title='Postura jirafa'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/SWl06APL7WI/AAAAAAAAAiQ/KPDZjCMXxs0/s72-c/postura+jirafa2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-4515120180327654629</id><published>2008-11-07T23:41:00.001-02:00</published><updated>2008-11-07T23:44:04.855-02:00</updated><title type='text'>Parapáramos</title><content type='html'>&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/SRTue5-w1LI/AAAAAAAAAZw/1SQZQ3rIIbo/s1600-h/escalera+oscura.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5266096079030506674" style="WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/SRTue5-w1LI/AAAAAAAAAZw/1SQZQ3rIIbo/s400/escalera+oscura.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;La prohibición se suspende a pesar de la gravedad en los cerramientos y se anuncia cada artículo como si fueran pensamientos inconstitucionales. Caen respectivamente las simas.&lt;br /&gt;En la ausencia de la máscara yo soy más que las afasias del molde, la insania en la resurrección del gesto y su rostro.&lt;br /&gt;Un collar discontinuo de descuento en la regresión del niño hacia abajo, el humedal de las macetas del barro cocido a temperatura inconstante ya se asemejan al propio decaimiento, no respectivo de las cimas.&lt;br /&gt;Asterisco treinta y uno numeral, el número menos público. Lo que nunca figuró en guía. Volverá a casa después, los influjos de un recorrido establecido hasta la isla inventada, los intentos de una isla. Volverá a casa después y abrirá la puerta con premura por sí del lado de adentro algo resalta en las ruedas, el tajo que hace desangrar la hoja. Volverá a casa después.&lt;br /&gt;Este sitio sin árboles es más estacional que la aorta madre del descontento, un corto a punto, llueve en todas las venas. La única sequedad posible está en la yugular, aunque hiberne la piel y el positivo este lejos del negativo. Algo nos quema al revés, este sitio sin árboles.&lt;br /&gt;El volumen se proporciona como fauna iliaca, flora femoral, la crónica obstrucción del rayo ultravioleta, un desagüe disipado. Así traté de construir mi propio terrario antes que la madrugada nos clave la rama terminal. La fosa se precisa entre añicos de vidrio cavado y nuestro ecosistema de faunos.&lt;br /&gt;Los invertebrados excluidos de siempre, sosteniendo la relajación, el tiempo al tiempo de un desierto fisiológico. Éramos unos relojes de arena sacudida por la intensidad del remolino y nunca pasábamos donde nos esperaba el vacío, en la presencia del rostro ella es más que las prosadias de la lengua, la sanidad en la finitud de la impostura y mi máscara.&lt;br /&gt;Extrañamos la raíz del pino huérfano que tocaba la persiana del segundo piso mientras mirábamos desde la terraza sorprendidos si algo de él iba a meterse también en casa como volviendo de la vegetación frondosa de un jardín molecular a las habitaciones desnutridas, no sabíamos si su inclinación era un deseo o simplemente lo incitaba cada hendija a desprenderse del tronco y entrar.&lt;br /&gt;Un vecindario de marionetas comprometidas con la reclusión del movimiento, movimiento que deja de serlo cuando se somete al estricto régimen ancestral de la clorofila, su dieta balanceada.&lt;br /&gt;Por las hendiduras de las cosas mínimas que quedaron presentes se escabulle la salvedad de los orificios, un elfo desconsiderado que pregona todo tipo de ingreso sin suponer la importancia del regreso.&lt;br /&gt;Sobrevivirán esas presencias, impregnadas en ambos hemisferios antes que una palabra inaudita. Vinimos por la tierra que manchó el parquet cuando los estruendos movían las paredes que dejamos huecas por sí un día de estos se llena el cuerpo de termómetros y se canoniza su recalentamiento global. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-4515120180327654629?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/4515120180327654629/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=4515120180327654629&amp;isPopup=true' title='11 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/4515120180327654629'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/4515120180327654629'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2008/11/parapramos.html' title='Parapáramos'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/SRTue5-w1LI/AAAAAAAAAZw/1SQZQ3rIIbo/s72-c/escalera+oscura.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-375872306099672379</id><published>2008-09-16T18:34:00.002-03:00</published><updated>2008-09-16T18:41:41.131-03:00</updated><title type='text'>Efecto boomerang</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_n7vDl5IkCG0/SNAnSkIVVxI/AAAAAAAAACk/gO7oaTA8Gio/s1600-h/cortinas+boomerang+b.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://2.bp.blogspot.com/_n7vDl5IkCG0/SNAnSkIVVxI/AAAAAAAAACk/gO7oaTA8Gio/s400/cortinas+boomerang+b.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5246736765776385810" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ella siempre venía y se iba y ese ida y vuelta me hacía recordar a la ondulación de las cortinas como una protección benigna a los influjos de la luz, dejando embelesados los ojos de quienes miraban sin pretextos la intemperie. Una cortina que se abría y cerraba según mi artesanía lujuriosa para moverla, era como un pecado capital segregado, o por qué no, convertido en sacramento. Tantas veces he querido mover la cortina como tantas veces quise que vuelva.&lt;br /&gt;La comparación no supone sólo el riesgo de quedar atrapado en la pertinacia del retorno, sino también la conciliación usual de los tiempos y sus pluralidades en la amnistía del instante.&lt;br /&gt;¿Qué embellece más que lo que no se soporta? ¿Qué se soporta más que un grito en el medio de la función?&lt;br /&gt;Y uno no sabía que parte era de la intemperie y que parte de ella misma, de lo que sí estaba seguro, era de que atrás de las cortinas pasaban cosas, pasaban y se iban, se iban y volvían. Como el viento sur de las madrugadas en veranos donde la sofocación molestaba a mi madre, le coartaba el sueño, su cataforesis del desvínculo. Los bordes del afán se supeditaban a los ojos ajenos, las bajas del destino onírico. Cierta devolución innecesaria con lo verosímil. Pensé que lo que cubría el sueño también podría cubrir las puertas. Aunque sólo cubrirlas, no privarlas de ser abiertas.&lt;br /&gt;De las bisagras nunca enumeradas surgía el otro movimiento, aquel del que nunca habíamos hablado. Del movimiento siempre anunciado surgían las otras bisagras, aquellas de las que nunca habíamos querido hablar. Entre lo que no hablábamos y lo que no queríamos hablar se gestaba la posibilidad de la entrada, el olvido siempre fue una negación.&lt;br /&gt;Así fue como un día abrió un sueño, detrás de las cortinas, fabricadas con telas de ojos esponjados y se durmió como anclada en la luz que le solía quedar a cada tarde. Yo me había orinado en los pantalones fabricados con telas de bocas húmedas y no comprendí el sentido direccional de la salida.&lt;br /&gt;El hábito de la perpetuidad, erguida desde el marco. La espera era inusitada porque las arandelas sostenían la figura de la propia liturgia, toda oscilación se producía desde el silencio, la conmutación del suelo con la cercanía insular de la viga al techo.&lt;br /&gt;El ámbito de la perspectiva, superponiendo espalda con espalda. La reacción era la única respuesta favorable que la inercia tenía a los efectos sobrenaturales del hueco inabordable.&lt;br /&gt;Pero cuando volvía, todo parecía intacto, aparecía corrida, tan desubicada de la capital pecaminosa que ni el miedo a la oscuridad acababa su sombra.&lt;br /&gt;Su ropa favorita olía a piel de cortinas, sus marcas sudaban rincón de cortinas, su abrazo se envolvía en el cuerpo de las cortinas. La noche que se acostó conmigo nos tapamos con una cortina, aunque yo soñé con ella. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-375872306099672379?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/375872306099672379/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=375872306099672379&amp;isPopup=true' title='13 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/375872306099672379'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/375872306099672379'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2008/09/efecto-boomerang.html' title='Efecto boomerang'/><author><name>menta producciones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00017832568674438124</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1426/2155/1600/simeoni%20lenguaraz.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_n7vDl5IkCG0/SNAnSkIVVxI/AAAAAAAAACk/gO7oaTA8Gio/s72-c/cortinas+boomerang+b.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-3161981197180337578</id><published>2008-08-10T20:12:00.008-03:00</published><updated>2008-08-10T20:34:08.717-03:00</updated><title type='text'>De la mutación a la estática</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/SJ96Spi_bUI/AAAAAAAAAZo/yjTtYv0LtsU/s1600-h/mutations+and+static+2b.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5233035752836656450" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/SJ96Spi_bUI/AAAAAAAAAZo/yjTtYv0LtsU/s400/mutations+and+static+2b.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;"... soy aire en tu mirar, soy parte sin fragmentar, soy cosas que no soy en violetas gris y azul..."&lt;br /&gt;Lisandro Aristimuño&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Fuimos cambiando la forma de vernos incrustados en las grietas que dejan los patios de la casa chorizo, por donde se filtran las recetas de las fotos viejas y caen cuando explotan, trituradas, convertidas en gitanas adivinando futuros certeros de cuerpos visibles, que azotan la impostura del pie apoyado al suelo, practican telequinesis y acarician el manuscrito apócrifo del desplante como adelantando la espera de las butacas en los cines después de la escena bizarra de la mujer miedosa, la que teme por todos y cada uno de los espectadores mafiosos, lo que se adelanta desde la otra escena, la que está detrás de la escena nuestra, la primera, pensando tal vez en Dios o los caudalosos infortunios de las manos pegadas al sexo, levitando la única opción de la oscuridad, muertos de sorbos y pesebres, absueltos de la recreación en las tardecitas de pasillos cuando nadie viene a visitarme y me muevo, me atañe la fiebre paritaria en la puridad de los hospedajes sueltos aunque siga asustándolos el río o el mismo baño suspensivo, la misma agua visitada y se detiene, absuelta, sintetizada, socia del cráter que dejaron los cerramientos de las manos contra las tablas, ella duerme sobre el hombro izquierdo y ya no le importan los créditos porque conoce el desenlace sus acordes el placebo sus desvelos el turquesa sus azules por donde pasan otras imágenes rayadas entre las ninfas violentas que reverberan achicando estirpes, cuellos y retenes pero el coco se desprenderá del mismo jugo que lo acecha por ser coco y no jugo fuimos formando el cambio de cegueras desmontadas en la saciedad que dejan los cuartos de motel, las momias del paisaje no encuentran la combinación que las redima del vendaje magro en la ocasión que se suscitan los moldes de la motilidad los gradientes del esperma un músculo ocasional que estimula la reacción sucinta en las gradas de los hombres deshabitados se realzan los constelados una ventana igual al autorretrato de otro cuando era chico de mi grande, como estar pendientes de la luz sin que acuerde la visibilidad del fantasma con la crónica carnal, un sincretismo de paraguas y lluvia pronosticada a media estación engreída, sucia mal venida la única mujer de la sala vislumbra la trama y prosigue... ahora es parte de la mutilación de un eclipse desmadra la cisura del polo coacciona con las direcciones falsas inventa un final y zurce los bordes de la pantalla la costura del pantalón arriba, un cierre en el pecho del miedo cercano pero quedarán los negativos que no pudimos diferir del resto, de nosotros por sí tardan de concluirse ambas historias algunas nomenclaturas lo inefable ya es demasiado vieja la coralidad del thriller y nos quedará abierta la costra en la espalda torcida, algo ladeada hacia el costado metalúrgico derecho hasta que se revela la incógnita: fuimos lo que no se movía en la razón del movimiento, somos un plano desunido del primer adelanto de la estática antes de la canonización de este aposento. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/SJ96M6M6xgI/AAAAAAAAAZg/xnBdG21HyhI/s1600-h/mutations+and+static+1b.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5233035654228264450" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/SJ96M6M6xgI/AAAAAAAAAZg/xnBdG21HyhI/s400/mutations+and+static+1b.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-3161981197180337578?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/3161981197180337578/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=3161981197180337578&amp;isPopup=true' title='14 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/3161981197180337578'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/3161981197180337578'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2008/08/de-la-mutacin-la-esttica.html' title='De la mutación a la estática'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/SJ96Spi_bUI/AAAAAAAAAZo/yjTtYv0LtsU/s72-c/mutations+and+static+2b.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-5569422096943067861</id><published>2008-07-12T19:08:00.005-03:00</published><updated>2008-07-12T19:15:13.988-03:00</updated><title type='text'>Mamabolsa</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/SHkr3NuUlPI/AAAAAAAAAY8/UY3d23DMbYs/s1600-h/mamabolsa+2.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5222253470489548018" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/SHkr3NuUlPI/AAAAAAAAAY8/UY3d23DMbYs/s400/mamabolsa+2.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div align="justify"&gt; Siempre supuse que mi madre había sido bolsa en una vida anterior, como queriendo resguardar el destino en cada cosa. Preservar el accidente de cada objeto, por inercia natural. El karma de la envoltura, insiste el polietileno. Lo que se queda en la espalda del nylon. Ella podrá burlar culpas entre la transparencia.&lt;br /&gt;Como abierta a los pasos apostolados del nirvana. Solía embolsarse, meterse en las protuberancias asfixiantes de una escarcela, y así cubría todos los objetos de la casa con estos elementos propicios, el control remoto, la computadora, el micrófono, todo iba siendo reembolsado, así preservaba el televisor, la mesa de luz, el inodoro, la heladera y el ventilador del techo.&lt;br /&gt;Un día decidió embolsar a toda la familia sin cotización, sin habitáculos de tornos de molares cabizbajos. Ella también se introdujo en una bolsa de consorcio. Y era regresar, volver atrás. Reencontrar la acción pretérita. Supuse también que estaba cómoda en esa vida, siendo bolsa.&lt;br /&gt;Las asas saben del riesgo que asume cierto inquilino desprotegido, el plástico poli cromático infértil ante su maternidad. Así nos escapábamos del agua. Descuidados del polvillo que interviene impávido en el pensamiento. Ser bolsas puede resultar más atractivo que ser humanos. La reminiscencia en boga. El mismo andarivel para todos los concursantes. El mismo divertimento para mi madre, que expuesta a la sin razón de la boca, todo lo arropa, todo lo escolta. Un punto fijo atrapa figuras recicladas en la porción exacta de infinitud.&lt;br /&gt;La escarcha reciclada, nuestra basura y todo año nuevo fingido en la bolsa de hielo muerto en los confines del patio. Yo también sentí la traición cuando se rompió la placenta que presagiaba mi origen, mi secreción, la mano que toca realidades imposibles, fuera de la bolsa.&lt;br /&gt;Tantos recaudos nos protegen del miedo sistémico bajo la orilla del celofán, para no respirar, castigar las premoniciones oraculares, andar acurrucados.&lt;br /&gt;Cuando lluevan bolsas, nos habremos desvencijado tanto, que la piel tendrá sabor a claustro.&lt;br /&gt;Así fuimos por la vida, queriendo más, pidiendo más, preguntando cuántas bolsas necesita uno para subsistir, erradicando el avasallamiento de los espacios abiertos sobre la deformación del rostro.&lt;br /&gt;Ella se extingue con ellas. Seducida en parte por su elasticidad, castigadas en parte por su desalojo. Mamá y las bolsas son la misma cosa. Difieren sólo en la luz que pueda adoctrinar desde el techo su hábitat. Luz que queda en los bordes con marcas de uñas gastadas.&lt;br /&gt;El mejor pecado de la vacuidad, sentirse repleto ante la nada. También las bolsas gestaran los hijos ventriculares del devenir, para inundar de aire los subtes con basura invertebrada. &lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/SHkrwEOIevI/AAAAAAAAAY0/w-VPYpYhsW8/s1600-h/mamabolsa.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5222253347679533810" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/SHkrwEOIevI/AAAAAAAAAY0/w-VPYpYhsW8/s400/mamabolsa.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-5569422096943067861?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/5569422096943067861/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=5569422096943067861&amp;isPopup=true' title='27 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/5569422096943067861'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/5569422096943067861'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2008/07/mamabolsa.html' title='Mamabolsa'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/SHkr3NuUlPI/AAAAAAAAAY8/UY3d23DMbYs/s72-c/mamabolsa+2.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>27</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-3460578311681518669</id><published>2008-06-04T22:51:00.003-03:00</published><updated>2008-06-04T22:54:20.458-03:00</updated><title type='text'>No todo es humo</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/SEdG5jqjWsI/AAAAAAAAAYc/uA69718xX5w/s1600-h/demasiado+humo.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5208209448717474498" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/SEdG5jqjWsI/AAAAAAAAAYc/uA69718xX5w/s400/demasiado+humo.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;También se disipa la forma del lunar que tenía en su espalda, como dándole forma a la siderurgia de la piel, el borde de los breteles, la suma del ángulo recto con el llano. Sé perfectamente que no había marcas. Aunque el perfil era un tanto asustadizo cuando se acercó, no era la primera vez que me veía, pero tal vez consideraba estar reconociéndome.&lt;br /&gt;Como mis ojos, algo se extravía en la mirada sumergida del sorbete, la espuma sobre el vaso. Se vuelve a expandir todo sobre la espalda, de frente al miedo. Secuestrando los minutos de la espera, una última espera. Los últimos minutos. Hacía un tiempo que estaba sentado. No entendía si las sombras pertenecían a un hombre con el mismo apellido. Aunque la apariencia era menos frecuente de lo que acontece entre los ojos hidrantes, no era la primera vez que la veía, pero tal vez consideraba estar reconociéndola.&lt;br /&gt;Y subimos como envolviéndonos en la niebla que no era niebla, alistándonos a los prejuicios del cuerpo que no era cuerpo, a las calamidades de la calle humectada que no era más que una figura consecuente de carteles de teléfonos celulares apagados, no éramos más que la imposibilidad que algo tiene cuando se mueve, la posibilidad de la estática. Ella me puso el pulóver, intentaría reproducir fielmente todo lo que se dijo después, de no ser por la mirada, la misma que había surgido desde su espalda aunque sin la escena temerosa del lente sucio y la inmigración de una palabra mal pronunciada. Yo sentía que era mía esa fotografía.&lt;br /&gt;Y bajó segregando el pulso repercutido en las paredes laterales del cuello, el sostén de la cabeza sobre los pliegos. Una ecuación de minerales. Sin reparos. La primera caverna ciega, donde si quisiera las sombras del relevo podrían apagarnos. La visibilidad se reduce ahora, la toxicidad del boulevard se calma, como la sed, en las brigadistas orfebrerías del tacto.&lt;br /&gt;No importaba la genealogía de ese universo conciliatorio, los despojos del hollín malversando la luz y su vientre cercado por los efectos aborígenes de un grito contenido. Venían los moldes del recinto, las cosas guardadas del otro lado incontenibles y vigentes. Los lados del beso prolongado. Había un respirar ausente que constituía la lluvia como única sofocación, los esquemas alternativos. Sin embargo, nada me hacía pensar que el cansancio era evidente. Quise arrojarme a la esfera difuminada, la más perfecta de todas las esferas. La noche se convertía entonces en el mejor de los encuentros geométricos.&lt;br /&gt;El acero quirúrgico, un imán en la muñeca, los trenes de la conformidad. Trepando a las cenizas del sol, el ánfora dispuesto y los mismos males que Pandora expande. No sabemos muy bien cuáles son las cosas que quedan pero las registramos como hipótesis incontrastables. El enunciado no resiste análisis, somos de las mismas propiedades que las cosas tienen, hechos a sus imágenes y semejanzas. El calibre de la masa de agua no tiene concepción, impacta sin transmigrar la médula.&lt;br /&gt;Aún veo el incendio como formando aureolas en los resquicios de los pastizales, la veo emerger del fuego, adiestrando la intensidad del viento norte, cambiando definitivamente su dirección. ¿Qué nos salpica después del diluvio? ¿Qué nos devuelve el aire? ¿Qué parece más que el ardor cuando los embrujos que deseamos para extinguirnos nos vuelven a encender? En los pertinentes microbios del desaire, no todo es humo. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/SEdHImKhk1I/AAAAAAAAAYk/sneB_aWo6is/s1600-h/demasiado+humo2.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5208209707086484306" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/SEdHImKhk1I/AAAAAAAAAYk/sneB_aWo6is/s400/demasiado+humo2.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-3460578311681518669?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/3460578311681518669/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=3460578311681518669&amp;isPopup=true' title='14 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/3460578311681518669'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/3460578311681518669'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2008/06/no-todo-es-humo.html' title='No todo es humo'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/SEdG5jqjWsI/AAAAAAAAAYc/uA69718xX5w/s72-c/demasiado+humo.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-4776924066312037067</id><published>2008-04-23T20:54:00.003-03:00</published><updated>2008-04-23T21:00:37.291-03:00</updated><title type='text'>Napolitana con fritas</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/SA_M7h7zYsI/AAAAAAAAAPg/9TfTnLfNhio/s1600-h/collage+napolitana+y+fritasb2.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192594218475020994" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/SA_M7h7zYsI/AAAAAAAAAPg/9TfTnLfNhio/s400/collage+napolitana+y+fritasb2.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/SA_M8B7zYtI/AAAAAAAAAPo/gxNU2Ems9Yk/s1600-h/DSC01507b.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192594227064955602" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/SA_M8B7zYtI/AAAAAAAAAPo/gxNU2Ems9Yk/s400/DSC01507b.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;                                                                                                                                    &lt;em&gt; a Jani&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Una parte del agua ostenta su estampa, la otra se precipitará en forma de cornalitos. Ella es todas las cosas y todas las cosas son ella. La marea en la desembocadura, el impacto de la ola ante la flagrante recepción de la orilla que siempre esperó por más erosión de la debida, caminan cerca, para no perderse en la arena.&lt;br /&gt;Su animismo persiste, el diluvio cesa. Río es tiesura, capullo de profundidad, óleo de anfetas. También pudimos decrecer como el último cuarto menguante, hasta ser la sombra de la sombra. Lo que no se ve, no brilla. Ni el reflejo prolongado de una penetración lunar sobre el remanso. Cierta intuición fálica de indolencia, la fatal asonada de la costa al lado del puente.&lt;br /&gt;La ausencia de estadía como propiedad no establece la concupiscencia, una mirada pecaminosa es más omnipresente.&lt;br /&gt;Ella brilla en todas las cosas y todas las cosas brillan en ella.&lt;br /&gt;Ahora pienso en la noche que un pescador sacó su caña castigada por la oscilación de una raya cargada de veneno y la expuso al aire, esa parte del principio o el principio en sí, hasta alinearla. Me preguntó si quería comerla en milanesa. Nada me hacía suponer que la parte que le sigue tocando a cada líquido no puede respirarse, la pesca intuye siempre algo más grande.&lt;br /&gt;La liturgia desencadena una rampa al mejor lugar. Las baldosas flojas en el camino de vuelta indican la prepotencia de la tierra quebrada, queriendo salir. Tantos atributos al oeste planteando la distancia de un acrílico y la excéntrica armonía de los alfabetos. En algún momento se dirá algo importante.&lt;br /&gt;En la barranca anoréxica se desperdigan las próximas palabras de exhalación mutua, todavía no hablamos de las lanchas.&lt;br /&gt;El delfín artesanal está pegado al cuello, sudamos igual, queriendo ser cuarto creciente y recuperar la luz de otros. El olor a aceite usado sabe dónde vamos después.&lt;br /&gt;La condensación se enloquece por la intermitencia, así van surgiendo las nuevas luces, corren por los cables tensionados, la empresa violeta de sus ojos y se estacionan entre los recodos de las columnas de concreto. Tal vez el verde pueda combinarse con la pretérita insinuación de los montículos. La rarefacción se aplaca por la intermitencia, así irán surgiendo las nuevas luces.&lt;br /&gt;Ahora pienso en la noche que ella sacó su boca agasajada por el estancamiento de una raya descargada de veneno y la expuso al agua, esa parte del principio o el principio en sí, hasta desalinearla. Me preguntó si quería besarla. Nada me hacía suponer que la parte que le sigue tocando a cada partícula de oxígeno no puede ahogarse, un beso intuye siempre algo más grande.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/SA_M8R7zYuI/AAAAAAAAAPw/quXrLRjmbwQ/s1600-h/DSC05259b.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192594231359922914" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/SA_M8R7zYuI/AAAAAAAAAPw/quXrLRjmbwQ/s400/DSC05259b.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/SA_NPh7zYwI/AAAAAAAAAQA/PyjgXuhhWaA/s1600-h/DSC01508b2.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192594562072404738" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/SA_NPh7zYwI/AAAAAAAAAQA/PyjgXuhhWaA/s400/DSC01508b2.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-4776924066312037067?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/4776924066312037067/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=4776924066312037067&amp;isPopup=true' title='12 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/4776924066312037067'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/4776924066312037067'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2008/04/napolitana-con-fritas.html' title='Napolitana con fritas'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/SA_M7h7zYsI/AAAAAAAAAPg/9TfTnLfNhio/s72-c/collage+napolitana+y+fritasb2.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-7659723455628052601</id><published>2008-03-03T00:01:00.000-02:00</published><updated>2008-03-03T00:11:35.281-02:00</updated><title type='text'>Delay</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/R8tbbPRJygI/AAAAAAAAAN4/e842UryeWN8/s1600-h/collage+de+luces+raras5b2.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5173329120478218754" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/R8tbbPRJygI/AAAAAAAAAN4/e842UryeWN8/s400/collage+de+luces+raras5b2.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“…cuando uno está satisfecho desea la muerte como algo final, porque sabe que después no hay nada interesante. Entonces podría decirse que, vivo dentro de una sensación desde que chocamos…”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Ivana Simeoni&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;El nene recibe las coordenadas como en cuenta gotas, recorre un callejón con paredes de concreto pintadas con aerosol, ella está sentada en una reposera, lo está viendo superponer esferas de trapo con los toboganes que surgieron en la última anécdota de campamento. Quería llegar a la última casa, la de tejas blancas. No le importaba cuanto camino debía recorrer ni donde estaba la salida. Una mujer con anteojos grandes lo esperaba, caminando de a ratos la intersección de una galería y el entrepiso predecesor de baldosas acomodadas en el desgaste.&lt;br /&gt;Los vecinos de los callejones suelen tener pies planos, el desnivel de las veredas y una calle de piedras sueltas los forman. El nene trepa la enredadera de la última casa en el final de todo universo de callejones y percibe, percibe el olor a pan tostado. El resto de las cosas llegan tarde.&lt;br /&gt;Cuando era aún más chico un diagnóstico confabuló a favor de su apéndice, nada servía tanto al cuerpo como esas enredaderas del estómago. Los médicos nunca supieron porque los ruidos que generaba el interior de su cuerpo fueron tan estruendosos. Hoy una válvula silenciadora se incrusta en el hígado como si un engranaje perfecto sólo pudiese moverse con la tuerca que lo contiene.&lt;br /&gt;Los suplicios antes de dormirse siempre fueron merecedores de otro cuento de ratones ahogados en la misma olla que comían los gatos. Después conciliaba el sueño contando ovejas al son del segundero.&lt;br /&gt;El sueño más recurrente se sostenía en la fluorescencia de una trenza gigante que lo enredaba hasta quitarle definitivamente el aire. El sobresalto devenía una y otra vez. Un acto fallido, la búsqueda asociada a los finales de los callejones. El nene presumía en un sueño que había otros en él que cuando perezcan, todos los sueños del mundo serán develados.&lt;br /&gt;Su etapa edípica rara vez había fomentado en alguien una sublevación tan importante, el falo de toda enredadera era el origen traumático de determinadas conductas, ni siquiera la terapia ordenada pudo apoyarse en la posibilidad superadora de llegar a la pubertad sin orinar la cama.&lt;br /&gt;Por las presumibles situaciones de la sensación infiere un palito de helado, las cosas que llegan después siempre son cosas buenas. Los juegos, las máscaras, las tortas de arena, las celebridades desmerecidas, los muñecos articulados, las reglas y el reverberar de un trompo arrojado contra la cicatriz en la frente.&lt;br /&gt;El nene vuelve protegido por las costuras, la afinación y el esmero de una cuerda vocal sostenida apenas por la voz ruborizada. Caminar sin la vibración exasperada hacia la salida real, que en definitiva también fue la entrada.&lt;br /&gt;Ella aún está sentada, con la mirada suspendida en el mismo punto del mismo plano de la misma trenza. Ahora es él quien la mira. Por primera vez comprende que toda vuelta tiene algo del mismo molde del mismo universo de la misma enredadera.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/R8tWa_RJyfI/AAAAAAAAANw/f7U34ifReF0/s1600-h/delay+2.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5173323618625112562" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/R8tWa_RJyfI/AAAAAAAAANw/f7U34ifReF0/s400/delay+2.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Fotos por Fernando Marquinez&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-7659723455628052601?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/7659723455628052601/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=7659723455628052601&amp;isPopup=true' title='15 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/7659723455628052601'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/7659723455628052601'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2008/03/delay.html' title='Delay'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/R8tbbPRJygI/AAAAAAAAAN4/e842UryeWN8/s72-c/collage+de+luces+raras5b2.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-54378797832085808</id><published>2008-01-22T02:17:00.000-02:00</published><updated>2008-01-22T02:22:51.897-02:00</updated><title type='text'>La redención del voyeur</title><content type='html'>&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/R5Vu15ao3yI/AAAAAAAAANQ/sPoHW7BAYbk/s1600-h/estatua+virgen+back+4b.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5158150820447444770" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/R5Vu15ao3yI/AAAAAAAAANQ/sPoHW7BAYbk/s400/estatua+virgen+back+4b.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La virgen no tiene ojos. Su cara lavada no mira, el niño suave se detiene frente al barro pintado y la observa. Saca su mano del bolsillo izquierdo del pantalón manchado por el barro desvaído, el barro suyo, y acaricia el rostro. La otra mano esta inmóvil, como la eternidad de los mosquitos. Si ella lo viera no habría pausas para seguir cargando máscaras entre los instantes de las muñecas. La propuesta sería en vano, mirar para ser visto.&lt;br /&gt;No sabe cuál de las dos manos pudo haberle dado runa a su mirada, si la que se mueve o la que aún permanece quieta. Piensa en la carne picada, las sandalias y el carcaj de los vecinos. Una tarde rezó en silencio un avemaría después del accidente, la misma razón por la que rezaba. Aunque tarde fue el silencio, o también un accidente. El viento le agrietó la palma hasta adivinarlo. Ninguna intensión es tan pretérita como la de tocar los ojos. El cuerpo es un infinito por donde se proyectan las imágenes de otros cuerpos y en el reflejo ninguna intersección se colma.&lt;br /&gt;El lenguaje de los techos disimula toda salvedad desde el aplastamiento hasta su herejía de andamios. La mano comienza a bajar. Ahora es el cuello desafiante que aún desnudo no proclama resistencia. Sigue un camino recto, impedido. Todo lo que puede descubrirse está debajo de las formas. Aunque nada lo detiene. El niño mira iluminado por la sombra del reflector. Su otra mano sigue estacionada.&lt;br /&gt;Sumido al acto de contrición cada dedo infringe la celda del santuario rediseñado a imagen y semejanza del aire venial. El manto flamea. Una virgen inhabitada no es sólo ilusión del barro.&lt;br /&gt;Suele llover temprano en las moradas compatibles de la estatua y se le inundan los pies descalzos pero cesa afuera entre tanto anochecer y lo que toma vida es también un recreo figurado por lo que se decora en sus talones sin la lucidez del agua antes que otro trueno flagele el último misterio.&lt;br /&gt;La mano que se mueve ingresa cálida a los secretos de la creación, cierto esoterismo complaciente con las huellas digitales. Pero el niño proclama la eucaristía con el esmero del pulgar huidizo. Palpa la consagración de los hornos, la cicatriz esculpida por otras manos y se mueve adentro, zigzagueante. Resuelve la ecuación sin evadir las reglas pálidas de la exactitud.&lt;br /&gt;Ahora todo es acto. El niño alza la mano inmóvil y tapa sus ojos. Se sublevan las fórmulas, nada se despeja aún. La vergüenza de las yemas invierte el orden, si él la viera, habría una pausa que devuelva cada gesto a una malignidad vidente, la piedra del altar mojado. No mirar para no ser visto.&lt;br /&gt;El niño no tiene manos. El tacto dilecto en la carne sin manchas, aunque alguien espera del otro lado para mirar sin tocarnos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/R5Vuqpao3xI/AAAAAAAAANI/j9jlzJAJicU/s1600-h/estatua+virgen+rostrob.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5158150627173916434" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/R5Vuqpao3xI/AAAAAAAAANI/j9jlzJAJicU/s400/estatua+virgen+rostrob.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Fotografías por Fernando Marquinez&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-54378797832085808?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/54378797832085808/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=54378797832085808&amp;isPopup=true' title='10 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/54378797832085808'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/54378797832085808'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2008/01/la-redencin-del-voyeur.html' title='La redención del voyeur'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/R5Vu15ao3yI/AAAAAAAAANQ/sPoHW7BAYbk/s72-c/estatua+virgen+back+4b.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-2799600304688277040</id><published>2007-11-18T02:27:00.000-03:00</published><updated>2007-11-18T18:41:13.501-03:00</updated><title type='text'>Cesura</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/R0Cvrmf1MsI/AAAAAAAAAMo/WxF2S6PJFdE/s1600-h/el+tiempo+exacto+del+purgante4B.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5134296738805658306" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/R0Cvrmf1MsI/AAAAAAAAAMo/WxF2S6PJFdE/s400/el+tiempo+exacto+del+purgante4B.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;"...a la letra/ad pedem litterae/delete." &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;Fernando Marquinez&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El duodeno atrapa más vicisitudes del foro. Se extirpa como las bolas del árbol navideño después del seis de enero cuando algún rey mago deposita cajas desenvueltas, sin moños a cambio del agua para sus camellos. Se enrosca en el cuello como un cordón umbilical expuesto al parto prematuro, la praxis del neonatólogo.&lt;br /&gt;Los ungüentos ubicados bajo la publicidad. Un delito primal, tras el grito. Abrir los ojos. Alguien pulsa enter. La línea venidera evita el fraude. Un recurso de amparo entre la histeria unimembre y la vida tácita. Las cosas suelen fluir después de la ubicuidad del verbo lejano. Aunque el deseo del sujeto se esconda tras las desafinabas notas del corchete.&lt;br /&gt;¿Cuál es la pausa precisa? ¿Cuál es la mácula de la trinidad del núcleo que evita la coherencia del sintagma?&lt;br /&gt;La densidad es asonante. Aquello que por casualidad ha nacido antes, cambia las formas, el boceto del esqueleto difuminado para habituarse al modelo causal del inodoro. Irse de cuerpo. Gobernarse. Sentir la historia hemorroidal como una constante ilimitada de fenómeno y ley. Ser todo eso que pudo haber degenerado la gestación, en la bolsa, otro agua. Más regalos de vientres y la ventana al mundo exterior asfixiada por la hedida rima de las rejillas.&lt;br /&gt;Sudan las paredes por las arterias de porland, como desalojando de la estructura la humedad que la somete. La suspensión indicada hasta el nuevo aviso. Justo en el vértice la araña albina sangra, sus telas son como nidos alrededor del lagrimal y perderse en ellas suele parecer sedativo.&lt;br /&gt;La coherencia de las mosquitas se interpone ante el chorro que cuenta sílabas sin distinción, la claridad aún puede observarse bajo la claraboya como un hálito rebosante que inunda el techo sin dejar chances para el desliz. Son pocas las fábulas que intervienen en el silencio. La lingüística en la espalda encorvada, la joroba premonitoria.&lt;br /&gt;Algo suena inconexo en la fonética del baño. Tal vez haya ciertos recelos ancestrales en la metonimia de las cañerías. Las cosas flotan azulejadas frente a los ojos del primate y le devuelven al cielo gregario, otros signos celestes. Su propia existencia ahuecada en la firmeza del mosaico.&lt;br /&gt;¿Qué decimos? ¿Qué sintaxis nos protege de la descalcificación y la culpa del miedo potencial?&lt;br /&gt;Una elisión de vocales abiertas entre las lenguas mordidas y los molares escindidos. Suele confundirnos la sinalefa, abarcarnos como párrafos inefables y suscitar un desajuste virtual, desagotar las manos hasta el último resquicio de huella dactilar, evacuar el punto.&lt;br /&gt;Hay un oculto reloj en las cadenas, que marca el tiempo exacto del purgante. Habrá que sacar provecho de las últimas palabras.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/R0Cvh2f1MrI/AAAAAAAAAMg/AULrGDTOvnI/s1600-h/metonimia+de+las+caÃ±erÃ&amp;shy;as.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5134296571301933746" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/R0Cvh2f1MrI/AAAAAAAAAMg/AULrGDTOvnI/s400/metonimia+de+las+ca%C3%B1er%C3%ADas.JPG" border="0" /&gt; &lt;p align="center"&gt;&lt;/a&gt; &lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Fotografías:  "El tiempo exacto del purgante" y "Metonimia de las cañerías", por Fernando Marquinez.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-2799600304688277040?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/2799600304688277040/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=2799600304688277040&amp;isPopup=true' title='16 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/2799600304688277040'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/2799600304688277040'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2007/11/cesura.html' title='Cesura'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/R0Cvrmf1MsI/AAAAAAAAAMo/WxF2S6PJFdE/s72-c/el+tiempo+exacto+del+purgante4B.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>16</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-6443651918611922633</id><published>2007-10-12T21:33:00.001-03:00</published><updated>2007-10-12T22:03:35.203-03:00</updated><title type='text'>Expendedor de mimos</title><content type='html'>&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/RxATPSlsnyI/AAAAAAAAAKc/WmGMU4XliFc/s1600-h/la+infamia+del+colador.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5120613929729171234" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/RxATPSlsnyI/AAAAAAAAAKc/WmGMU4XliFc/s400/la+infamia+del+colador.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;"La infamia del colador"&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/RxATGilsnxI/AAAAAAAAAKU/EWG9GkKh-xI/s1600-h/la+infamia+del+colador2blog.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5120613779405315858" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/RxATGilsnxI/AAAAAAAAAKU/EWG9GkKh-xI/s400/la+infamia+del+colador2blog.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;¿Te acordás cuando nadábamos en los bordes de la pelopincho manchados de agua pulcra, y salpicábamos las esquinas amarillas y plásticas hasta que algo surgiera desde el fondo en la mirada más axial y devoradora del líquido, sin freno, fresno de azulejos hacia abajo, lo más inusual del hidrógeno, y así se transpiraban sólidos unas burbujas desconcertadas?&lt;br /&gt;Lo sumergido no puede suceder a lo sumergido, siempre urge de aire y emerge. Aunque se nos arrugue la piel.&lt;br /&gt;¿Y qué del último movimiento bajo la elemental presunción de los sapos, los musgos, sus gestos, lo que deriva de las alcantarillas previniendo un rostro pintado una mano cubierta por los guantes muertos, del primer ornamento flotante que esperaba el desborde, que rebalse de fiebre un sismo, un maremoto de cera en la oreja y nos desvincule de lo dicho bajo esas olas previstas por el cuerpo desnudo, enhiestas y reparadoras?&lt;br /&gt;¿Y cuando nos tocamos secos y se había inundado el cuarto y se comían las uñas las tijeras, los pupitres de adolescentes uniformados, y otra vez nos manchamos los cuerpos aunque no se si era agua u otro líquido más espeso, voluminoso, y volvían a extenderse los brazos como buscando origen y la fecundidad en las piletas se perdía en los alborotos neurálgicos, el ojo del agua y los veladores dormían las sombras de dos en las paredes y se diluía la curvatura, se inhalaba afuera y después lo contenido se ausentaba, la cadencia se hacía fondo, impenetrable y distante?&lt;br /&gt;Me acuerdo del rayo que cayó sobre la calesita del parque deshabitado y las abuelas miraban desde las comisuras de las canillas como si algo se abriera o cerrara según la intensidad de la caída, y nada giraba ya en los óvulos de las nietas.&lt;br /&gt;Las rutas del agua se desvanecen así, entre los reptiles que se acercan a tomar y los miedos anfibios por no permanecer. Una estrategia insana, la persecución de los tobillos.&lt;br /&gt;El sufrimiento del manta raya difiere del nuestro, y de todos los arquetipos del veneno. ¿Cómo explicar la ira de los bombeadores, la infamia del colador y el designio del respiradero sin sangre?&lt;br /&gt;Suman cuatro los ahogados en la orilla y los mismos mimos siguen apareciendo, debajo de la última moneda, como parte de un rito acuático sin salvavidas. Ella siempre tiene algo interesante para decir, lo que hace depende de los astros.&lt;br /&gt;Las especies merecen cierta continuidad en el tiempo y el espacio, la extinción del hueco febril masca la plaga.&lt;br /&gt;El revés de la lona para guardar en invierno toda la estación que marcó el dilema. Una vez vacía, la pileta contará con un auspicio hídrico de hombres ranas y tubos de oxígeno. El agua vuelve a su cauce con los años, aunque los mimos siguen exaltando su extremismo en el centro. Lo que saldrá después depende de la forma en la que nos movamos en la tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/RxAS7ClsnwI/AAAAAAAAAKM/oFmaDHr5AXY/s1600-h/miedos+anfibios+blog.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5120613581836820226" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/RxAS7ClsnwI/AAAAAAAAAKM/oFmaDHr5AXY/s400/miedos+anfibios+blog.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;"Los miedos anfibios por no permanecer"&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/RxASzClsnvI/AAAAAAAAAKE/Zhzz9pT-k4w/s1600-h/miedos+anfibios+blog+2.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5120613444397866738" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/RxASzClsnvI/AAAAAAAAAKE/Zhzz9pT-k4w/s400/miedos+anfibios+blog+2.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Fotografías por Fernando Marquinez.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-6443651918611922633?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/6443651918611922633/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=6443651918611922633&amp;isPopup=true' title='36 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/6443651918611922633'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/6443651918611922633'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2007/10/expendedor-de-mimos.html' title='Expendedor de mimos'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/RxATPSlsnyI/AAAAAAAAAKc/WmGMU4XliFc/s72-c/la+infamia+del+colador.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>36</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-7767060489134495180</id><published>2007-09-12T01:04:00.000-03:00</published><updated>2007-09-12T13:53:11.358-03:00</updated><title type='text'>El mar de cada gota, si ella se moja.</title><content type='html'>&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/RudpR5fK3hI/AAAAAAAAAJs/6YPi-lOxUzg/s1600-h/burbujas,peceras+luz2.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5109168058485366290" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/RudpR5fK3hI/AAAAAAAAAJs/6YPi-lOxUzg/s400/burbujas,peceras+luz2.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/Rudl-5fK3fI/AAAAAAAAAJc/AOXcmAv8kdo/s1600-h/SIMEONI+PECERA+NEWb.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5109164433532968434" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/Rudl-5fK3fI/AAAAAAAAAJc/AOXcmAv8kdo/s400/SIMEONI+PECERA+NEWb.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/Rudl-5fK3fI/AAAAAAAAAJc/AOXcmAv8kdo/s1600-h/SIMEONI+PECERA+NEWb.JPG"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;El cepillo de dientes merece la espalda por mascarla y deglutir la mancha que acontece entre los omóplatos. El sepelio de un abrazo. Cuando las manos no tienen ventanas, no hay forma de comunicar las yemas. Los dedos caen desprotegidos sobre los pedazos de plástico, las uñas enrojecen y cada tendón se desperdiga. Nunca vienen los temerarios a dejar de morar en las estaciones radiales como una onda corta después de toda frecuencia y un anillo mal puesto en el pulgar. El anuncio de las muñecas por la FM comunitaria nos despabila detrás del vidrio. Hay quórum.&lt;br /&gt;¿Cuál es la forma que tienen los negativos para ser homenaje de tiempo en las estructuras planas, en los recuerdos del abuelo y un bastón de huellas sobre el tapizado? Un tractor limpio. Ya no se nota el pulso, ni siquiera un latido en la yugular que marque el ritmo de lo que está plasmado en los cánones del diafragma, el zoom siempre excava la piel que surge libre del profano resquicio de la teta izquierda y la derecha de la prima ahora madre.&lt;br /&gt;Debimos dar las caras antes del último gesto, imaginar cómo se bifurca el esqueleto, el sostén del cuerpo, lo que sobresale y se confunde con lo inesperado. Debimos amortiguar los términos de la negociación, lo indebido, la presunción de un movimiento. De ahora en más, son muletos de carie en la planicie los macedonios, y las capas de los superhéroes que alguien guardo de chico en lo más alto de un ropero nos inhiben. Como un vocero de toda mañana, la desarticulación nos despierta. Vamos engranando las partes para que algo de esto tenga sentido, desde el golpe minúsculo de una marioneta que provoca lo que no se quiere, hasta la excomunión del pan por incendiar la miga y blasfemar su nombre.&lt;br /&gt;El ministerio de la planta en los pies, como templo egipcio arraigado a los bordes del decremento epistolar y sangra, la muñeca afectada al suero de las sinagogas. El consuelo de la hemorragia se colma en la sed, se calma en la fiebre. Se cierran los huesos hasta chocar y hacerse trizas.&lt;br /&gt;Ahora la mano se escurre entre la fisonomía de un niño índigo y su amuleto de azufre. La última palabra la tiene el programa de la madrugada que busca las huellas dactilares en la ofrenda. La especulación del abrojo determina cuanto de casual tiene cada reflejo y cuanto de causal la ceremonia.&lt;br /&gt;Para despuntar infantas del miedo de las solapas habrá que remodelar la escena afectada a los diales de los predecesores y morirse después de un beso encapsulado en los callejones.&lt;br /&gt;Así como se entumecen los músculos hasta acostumbrarse al frío vamos metiendo el molde en la fragilidad del guante hasta que tome la misma forma o la evite. El destiempo amarillo de otra eyaculación precavida. Volvemos a prepararnos para posar entre las luces que anegan los chorros que llenan y vacían las peceras que se ven al fondo, por si no hay más piedras en el fondo. Las tersuras del binomio fantasean con el elixir del agua, el mosaico genuflexo, la adoración al suelo desde lo que deja de incidir en las vedas del mármol.&lt;br /&gt;La siesta siempre fue el mejor estado intermedio entre el muslo y el tobillo, cuando ella se moja, el tedio de cada pestaña se vuelve ojo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/RudrIZfK3jI/AAAAAAAAAJ8/rDFB6cJf-X4/s1600-h/fabreeee.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5109170094299864626" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/RudrIZfK3jI/AAAAAAAAAJ8/rDFB6cJf-X4/s400/fabreeee.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/Rudm-pfK3gI/AAAAAAAAAJk/OO9GlV6Nmog/s1600-h/SIMEONI+PECERA+NEW2b.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5109165528749628930" style="WIDTH: 246px; CURSOR: hand; HEIGHT: 363px" height="418" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/Rudm-pfK3gI/AAAAAAAAAJk/OO9GlV6Nmog/s400/SIMEONI+PECERA+NEW2b.JPG" width="282" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;Fotografías por FERNANDO MARQUINEZ.&lt;/strong&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-7767060489134495180?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/7767060489134495180/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=7767060489134495180&amp;isPopup=true' title='24 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/7767060489134495180'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/7767060489134495180'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2007/09/el-mar-de-cada-gota-si-ella-se-moja.html' title='El mar de cada gota, si ella se moja.'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/RudpR5fK3hI/AAAAAAAAAJs/6YPi-lOxUzg/s72-c/burbujas,peceras+luz2.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>24</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-1559529815013032655</id><published>2007-08-01T01:55:00.000-03:00</published><updated>2007-08-01T19:09:50.635-03:00</updated><title type='text'>Noche algebraica</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/RrATN__tOTI/AAAAAAAAAIc/DHb2OWcXZ54/s1600-h/algebraico+power+blog+2.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5093592309793896754" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/RrATN__tOTI/AAAAAAAAAIc/DHb2OWcXZ54/s400/algebraico+power+blog+2.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/RrASYf_tOSI/AAAAAAAAAIU/FJKmIN6hxJs/s1600-h/algebraico+power+blog.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5093591390670895394" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/RrASYf_tOSI/AAAAAAAAAIU/FJKmIN6hxJs/s400/algebraico+power+blog.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;A trabajar...&lt;br /&gt;La embajada del cordero y el tigre no descansan. El pasado invisible aniquilante del reposo o una simbología que flota en el movimiento rápido de los ojos. La inocencia y el hastío gobiernan el cuarto. Como un interrogante famélico, se inunda la cama. Blake tuvo un sueño. ¿Cuál será su significado? Dividir pantalla. Dentro de los triángulos de la densidad se aglutinan uno a uno los relojes hasta desubicarnos. Toda presa fácil finge un ceño en el espejo sonámbulo de un rostro. No hay nada que pueda despertarnos salvo la ausencia de la ventana en el reflejo. Como un déjà vu infinito que extraña la misma configuración del cuerpo antes de lo que aparente. El desenlace infringe la resonancia magnética, en la piedra filosofal no queda rasgo de mutación alguna. Volvemos al ruedo aunque duelan los castigos de la hipnosis.&lt;br /&gt;La profecía es clara; Artemidoro nunca tendrá insomnio. La última postal de la fase lúcida nos convoca "el futuro está en tus manos, suéñalo"... y se escurre la falange entre los dedos, frígidos, como un astillero recluido en su propia tumba. Los papiros de una delectación matutina en los bagajes de la vigilia. Los pies hinchados presagian la prosperidad del pobre. Mouse clic. Y se abren todas las puertas de la iniquidad, se agazapa la histeria en los albores de la soldadura. Perece el ojo ante la estúpida luz, una imagen difuminada y el aerosol. La clave del fracaso salpicado de fiebre alta, los termómetros seducen a las axilas pero falta dilucidar qué número saldrá en la vespertina y si las dos cifras bastarán para el confort del rottweiler.&lt;br /&gt;La noche que Bretón soñó con Freud no había contenido latente en las comisuras, los vasos comunicantes y una interpretación después del color y la vestimenta. La fantasía nocturna se diluye en el mentón, como el presente paradójico en la mañana sin desayuno del durmiente. Mouse doble clic. Lo que alguna vez se abrió ahora debe cerrarse. Un estigma en la frente, el adelantado del domingo. Entre Fabri y Macaya se revela el raiting. La humedad recorre el esqueleto del diván hasta enmudecer las vértebras. Vuelven las severas armonías del dibujo, un acto fallido y la mermelada se disuelve en el café con leche. La noche que mamá soñó con papá no había contenido manifiesto en las comisuras.&lt;br /&gt;El perro cumple tres meses. El desfasaje semántico lo reclina, alguien abre los ojos. Sólo observa el ventilador de techo y sus aspas girando sobre la sombra que devora todo lo que permanece intacto. El tope marca la regresión por amorfo o hipnótico. La represión inunda la capital. Los evacuados miran. Tachar eso. Hasta que caen las aspas y desintegran colchones. El forraje presagia un deseo, la goma espuma suscita el recuerdo hacia una asistencia precoz. El perro escucha las campanas de la catedral y vuelve a comer. Ya nada se mueve. El credo del murciélago determina el eco de los últimos espectadores del concierto sobre las enredaderas.&lt;br /&gt;A dormir...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/RrAUqP_tOVI/AAAAAAAAAIs/ccQEBpITF6E/s1600-h/simeoni+algebraico+blog.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5093593894636829010" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/RrAUqP_tOVI/AAAAAAAAAIs/ccQEBpITF6E/s400/simeoni+algebraico+blog.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/RrATnP_tOUI/AAAAAAAAAIk/Ka67rGEGKOc/s1600-h/algebraico+power+blog3.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5093592743585593666" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/RrATnP_tOUI/AAAAAAAAAIk/Ka67rGEGKOc/s400/algebraico+power+blog3.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;FOTOGRAFÍAS: "&lt;em&gt;Power algebraico"&lt;/em&gt;, por FERNANDO MARQUINEZ.&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-1559529815013032655?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/1559529815013032655/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=1559529815013032655&amp;isPopup=true' title='23 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/1559529815013032655'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/1559529815013032655'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2007/08/noche-algebraica.html' title='Noche algebraica'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/RrATN__tOTI/AAAAAAAAAIc/DHb2OWcXZ54/s72-c/algebraico+power+blog+2.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>23</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-7867558396341189515</id><published>2007-07-08T01:09:00.000-03:00</published><updated>2007-07-08T16:34:22.385-03:00</updated><title type='text'>Sed</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/RpBk0KQfKBI/AAAAAAAAAH0/_nrxuX28MMc/s1600-h/bidet+agua+blog.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5084674826570770450" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/RpBk0KQfKBI/AAAAAAAAAH0/_nrxuX28MMc/s400/bidet+agua+blog.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;“A través del agua se dibuja tu rostro frágil”, no, no, no, tres no, dijo, escupió enfadado el poeta y corrigió “a través del agua se dibujaba tu rostro frágil” y una lágrima furiosa le recorrió la mejilla hasta perderse en los secretos del alba, en los colores. Cuerpo líquido, inodoro, insípido, incoloro en pequeña cantidad, el agua, se sostiene gracias a dos átomos a los que deberíamos honrar como a nuestros héroes. Así es ella, mujer, madre de todos los seres, líquido, la vida eres tu, amiga agua. Sabemos, porque así lo han catalogado los científicos que hay agua para tirar para arriba, la hay cruda o de almidón, muy usada en el planchado. Más tierna que esta agua no hay y es la de ángeles o rosada, que está perfumada con el aroma de variedad de flores. Hay también agua delgada, gorda y agua fuerte, que nuestro amigo Arlt ha sabido beber como ninguno. Agua nieve y del palo, a esta última no vamos a referirnos específicamente, nos contentamos con nombrarla. Muy cómica es sin dudas el agua de pie, uno no puede imaginarla, se refiere a las fuentes o manantiales, pero igual es muy simpática. El agua dura, por su parte, es aquella que no forma espuma con el jabón por contener en disolución sales de calcio, magnesio o hierro y el agua vidriada que es metáfora de ese moquillo que suelen padecer los halcones y otras aves de rapiña. ¡Hay!, ¡hay!, hay agua viva, aguas falsas, agua perra, como sí, ya sabes y aunque parezca contradictorio hay agua firme, la de pozo, por ejemplo. Las más ordinarias son las aguas mayores, excremento humano y las aguas menores, la orina y cuando no sabes que hacer, estás entre dos aguas, un agua por acá, le decís al aguatero, que te mira feo.&lt;br /&gt;Tanta agua y sin embargo en un tiempo ni noticias. La escasez de agua nos mantuvo con la boca seca durante años. Nadie orinaba (agua menor), la lluvia era casi un espejismo, las distribuidoras de canillas y mangueras habían quebrado. Desde que la tierra avanzó sobre el agua, desde su avasallamiento, desde que la consistencia sólida del polvo predominó sobre la fragilidad del líquido, supimos mantenernos inermes y a la vez desprovistos. Ya no decíamos “está aguado”, porque nos daba nostalgia, tristeza, pena, lo tomábamos así, sin chistar.&lt;br /&gt;Corríamos todo el tiempo, para transpirar, y con la transpiración hervir la pava para tomar un mate. Las fábricas de bebidas habían sido usurpadas y saqueadas hasta el hartazgo. Llorábamos con creces, y con las lágrimas higienizábamos las partes más púdicas. Nadie se besaba para no desperdiciar saliva, la incontenible ansiedad de los amantes sólo se suplía con un siempre bien ponderado pico. El globo terráqueo era un solo continente. Había que volver al origen, había que detenerse en el principio de todas las cosas, había que volver a fusionar átomos de hidrógeno con oxígeno.&lt;br /&gt;Elton pasaba horas encerrado en su laboratorio intentando buscar la forma, experimentó la fusión de distintos elementos químicos, estudió la composición de los mismos y los combinó de diferentes maneras, aunque no obtuvo ningún resultado. El tiempo le jugaba en contra, el desenfreno y el apresuramiento humano también, la respuesta debía ser inmediata o todo se solidificaría sin la posibilidad de cambiar su estado.&lt;br /&gt;Elton no era ningún tonto, guardo agua en un tonel, alimentando en él infinidades de pescaditos de colores, tortugas de agua y hasta un axolotl. Elton siempre tuvo los pies sobre la tierra aunque en esta ocasión hubiese preferido hundirse en la inconsistencia acuosa del devenir. La idea era cambiar la dirección de algunos de los anticiclones para generar un diluvio, una gran tormenta que calme la sed de los mortales.&lt;br /&gt;Y de repente, se hizo el agua. Y no fue al séptimo día ni hubo cordero sacrificado al dios ese tan raro, el que ama la sangre antes que el amor proclamado. De pronto, el agua. Elton sintió en sus ojos el sabor del agua. Es que no la esperaba. Cómo pensar que después de todo esto, después de este padecer, la reaparición iba a ser en forma de olas. Olas de río, no de mar, alcanzó a pensar él cuando atinó a cerrar los ojos, ¡la pucha! cómo arden, soplar por su nariz todo lo que los pulmones guardaban como un secreto, para evitar su inundación. Olas que entran por las puertas, las ventanas, las hendijas de marcos de aberturas mal terminados. Olas de río marrón, mezcla de olor a arena, sábalos nunca pescados, vómitos de cañerías mal escondidas que traen lo que en estas ciudades que juegan a que no saben, que no palpan lo que los otros dejan escapar con placer y cargo de conciencia. Sentados, con esfuerzo o no, amparados por alguna lectura quizá, o de pie y a los apurones, relojeando de lado porque la curiosidad por el tamaño es humana. Olas de río que lo empaparon, lo pegotearon, lo zamarrearon y lo estamparon contra su tonel secreto. Elton sufrió. Vaya a saberse si por el tonel perdido con pescaditos y tortugas tan sorprendidas como él o por no haber sabido prever este acontecimiento. Tonel hecho trizas.&lt;br /&gt;Tan de pronto como la llegada de las olas vio que sus alambiques se derrumbaban y que años y años de lucha se iban a despedazar contra el tonto cemento hecho piso. Quiso gritar. Elton no pudo porque tragó más agua. Y hasta un pez azulado. Entonces estalló. Despertó de su pesadilla. El sueño lo había vencido en su laboratorio y el íncubo del agua reaparecida cesó al caerse de su butaca de investigador. Elton se despertó. Y, claro, no había agua. Su lengua pastosa olía a mierda. El mismo lo olía.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/RpBmEaQfKCI/AAAAAAAAAH8/JxYzsrSRy_0/s1600-h/bidet+agua+blog2.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5084676205255272482" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/RpBmEaQfKCI/AAAAAAAAAH8/JxYzsrSRy_0/s400/bidet+agua+blog2.JPG" border="0" /&gt; &lt;p align="center"&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;TEXTO: Fabricio Simeoni, Federico Tinivella y Luis Novaresio&lt;br /&gt;FOTOS: Fernando Marquinez&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-7867558396341189515?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/7867558396341189515/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=7867558396341189515&amp;isPopup=true' title='36 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/7867558396341189515'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/7867558396341189515'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2007/07/sed.html' title='Sed'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/RpBk0KQfKBI/AAAAAAAAAH0/_nrxuX28MMc/s72-c/bidet+agua+blog.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>36</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-5405955912688233709</id><published>2007-06-12T21:18:00.000-03:00</published><updated>2007-06-12T21:52:33.901-03:00</updated><title type='text'>Fractal de humus</title><content type='html'>&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/Rm89dRE3iJI/AAAAAAAAAHk/wpFupc0XP7I/s1600-h/fabri+y+nona+blog.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5075342878079158418" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/Rm89dRE3iJI/AAAAAAAAAHk/wpFupc0XP7I/s400/fabri+y+nona+blog.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="right"&gt;      &lt;em&gt;   A Fernando&lt;/em&gt;                                                                &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;La abuela nunca entendió la teoría del caos, sólo entró despacio al motel como esperando una guillotina o la última noche deseosa de pañales y placas tectónicas.&lt;br /&gt;Todas las ventanas iterativas vislumbraron las dimensiones del ángulo y sus preferencias geométricas. También ella iba a abrirse de piernas. Si él aún no estaba era por la lluvia, tan intensa como el deslumbramiento que ocasiona la dinámica de los cuerpos mojados a la intemperie. El algoritmo concibe los pasos hacia la finitud de una cama tapada. Los resquicios transigen la plenitud elemental de una habitación telúrica en sus manos. Ella vuelve a gemir y el centro de la esfera carcome el piso de mosaicos rústicos hasta desubicarlos.&lt;br /&gt;Su naturaleza coloidal la perturba esta vez. Envuelta en las sábanas de hongos se reclina y no encuentra la posición, da lo mismo cierta iniciación fetal que la descomposición prosaica de los picaportes. Algo comienza a moverse. Si la espera terminase, no serían falseados los vestigios de huellas. Plagiar un orgasmo antes del último relámpago. El cielo negruzco anuncia la fermentación. Un retraso cósmico intercala nuevas costras con los viejos grumos. Ella se quita la ropa. La conmoción espaciosa desde la puerta, geológicamente cerrada, hasta el velador, excluido del temporal, detesta todo sueño potencial regido por lo que nunca llega. El amor no existe pensó la abuela antes de lamer la última gota deslizada sobre el vidrio y su torso achatado se desfiguraba como infringiendo la presencia objetal del suelo en la ausencia de la pared.&lt;br /&gt;Una mujer avanzada en capas, es como un surco de vinilo frecuentado por la púa desconocida de las cúspides. Un giro revulsivo devela lo subliminal, mientras pasan los micros hacia casa. En la embestida de las lechuzas se acuesta otra parsimonia de callos supersticiosos. Una mujer avanzada en capas podrá volar lejos cuando decida ligar sus hijos a las trompas. Una herradura que acontece después de todos los días que pasó despierta entre la sombra sonámbula de los techos y la espalda grupie coleccionista de rieles.&lt;br /&gt;Fueron precoces los devoradores de espinas dorsales, fueron viriles las uñas que rascaron sobre la rusticidad. La visión futurista de otra era, el recalentamiento polar. Ya nadie considera la importancia del servicio metereológico. El prolapso del eje se vuelve carne. Ella tiembla, como la válvula de los paralelos. Descubre su causa genital en los determinismos del índice. Su traslación se parece al único cosmético frígido del ajuar, su rotación, al ciclo irregular del espejo que dilucida cada intención del ojo por ser cuerpo.&lt;br /&gt;La abuela siente la erosión en sus tetas, no va a atravesar la puerta. Si algo existiera del otro lado, el núcleo podría disgregarse. La creación o el aniquilamiento captan el signo de los carruseles. Muerta la corteza paladea cosas de otra intimación en los cuartos contiguos. Si mañana cesa la humedad, el piso seco contendrá un enema sólido de muecas. Hasta la misma sanidad que los trajo.&lt;br /&gt;Por más que él no llegue, las piernas siguen retorciéndose sobre el somier como informando la imposibilidad. Desde los moldes, se desfiguran sus cicatrices espectrales hasta difuminar la redondez del prototipo. Desde los mapas, se marcan los límites de un quiste limítrofe. Mientras alguien come a orillas del Mediterráneo. &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/Rm8-ixE3iKI/AAAAAAAAAHs/Inr0--SGvwE/s1600-h/fabri+y+nona+blog+2.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5075344072080066722" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/Rm8-ixE3iKI/AAAAAAAAAHs/Inr0--SGvwE/s400/fabri+y+nona+blog+2.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-5405955912688233709?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/5405955912688233709/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=5405955912688233709&amp;isPopup=true' title='43 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/5405955912688233709'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/5405955912688233709'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2007/06/fractal-de-humus.html' title='Fractal de humus'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/Rm89dRE3iJI/AAAAAAAAAHk/wpFupc0XP7I/s72-c/fabri+y+nona+blog.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>43</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-433396707924996772</id><published>2007-05-10T01:24:00.000-03:00</published><updated>2007-05-26T18:39:32.149-03:00</updated><title type='text'>El beso antes del beso</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Aprovechamiento integral del tiempo y del espacio.&lt;br /&gt;Como un síndrome desflecado en una última corona. El dios Eolo nos ventila la boca, el paladar amortigua el impacto, las encías suben hasta incrustarse en el tabique, la lengua retrocede por las paredes revocadas del esófago, el labio masacra al escozor y nuestras amalgamas se desbordan sobre el tapizado. Tal vez nada se parezca a este insomnio tanto como las figuritas que juntamos cuando un tornado nos inhibía. Las cosas volaron, estallaron los cristales de las copas, alguien encontró la piedra que durante años guardo la abuela, se escondieron los niños, se rompieron las tejas. Nadie puede decirnos que será del perro encadenado, de la sortija y de los cosméticos usados antes del té o después del mate.&lt;br /&gt;Temporoespacial integración de lo que se aprovecha.&lt;br /&gt;Se inflaman los pechos, la indemne suspensión de los canastos. Un bosque poco verde para que cambie el clima. Algo suele desestabilizarse en las habitaciones de trabajo, el timbre del teléfono bajo los pies. Suena otra sirena sobre los rieles. Los antojos suscitan la denigración de los ascensores descompuestos sobre los pisos de madera para que un hueco sienta la misma inmunidad que el cuerpo. Se puede remarcar los bordes en los bordes sin que se derramen los colores del líquido, lo elocuente, lo particular. Desafiar la moral de las puertas cuando se cierran. El cetro fundido en la espina dorsal, la penetración venidera, somos una isla flotante, el miembro a la deriva afectado a la tierra mojada entre su aguja y su cliché. Todos abrimos la bolsa sobre la inquietud de la tempestad. Una cinta roja ajusta a la muñeca y los factores de alerta condicionan los plegamientos. La viruta persiste en el aire, nos convida del tapiz, la arquitectura pop de la basílica.&lt;br /&gt;Marasmo.&lt;br /&gt;La estática sísmica del corpiño se apiada de la noche y sus desembarcos. Una luz tenue y alejada del Olimpo. ¿Sabrán que hay alguien aquí afuera? ¿Sabrán que somos restos del viento? La cicatriz perdura en la corteza, la reabre y se infecta. Deambular en las rampas hasta encontrar el vértice donde se acomoden los dedos. Se puede soplar en las expiraciones sin que nos detenga el sedimento. Se aplaca la dosis, el plástico descarrilado y la heroína produce lo que nunca antes había producido el deseo. El tráfico de muecas musicaliza el retén. Un desierto de espejos y el perfume detrás de la oreja. No estamos on line, porque algo huele mal. La investidura de un arrecife que no encuentra lugar en el espacio, los triglicéridos anacrónicos que azotan el rencor de un arca hundida.&lt;br /&gt;Las pascuas separadas, nuestra cuaresma no antecede la vigilia, no hay visibilidad en una cornisa.&lt;br /&gt;Ayuno y abstinencia.&lt;br /&gt;La era del conde y el río fluye por enésima vez. Las papilas gustativas se socavan frente las cavidades bucales del cable coaxil. Antes del beso se evapora la saliva hasta formar nubes de enzimas.&lt;br /&gt;Ahora todo confluye en un diluvio. Después de cuarenta días y cuarenta noches, cada uno estará en la boca del otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/RkKs_CsoybI/AAAAAAAAAHc/g_dnYJs6hMg/s1600-h/beso+cartoon+15.JPG"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://1.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/RkKs_CsoybI/AAAAAAAAAHc/g_dnYJs6hMg/s400/beso+cartoon+15.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5062799130173688242" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Fotografía: &lt;em&gt;"Beso cartoon"&lt;/em&gt;, por Fernando Marquinez (dibujo de Alexa Laura Poveda Marquinez)&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-433396707924996772?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/433396707924996772/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=433396707924996772&amp;isPopup=true' title='46 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/433396707924996772'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/433396707924996772'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2007/05/el-beso-antes-del-beso.html' title='El beso antes del beso'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/RkKs_CsoybI/AAAAAAAAAHc/g_dnYJs6hMg/s72-c/beso+cartoon+15.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>46</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-2399550343318774643</id><published>2007-04-18T10:44:00.000-03:00</published><updated>2007-04-18T11:07:04.784-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='puentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pescadores'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='hoyos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='agua'/><title type='text'>Puentexpress</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;I&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El agua quieta, ya nadie habla del pescador, nadie piensa en la lombriz fraguada. Sólo un elefante blanco dispuesto a perderse entre las vértebras del nirvana. La precisión del señuelo invalida la espera de la orilla, nada el anzuelo. Todo asume un viejo oleaje, sube el nivel, baja el monto estipulado. Se entrega un rehén al cuerpo, el cuerpo del rehén. Como si distender los músculos fuese la forma química de entregarse a la profundidad. Como si huir tuviese la misma forma que un cactus desproporcionado. Desde aquí arriba las cosas parecen no suicidarse, pero hay algo en las proximidades del agua, vulnerable al ruido, algo que empieza a inquietarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/RiYiXaXFLbI/AAAAAAAAAGM/skhnzmfUnqA/s1600-h/pescadores+sepia.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5054765417378426290" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/RiYiXaXFLbI/AAAAAAAAAGM/skhnzmfUnqA/s400/pescadores+sepia.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;II&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El pasto mojado, ya nadie habla del golfista, nadie piensa en el hoyo enjuto. Un acto proselitista en cada intersección y lo marcado se hace añicos. La imprecisión del último golpe avizora el cauce del acecho, cruza el viento. Verde precoz de lo incongruente, lo perenne. Se distraen las piernas, se polarizan los ojos. Como si un palo absuelto en la gramilla fuese el motivo sacro para saciar la sed. Algo queda en el camino insurrecto de los pasadizos, se sueltan los globos. Desde allí abajo los suicidas parecen cosificarse, pero hay algo en el interior del pasto, embebido al silencio, algo que empieza a secarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/RiYjSqXFLcI/AAAAAAAAAGU/fO94wDMHfP8/s1600-h/puentexpress+sepia.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5054766435285675458" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/RiYjSqXFLcI/AAAAAAAAAGU/fO94wDMHfP8/s400/puentexpress+sepia.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;III &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El puente horizontal, ya nadie habla del costado, nadie piensa en la verticalidad concreta. La siesta inanimada sutura el labio de la pascua, vigilia de agujas. Lo que se fue, los que se fueron. La sutura del desborde, el handicap de la creciente y un recado sobre la mesa. Se abren los cofres antes de la decisión austera. Como si más allá del estado de coma hubiese un ganglio sumergido. Desde cualquier lugar los huesos de la diferencia se pulverizan, pero no importa si alguien pesca en un hoyo o golpea el anzuelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/RiYh3qXFLaI/AAAAAAAAAGE/hta64MRKTEA/s1600-h/puentexpress+sepia+3.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5054764871917579682" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/RiYh3qXFLaI/AAAAAAAAAGE/hta64MRKTEA/s400/puentexpress+sepia+3.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;Fotografías:  por &lt;em&gt;Fernando Marquinez&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-2399550343318774643?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/2399550343318774643/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=2399550343318774643&amp;isPopup=true' title='35 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/2399550343318774643'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/2399550343318774643'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2007/04/puentexpress.html' title='Puentexpress'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/RiYiXaXFLbI/AAAAAAAAAGM/skhnzmfUnqA/s72-c/pescadores+sepia.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>35</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-1837433879096712341</id><published>2007-03-18T20:40:00.000-03:00</published><updated>2007-03-19T19:07:09.517-03:00</updated><title type='text'>La concesión de Silvano</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Un elefante blanco atraviesa la senda peatonal, atrapado por la influencia de gentío, el olor a carne impregnado en la trompa. Los remolques se comparan a cierta contextura explícita entre pared y pared. El acertijo está en la higuera de agua. El complejo de inferioridad revierte la escena. Los edificios sin balcón caen sobre el pavimento. La montaña de escombros no permite observar el delirio sexual de cada transeúnte en las esquinas. El elefante sigue su paso, no lo detiene ni siquiera el gemido de la mujer gorda con sombrero negro. La heterodoxia infante detrás de las vidrieras, un número menos o se quedará sin talle. Se empañan los vidrios de un local de teléfonos celulares, aún no han llegado los elefantitos.&lt;br /&gt;Explotan todos los vientres, pero ella sigue con su fellatio de mañana servil y sube de vez en cuando para escuchar las voces bajo las sábanas acordadas por los bosques sin suero. La media hora no basta si un cuerpo penetra en la boca. Los hijos están encerrados en el cuarto de servicio, uno de ellos lee en voz alta una receta de cocina vegetariana. Todo huele a laurel esta mañana. No saben cuál es el punto de cocción equivalente a dios desayunado. Alguien llora. Llueve oro. La espuma invertebrada sobresale del borde oxidado y mancha. El llanto cesa. El hervor irrumpe en las caderas. Ahora que todas las verduras están adentro, no quedan manos llovidas ni camas separadas. Ella permanece impávida, el próximo paso será poner la mesa y servir rápido. Nadie tendrá el privilegio de conocer el secreto. La puerta del ropero de madera vieja quedó abierta, lo que se ve, no alcanza para deshacer el gusto como huérfanos de la sangre.&lt;br /&gt;De la ofrenda sagrada, la leche y las frutas prescinden del primer árbol. El monoteísmo postergado, un deleite de pimienta en la nariz cuando se repite cada estornudo. Su mente se había extraviado, no recordó ni el último roce de piernas antes del último sueño. Se renueva el aire en las cortinas. Los hitos de Adán sobre Eva como un test vocacional. Serán pasivos concurrentes del próximo solsticio hasta que se desprendan las capas fibrosas y un reactor nuclear nos desprestigie. Un barrio circular no es una habitación contigua, ni los baberos desparramados son la excusa perfecta para seguir babeando. Pero la gente sigue corriendo, los temerarios se refugian en cualquier recóndita abertura, brilla un cartel publicitario con letras deformadas, anunciando estuches y fundas para casas rendidas. La hiedra contagia su apresuramiento, en las proximidades geográficas procede el comienzo sin querer vaciar el pudor de ser madre. Madre de todas las especies del cemento.&lt;br /&gt;Entre las piedras se activa un control remoto y enciende los parlantes, suena la misma música que escuchan los caracoles. Hay moldes de algún rostro convencido, habitar la bala de un día normal para destacarse entre los mosaicos. Ella presiona fuerte el sexo con ambas manos y flexiona las rodillas para suplicar de más. La conciencia del elefante se desgasta, el animismo de siempre en las puertas giratorias. Se cumple el tiempo. La gravedad no asume las inclemencias. Se derrite la larva y nuestro escondite. No aprendimos a descartar los amuletos. En la planicie de los ancestros lo único que queda es acordar el precio. Mientras comen del mismo plato sus hijos no deseados y los elefantitos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/Rf8InCPzr6I/AAAAAAAAAF4/QZnomu3Cx8M/s1600-h/elefantensendapeatonal+4.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5043759574389338018" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/Rf8InCPzr6I/AAAAAAAAAF4/QZnomu3Cx8M/s400/elefantensendapeatonal+4.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;Foto: Marquinez  &lt;em&gt;"Elefante cruzando una senda peatonal"&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-1837433879096712341?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/1837433879096712341/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=1837433879096712341&amp;isPopup=true' title='37 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/1837433879096712341'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/1837433879096712341'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2007/03/la-concesin-de-silvano.html' title='La concesión de Silvano'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/Rf8InCPzr6I/AAAAAAAAAF4/QZnomu3Cx8M/s72-c/elefantensendapeatonal+4.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>37</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-3465493803511493858</id><published>2007-03-02T20:04:00.001-03:00</published><updated>2009-01-11T03:25:52.222-02:00</updated><title type='text'>La mujer de las cortadas</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/SWmCiDdv3nI/AAAAAAAAAig/x9WxmX7tIO8/s1600-h/foto+2.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5289902758880599666" style="WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/SWmCiDdv3nI/AAAAAAAAAig/x9WxmX7tIO8/s400/foto+2.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los hoteles debieran estar vacíos, con la pulcritud cancelada. Todo conserje silenciaría las horas que pasa observando rituales de cáscara entre los roperos, y esperaría que alguien cambie las sábanas sin la intención que otro las manche. Cuando las puertas se cierran, el adentro es el afuera sin gestos ópticos. Como estar atado en una habitación desnutrida. Las mismas tijeras son la misma sangre. Suena un vals herrumbrado y ella vino a dejarme. No baila sobre las alfombras de las alcantarillas, le molesta toda presencia física postergada. Las venas de siempre, una incisión.&lt;br /&gt;Las excusas cubren el cuerpo, los amantes no saben demorar. Una coincidencia que sucede al calambre hasta que se disuelvan los relojes Ella prefiere coger en las cortadas sin mosquitos.&lt;br /&gt;Aunque esta vez un beso es todo lo que tiene para darme. Un beso dormido en la falange, un escenario primal. Como si en esa callecita confluyeran todos los besos del mundo. La doble circulación está proscripta en su boca. El guión de la saliva concede un papel principal en la cúspide globular. Algunas minuciosidades entre los cartones muertos de los coleccionistas, algunos martirios del graffiti expropiado de otra pared. Copular en las miserias de cada esquina, pedirle algo más a nuestras garitas. Que se descongestione el tránsito de hormonas en la comunión de los vértices. La pauta de las simetrías. La reacción.&lt;br /&gt;Causa efecto, los hoteles debieran estar vacíos.&lt;br /&gt;Un fusil olvidado en el último tatuaje del cuello. Volver a casa tranquilo, sin que enluten los triciclos en los desniveles que dejan las zanjas después de la inundación. Volver como un renacuajo decapitado. La emancipación del sapo. La perfecta mutación de lo que nunca fuimos con lo que seremos. Dos tierras mojadas entre la multitud y la cría despejada de los charcos.&lt;br /&gt;El destino se puede reparar con hilos, por sí una parca extenuada deambulando en la segunda historia, como un caníbal buscando a quien devorar, lo mortifica. La verdadera pocilga de Pasolini, hasta que llegue el auto. Las ballenas tienen la clave del desalojo, comen y toman de la misma agua que la arena. Los hoteles debieran estar vacíos. Las cañerías llenas de ramas, verla sola una vez más y que nos unan las plazas, las entradas prudenciales en las casas simples.&lt;br /&gt;Se rompe el cristal sobre las hojas, la torre invertida. Se vuela un vecino de su terraza, la grasa en el fondo incide en la formación del acero, también se rompe el dilema. Del desfile de calabazas sólo el ladrido de un perro viejo. Del pasaje acumulado en los orificios sólo un acorde de larvas masculinas en el desprecio de una ciudad pasada de cocción aunque alejada del centro.&lt;br /&gt;Una mejilla ruborizada bajo el colchón, las medias ajustan la atmósfera. El limbo está cerca. La coacción de los niños bajo una tiza empolvada produce el desprendimiento del último témpano, la masa encefálica impasible no cubre el resto. Se derriten las fosas nasales. No buscamos nada, como si ella pudiese encontrarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/Reiupq_QpSI/AAAAAAAAAEQ/98JW5gM21z8/s1600-h/graffiti+intersticial.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5037468214151390498" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/Reiupq_QpSI/AAAAAAAAAEQ/98JW5gM21z8/s400/graffiti+intersticial.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Fotos: Marquinez  &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;"La mujer de las cortadas" / "Martirios del graffiti expropiado de otra pared"&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;"Algunas minuciosidades entre los cartones muertos de los coleccionistas, algunos martirios del graffiti expropiado de otra pared. Copular en las miserias de cada esquina, pedirle algo más a nuestras garitas."&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-3465493803511493858?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/3465493803511493858/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=3465493803511493858&amp;isPopup=true' title='35 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/3465493803511493858'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/3465493803511493858'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2007/03/la-mujer-de-las-cortadas.html' title='La mujer de las cortadas'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_pwhvm0NYjO0/SWmCiDdv3nI/AAAAAAAAAig/x9WxmX7tIO8/s72-c/foto+2.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>35</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-5946833513060378743</id><published>2007-02-12T19:15:00.000-03:00</published><updated>2007-02-12T19:23:35.061-03:00</updated><title type='text'>El reposo de Campe</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Dormir contando ovejas encerradas. Contar hasta treinta y que vayan apareciendo una a una, hasta que la número treinta y uno herede el castigo de las anteriores y nos despierte.&lt;br /&gt;La música híbrida desarticula todo lo que había para soñar. Después la oveja se escama. Esa parte de su mitad inferior que se somete al contenido latente y perdura en cada secuencia de lana muerta. Se desparraman sus serpientes en la cabeza como ahuecando cabelleras y el escorpión sobre el hombro izquierdo perturba el movimiento galvanizado de las agujas.&lt;br /&gt;Volver a la fuente, teje la abuela hasta inclinar el cuello y rozar el mármol. Volver al crochet, colapsan los sistemas de accesos rústicos.&lt;br /&gt;Nos volveremos a acurrucar bajo las sábanas como inventando sucesos hasta caer en lo profundo y emerger. Los ensayos de la cura envuelta en láminas sudoríparas para el insomnio más lento. La imagen terminal en el rebaño sin pastores ni pastos. Alguien tose en las madrugadas, alguien pasa despacio por los pasillos de la casa ancestral, pero no hay sangre esta noche bañando marcos. Sólo vemos ovejas descarriadas sobre el modular, abriendo latas de gaseosa infecta, colando migas para las peceras pulidas entre los cardos, comiendo de la goma espuma de toda almohada, nadando pelopinchos de agua detenida, deambulando las cornisas de otros cromosomas.&lt;br /&gt;La liberación suele suceder al cólico, hasta que se revienta el estómago y vuelan las partículas por toda la cama madura. Nos damos cuenta del caos, la espalda da a la pared y no entra luz por las rendijas. El origen es azar, la proliferación de cada ovillo, causa. La madeja irrumpe, nadie sabe que es la vigilia ni donde fue a parar la gente que revocó la habitación contigua.&lt;br /&gt;La última oveja es la que calma la fiebre, retiene las convulsiones del linaje sórdido y se eriza. Desde una mujer desnuda, hasta las rejas inviolables del inframundo, no existe otro límite que el propio cuerpo. Pero ella vuelve a devorarnos, desoye el pedido del ojo. El soporte de la oscilación nos obnubila, un gesto de futilidad. El ruido de las garras sobre la madera corroe toda posibilidad y son otras las agujas, las del reloj colgado, las que sufren por el yunque ensordecedor de las tres capas de noche.&lt;br /&gt;Los cartílagos de la mañana militan en un despertador sometido al inconsciente colectivo, aunque no encuentren vagones merecedores de otra vuelta descarrilada en las estaciones hacia el oeste. El ritmo de una pesadilla en sepia cuestiona los tonos dilatados.&lt;br /&gt;La ondulación del charco no distingue la forma de ninguna presencia, todo se diluye. Una condecoración de ratas. Un transeúnte dibujado con tiza sobre la vereda y los cascos combinados de mayor a menor. Seguimos contando. Las ovejas ya no tienen dueño.&lt;br /&gt;La libertad condicional es artera este lunes, tal vez el Olimpo no se cruce en canoas. Un grito es lo mismo que una jaula con canarios de plumas teñidas. El sonámbulo nunca tuvo prisa. La puerta nunca se cerró.&lt;br /&gt;La carcelera camina despacio esperando que el escape nos asegure cierto claustro en las cavernas del ocio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_n7vDl5IkCG0/RdDnhlDnIVI/AAAAAAAAAAM/o1TA7b8gXoU/s1600-h/ovillos+y+secuencia+sepia+postal+intersticial.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5030775347841802578" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_n7vDl5IkCG0/RdDnhlDnIVI/AAAAAAAAAAM/o1TA7b8gXoU/s400/ovillos+y+secuencia+sepia+postal+intersticial.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Foto: Marquinez  &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;"Secuencia de ovillos al ritmo de una pesadilla en sepia"&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;"El origen es azar, la proliferación de cada ovillo, causa... El ritmo de una pesadilla en sepia cuestiona los tonos dilatados."&lt;/span&gt; &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-5946833513060378743?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/5946833513060378743/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=5946833513060378743&amp;isPopup=true' title='30 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/5946833513060378743'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/5946833513060378743'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2007/02/el-reposo-de-campe.html' title='El reposo de Campe'/><author><name>menta producciones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00017832568674438124</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1426/2155/1600/simeoni%20lenguaraz.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_n7vDl5IkCG0/RdDnhlDnIVI/AAAAAAAAAAM/o1TA7b8gXoU/s72-c/ovillos+y+secuencia+sepia+postal+intersticial.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>30</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-116983355333529803</id><published>2007-01-26T14:43:00.000-03:00</published><updated>2007-01-26T15:08:19.676-03:00</updated><title type='text'>Situaciones</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Un niño muerde los labios de una niña. Deglute la carne sobrante. Se sacia. Eructa. Tiene hipo. Ingiere siete sorbos de agua. Vomita. Expele las piezas que ha tragado sin masticar. El resto se expande, como la arena, en el parquet. La vieja de la otra manzana le cura el empacho. Un centímetro de costurera ortodoxa se posa sobre lo axial de su estómago. Se dobla inusitadamente, se dobla hacia él.&lt;br /&gt;Una niña se restituye del vómito de un niño. Consagra el beso. Se reconoce a sí misma. Coagula. La constitución esotérica de un cuerpo. Se sabe mujer. Toca su entrepierna con los dedos precámbricos. Se excita. Mancha la alfombra. El cura de la parroquia la exorciza. Gime. La cruz sobre la frente. Las palabras nunca pronunciadas. Los dedos rozan lo inefable. Se muerde los labios.&lt;br /&gt;Sala de espera.&lt;br /&gt;Música funcional.&lt;br /&gt;Los enfermeros sudan aunque tengan ventilación.&lt;br /&gt;El miedo escénico de las lechuzas repele toda iniciación humeante del género, superstición o alquiler. Sólo una cámara digital con seis megapixels podrá captar la forma circunspecta del movimiento óseo. La madre de la secuela no recapacita, los escombros diáfanos y algún sortilegio para extinguir momentos. Entre las piedras hay musgos que intentan cubrir la superficie del cartílago, como vagando por la periferia del mutante antes de la erupción cartográfica de la península. Son los riesgos del mar, los que indican agua. Después habrá que convencer al continente hundido para que vuelva el monje a compensar la histeria de dios con la rubia de la carnicería. Lo que haya sucedido con la franquicia del enunciado, no implica decepción. El contrato caduco mojado sobre la cama obstruye la arteria. Se dispara el flash. No queda suficiente luz en la habitación, no quedan rastros de lo que acontece. Un grito ahogado entra despacio por la campanilla, hasta vislumbrar suspiros. El cuadro está vacío, los auspicios tienen algo de los mapas que excede lo físico. Ciertos límites están del otro lado del precio.&lt;br /&gt;Catéter.&lt;br /&gt;Cicatriz.&lt;br /&gt;Todo corte de uña no es casual.&lt;br /&gt;Una niña introduce sus labios en la boca de un niño. Se deja aspirar. No gesticula. Duerme. Expone su vergüenza desde las gradas. No sale. Cuestiona cada molar y su desmesura. El cirujano anestesia, por si el efecto del colágeno proscribe. Se despierta. No habla. El hilo y la aguja despuntan la próxima hora. Se retuerce. El dolor es ajeno. Balbucea. Pide más aunque no pueda.&lt;br /&gt;Un niño dibuja las formas de una niña. La inventa en la vigilia. Sanciona las leyes de la ubicuidad. Desmenuza cada punto. Sueña. Invade el parto. Se refacciona. El llanto de otra niña lo aniquila. No sabe cuidar de ella. La arroja a otras bocas. Se deja arrastrar por el alud de vómitos. Son más los resabios de la huelga, que las lenguas que trabajan. Se excede en la gula.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/1426/2155/1600/180089/bloody%20girl%20tattoo%203.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 303px; CURSOR: hand; HEIGHT: 369px" height="319" alt="" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/1426/2155/320/317183/bloody%20girl%20tattoo%203.jpg" width="287" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Foto: Marquinez (Tatuaje en el brazo de Diego Murphy)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-116983355333529803?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/116983355333529803/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=116983355333529803&amp;isPopup=true' title='28 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/116983355333529803'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/116983355333529803'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2007/01/situaciones.html' title='Situaciones'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><thr:total>28</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-116906786313797763</id><published>2007-01-17T18:02:00.000-03:00</published><updated>2007-01-19T20:46:13.063-03:00</updated><title type='text'>A sangre</title><content type='html'>Se llevaron las gallinas y la peluca del barman. Ser cartucho o ser tinta es vaciarse. Las rejas de las encías acumulan la energía de un piojo caratulado, alcanzará entonces con diluir el hielo en la granadina para darse cuenta que el próximo trago es para los pañales arrojados a la intemperie después de una noche constipada. El piadoso acto del ladrón consiste siempre en dejar algo. Al menos hoy disfrutamos de media docena de huevos y algunas medidas de whisky importado.&lt;br /&gt;La vi por última vez intentando robar una pecera para su tortuga de agua, que era como su mitad parida dentro de una burbuja, la otra siempre había sido complaciente con la tierra, con esas partículas de polvo aniquiladas por la cleptomanía viril de un trapo de piso. Había empezado trepando tapiales muertos de aire, quitando algún limón chato de la planta vecina y después dijo; quiero algo menos ácido y subió hasta los retenes del barrio para cubrir claraboyas con cuerpos desvestidos y fosas de oro blanco en las añadiduras del bretel.&lt;br /&gt;Son las vesículas del revuelto gramajo las que condicionan cierta huida de vapores adyacentes a nuestro próximo mineral. La infamia de las piedras y el etéreo comodín las cambia de estado, de forma, hasta perecer en la osamenta sin ratones mirando.&lt;br /&gt;Sé que después arrancó su piel y se internó en cada capa fecunda, hasta lo más impenetrable del humus para ver el agua, sentirla, mojarse las venas con cada brizna de hidrógeno, cada migaja de oxígeno, como si en toda composición química hubiese algo más para seguir creyendo o algo menos para seguir despojando. Un tatuaje desteñido en el hombro presagia el dolor del hueso que no tuvo cuando llueve. Quiso abrir la caja fuerte con los dientes postizos, quiso escalar las vitrinas con la luz encendida y los zancos flexibles de todo invertebrado. Corrió, corrió por el boulevard sin ropa interior, la perturbaban las sirenas. Como un remake de amores perros pero sin perros. Sufrió la osmosis de la brea antes de cada sentencia y las estampas transigentes de un paraje perdido entre las manos desalineadas de los barrenderos. La demarcación de las escenas nuevas, suscitan cortes en los pómulos hasta desangrarse.&lt;br /&gt;La parte que nos queda, no puede sustraerse del credo aborigen del mundo. La porción que nos corresponde, no debe castigarse al rigor de una barra en el gallinero, y aunque no haya vuelto a verla, sabremos distinguir, con el tiempo fértil de las maquinitas de afeitar y las licuadoras, cuales de todos esos pollitos son abstemios, y cuales calvos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-116906786313797763?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/116906786313797763/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=116906786313797763&amp;isPopup=true' title='14 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/116906786313797763'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/116906786313797763'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2007/01/sangre.html' title='A sangre'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-116828004559698511</id><published>2007-01-08T15:12:00.000-03:00</published><updated>2007-01-14T11:50:48.346-03:00</updated><title type='text'>Anexos y diluvios</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Hay un cíclope en San Telmo escapando del mito suave de una hoz y los andariveles desorientados de ciertas galerías que nos llevan al Tártaro. En los bodegones no hay tiempos.&lt;br /&gt;El ojo que nunca vimos descansa sobre la carne mojada de una senda peatonal, la cal cernida sobre las mesas. La mirada fija, obsecuente de las manchas que dejan los papeles inútiles después de humedecer paredes. Lo que pasa parece estar detenido, lo que no pasa, muerto.&lt;br /&gt;Esas circuncisiones del pedernal que mutilan los flecos del mantel y ella hoy viene a darme un beso, a mover los labios como el último movimiento del caballo detrás de un tablero después de un reloj de arena invertebrado y verdugón. El sacrificio trasciende todo límite posible entre una L invertida y los granitos que nunca se desprendieron. Así se desparraman las inocentes fichas por los bordes de cada cuadrícula y la leche de cabra no basta para alimentar tanto enroque.&lt;br /&gt;El jaque es de la lengua.&lt;br /&gt;La toma de posición descubre la forma. Quietud o castigo. Vuelven los mismos parroquianos y ocupan los mismos lugares. Consumen los tragos de ayer y vomitan. La partitura modular de la garganta nos asfixia en una línea desubicada, una nota vulnerable. Desde el plug infértil de estas tardes hasta los acordes mal ejecutados, sabremos ganglionar un pie electo. Lo único que puede estacionarse.&lt;br /&gt;Las pistas de autos que usamos se han diluido en el minuto exacto de una patada y el desquicio de la sangre. Quizá nadie se acerque a los controles. Todo se descarrila alguna vez entre los árboles. Pero siguen las goteras y esos custodios del vidrio permanecen intactos.&lt;br /&gt;Se instauran sus nombres.&lt;br /&gt;Un paso proclive hacia las hendiduras, quiero más besos. Que se marquen en la piel como estigmas de peyotes secos. La abstinencia alucinada en la huelga de lenguas sueltas. La conveniencia del oasis. El slide show evacúa presencias engangrenadas por la fama de las alubias merodeando los cuadros. El dolor frecuente de las momias nunca dejó de ser su estática, aunque tiemblen las vendas. Ella está borracha, desprestigia la ubicuidad de los azulejos, del rústico borde del vaso y ríe sucumbida en la esfinge de otro amanecer, no duran las glándulas, no.&lt;br /&gt;Se derriten los polos en las sienes como un alud de huesos inconexos. A veces dice basta, deja de lado las condiciones geográficas, piensa que no debe enredarse en la posesión del cuerpo, nos deja así... desvinculados. A veces quiere otra vuelta hasta morarse los labios, ofrece otra roedura en el cuello y sufre por la tabulación en las barras del esófago hasta que lo roce la inclemencia huérfana. El camino de regreso tiene algunos obstáculos y está oscuro en el centro. Vuelve la espuma al mar, no hay reflejos en estos rostros despejados.&lt;br /&gt;Nos miran pasar a lo lejos, el satélite no reprodujo ninguna incisión. La esclavitud de un cavernícola, los artilugios de una heroína, lo que confluye en los silos sobre el verde congelado. Ella esconde el papel. La casualidad de oponerse a los objetos y volver desnudos a la vereda.&lt;br /&gt;Hace frío en los rincones del pecho. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-116828004559698511?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/116828004559698511/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=116828004559698511&amp;isPopup=true' title='7 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/116828004559698511'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/116828004559698511'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2007/01/anexos-y-diluvios.html' title='Anexos y diluvios'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-116769845364746338</id><published>2007-01-01T21:39:00.000-03:00</published><updated>2007-01-01T21:42:18.040-03:00</updated><title type='text'>Primera postal del 2007</title><content type='html'>Mamá quemó un almanaque después de las doce&lt;br /&gt;aún olíamos a pólvora&lt;br /&gt;y resulta que todos esos días que pasó&lt;br /&gt;devorando caricaturas de crema y vientre&lt;br /&gt;ahora están incrustados en las grietas&lt;br /&gt;de la tierra.&lt;br /&gt;Si hubiese pensado en las efemérides&lt;br /&gt;del gallo o el exudado como besos,&lt;br /&gt;tal vez quisiera salar los ojos antes del brindis&lt;br /&gt;en la espera.&lt;br /&gt;El yeso reproduce otro hombre que vislumbra&lt;br /&gt;un acceso directo al peine&lt;br /&gt;por donde pasan lenguas de ventanas sucias&lt;br /&gt;hasta que llega la noche&lt;br /&gt;y nos ponemos a salpicar el cuerpo&lt;br /&gt;con gotitas de champaña.&lt;br /&gt;Todos supimos que alguien se escondió&lt;br /&gt;bajo la cama de un año bisiesto,&lt;br /&gt;la soledad de los cascarudos&lt;br /&gt;es como un helado de limón después del fuego,&lt;br /&gt;nadie sabe sus formas de disiparse.&lt;br /&gt;Quizás sea mejor descansar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-116769845364746338?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/116769845364746338/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=116769845364746338&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/116769845364746338'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/116769845364746338'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2007/01/primera-postal-del-2007.html' title='Primera postal del 2007'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-116668201433836207</id><published>2006-12-21T03:18:00.000-03:00</published><updated>2006-12-21T03:20:14.356-03:00</updated><title type='text'>Los Restos de Luz</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Como un mandamiento omitido alguien vuelve a santificar las fiestas, entre los escombros de la pirotecnia. Se enluta un artificio. La mano se diluye en la costura como una prolongación de otro cuerpo, entran los dedos y se contagian de la cinética condonada por los artilugios de una cañita voladora incrustada en el barro acabado, después de su recorrido fallido.&lt;br /&gt;Los hermanos vuelven a festejar. Es tarde en la casa y en los cajones de zapatos viejos. Cuando pasan las doce todo huele a pólvora. Un brindis de camuflaje y el claustro. Nadie escuchó gemir a las tortugas. Un corte sacro, hay sangre sobre la cortadora de césped. Una familia estrangulada y las pasas de uva dispuestas en el mantel. El cristal líquido ya tenía las marcas. Felicidades.&lt;br /&gt;Caminaron de noche por la estridencia del atrio, las luces iluminaban sus sombras amontonadas. Cuando la tecla sea pulsada habrá suelta de globos en la cuadra. Llueve en Navidad. El planetario está abierto y los chicos quieren ver a Papá Noel en cuclillas, suplicando por los juguetes que nunca trajo. Cuando la abuela abrió la puerta había un eclipse.&lt;br /&gt;Los corchos desparramados en el verde nos devuelven la inflamación, son las guirnaldas de otra noche las que postergan la imagen. Alguien se acerca con la ofrenda pero sudamos el maquillaje. Cada gota que cae sobre el cáliz se desliza imprudente como parte del cotillón hasta defenestrar el púlpito y bebemos, cierta deformidad en las mesas. Los restos de luz.&lt;br /&gt;¿Qué detección de cuervos nos amordaza? ¿Quién soporta la nimiedad de las momias? Dionisio se desintegra y confluye un misal en la cornisa. Se cuelgan del vientre y el ventilador de techo aún gira. La confesión es sincera entre cardos, se revuelcan apestados por el olor a uva chinche y el galpón tintinea. Esta homilía perece sin darse cuenta, del refugio. Las últimas gotas se embuten en la lengua como manchas.&lt;br /&gt;¿Qué sequedad infringe cada vaso? ¿Quién alberga este acceso en las manos? Fuimos lo que nadie pudo celebrar, esas arcadas de ignominias del vidrio. Vimos lo que nadie pudo desfigurar, esos rostros acólitos después del domingo.&lt;br /&gt;Los paquetes son disfraces para el zigzagueo de las lombrices bajo el árbol lumínico. Lugares por donde pasan trenes descarrilados y algunos pájaros. Hombres y mujeres salen despedidos como pensando que habrá un premio mejor, hacia los desbordes del camino correcto. El más lejano.&lt;br /&gt;El piano pronuncia una nota palidecida, suenan las copas, las sirenas, las balas, los rebotes de una pelota contra la pared revocada. Después de los pesebres, el exceso de las grietas en el yeso, vuelve a tomar la forma de los adoradores. Entre los pastos artificiales, se esconde la fragilidad.&lt;br /&gt;En la casa vacía hay un perro muerto, las aceitunas aún se mantienen en el frasco. Las mismas cosas intactas, las de siempre. El hábito del bonete segrega todo defasaje. No nos vemos. Aunque el hombre de rodillas rústicas prefiera el viento y no las aspas, los hermanos bailarán hasta mañana.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-116668201433836207?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/116668201433836207/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=116668201433836207&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/116668201433836207'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/116668201433836207'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2006/12/los-restos-de-luz.html' title='Los Restos de Luz'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-116605472490992299</id><published>2006-12-13T21:04:00.000-03:00</published><updated>2006-12-13T21:05:24.926-03:00</updated><title type='text'>Destete</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Después de haberse quemado la verruga en la espalda, atravesó la puerta giratoria sin disimulo y aunque un gato negro se cruzara de vereda nunca había creído en las supersticiones. Lo vio sentado en el umbral fumando, habían pasado juntos una de esas noches que nada dejan al despertar salvo una presunta sensación de no haber dormido y se fue por el ascensor envidiado por los espejos. Cruzó la calle y sus tetas extraviaron la mirada hasta estallar bajo la glucosa de enero y su sol pretérito, la atmósfera del ripio y las líneas blancas indicadoras de cierta dirección láctea. Cuando un pezón vuela, no existen enredaderas en los balcones que puedan resguardar la caída vertical. En los departamentos más altos también se escuchó el estruendo. Todos los rodados gozaron de la inercia en los pedazos de pecho y el impacto de la carne y la chapa. El gato negro vuelve a la vereda norte, a la que había sucedido en su andar armónico, en el umbral no queda vino ni pastillas. Alguien tal vez pueda leer al menos el último mensaje de texto, "que bien que la pasamos anoche"... aunque la respuesta sea de los anaqueles. Él prendió la luz con la sutil vergüenza de suponer que su desnudez lo amordazaría, el atrevimiento de cada hendija en la persiana americana descubriría antes que los ojos su prominencia pectoral. Así fueran entregadas las cavernas del cuerpo en las sábanas, hasta los misceláneos tótems, alguien tal vez pueda fingir el último orgasmo. La ciudad ajena tiene las mismas moscas de ayer, las mismas noticias de mañana y una quietud de cosas después de las tormentas. Se arrastran las trenzas y la repugnancia de los platos por estas bocas. Las perlas del collar se desparramaron por la cama en el mismo instante que crujía un hueso occipital. Y caminaban por donde se apoya la nuca, o un signo impertérrito que quema las plantas de interiores. Todos necesitamos un ventilador, un camino de tierra o un rostro cabizbajo. Entendimos la respuesta, no hay relojes que marquen horas tan exactas como las propias muñecas expulsadas del cuerpo por impulso, no hay pulso en la monotonía. Ella escapa ante tanta anestesia, la avergüenza el diván. Las manos del orfebre plagian con arcilla otras protuberancias y no encuentra otra parte material que tenga caos antes del cruce. Se siente desprotegida, ausente de las hojas que se secaron. Como un vaticinio desvalido, vendrán tiempos aplanados por el hambre y sus dicotomías. Otro Chernobyl en la columna. El reactor de los mosquitos. Él deshuesa los pómulos antes de la catástrofe, después de la luz. No la quiere entre sus pertenencias ni debajo de las batas sometida a las necesidades de ajuar. Tendrá que juntar sus restos de piel por los suburbios masticados por la oscuridad de las esquinas de hombres chicles. En nuestro bestiario no figuran las pezuñas que encontramos clavadas en la parcela de tierra infante cuando no llovía. Un hombre toca la campana antes de las doce y se desangra. Nadie goza del ruido. La presunta llegada de las sirenas suele confundirse con la simbología aberrante de las sombras. Ella se fue despacio, caminando lejos de todo. Y no dijo nada. El agua estancada que se apoya en los cordones tiene el mismo olor que su entidad desnuda sepultando tumores en las alcantarillas. El receso interrumpe otra noche de esqueletos y sabuesos. Él prefiere una caricia invertebrada, a los ojos silentes del noveno.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-116605472490992299?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/116605472490992299/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=116605472490992299&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/116605472490992299'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/116605472490992299'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2006/12/destete.html' title='Destete'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-116475372472219354</id><published>2006-11-28T19:40:00.000-03:00</published><updated>2006-11-28T19:42:04.726-03:00</updated><title type='text'>Mudanza</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;                                                                                                                        a Fede&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Una mujer vacía es como una casa llena.&lt;br /&gt;Lo que sobra y falta es parte del cimiento o piel. El rastro del trasto, un pezón desistido. La histeria de las paredes ausentando la rugosidad del empapelado. Habíamos cambiado los muebles, los omóplatos rotos a la deriva. Las vísceras en formol. Una puerta de huesos da a otro patio. Se muda el cuero, la sangre del cuarto de invierno. La luz no entra. Vamos a restaurar las aureolas de los pechos, el desuso de la madera terciada. Las sombras medias de las pestañas, la media sombra que somete al níspero. Y no hay nombres, sólo vacuidad doméstica y plenitud femenina.&lt;br /&gt;Algo huele a clepsidra. Como el tiempo que la humedad les otorga a las figuras. El vértice póstumo. El sexo abierto aspirando gente. Esta rebelión de marcos nos deja fuera de foco. Ella presume que los orificios pueden taparse con apariencias. Esos agujeros en los escombros del piso o la insistencia del tendón entre los dedos.&lt;br /&gt;El inodoro aún sabe a presagio. Sus muslos revocados y el mar de la cañería en la esfera de las vértebras. La ignominia del hall en el cuello sin nuez o la espalda desubicada, la de otro contexto-pretexto. Lo que seduce de los caminitos ajenos infectados con hojas verdes, tierra desperdigada por las hormigas y lo que quedó de un hombre jamás pronunciado.&lt;br /&gt;Los escorpiones recorren la membrana como plagas, la inundan de veneno y recubren todo el techo que nunca vimos. La salida de emergencia que da a sus ojos. Suena una castañuela en la última pieza del rompecabezas, el cuarto menguante. Para los labradores, los restos de omelet podrían ser parte de un paisaje canino, para los ceniceros, los restos del paisaje, parte de un censo de cigarrillos afectados.&lt;br /&gt;Las veces que las sandalias se desparraman en los pies del acero inoxidable arcaico para simular vitrinas y llueve, como la noche que durmió en el living hasta que la despertó Robert Smith desde el baño inundado por los azulejos muertos de cal y el mestizaje sanitario de las rejillas.&lt;br /&gt;La marca del tatuaje en la esquina dorsal, la espina del zócalo. Parece ensuciarse con piletas o maquillajes desteñidos. La exactitud asume los riesgos del ropero y los cajones que no habitan la extinción endémica de los malvones. Llegar al sótano es como restaurar la epidermis, ella sube las escaleras sin rozar la baranda, esparce todas las llaves en el alerón de un jardín de fotos. Ahí se esconden las infinitudes del acuario en la tabla de planchar. Un jean tendido en la soga junto al cuello. Se anula la entrada, muta el aire y el eco sacrílego de un merengue depende de un coladero, tanto como las ranas, del incienso evaporado en la chimenea por sí no hay prudencia lingual. La leña tampoco soportó el invierno sin la bufanda que creció en las manos de la nona.&lt;br /&gt;Dormir siempre fue una excusa. El vínculo con la escena se mantiene intacto, la secuencia, activa. Un escenario circular no deja de ser otro escenario. El mismo teatro. Ella salió antes del desayuno.&lt;br /&gt;Una mujer llena es como una casa vacía.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-116475372472219354?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/116475372472219354/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=116475372472219354&amp;isPopup=true' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/116475372472219354'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/116475372472219354'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2006/11/mudanza.html' title='Mudanza'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-116432472173550389</id><published>2006-11-23T20:30:00.000-03:00</published><updated>2006-11-23T20:32:01.750-03:00</updated><title type='text'>Renos</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;¿Hay refugio entre los mosaicos? ¿Saben las muecas plagiar la definición del rostro en el rastro? ¿Qué parcela de atmósfera nos tocará después de todos los rayos incrustados en la planta de los pies?&lt;br /&gt;Las piedras nos cauterizan, el primer peaje presupone alguna orientación en este desvincular de direcciones. Un transeúnte moviéndose en la banquina y el cartel que nunca vimos, niegan que haya monos entre los tulipanes.&lt;br /&gt;El orden climático parece no coincidir con el servicio metereológico. Alguien nos vende un queso casero y no veo la línea sobre el ripio. Cuando sepamos de los meandros en los filtros habrán quedado inmóviles los muñecos. El arte de proteger el cuerpo ante los impluvios. Arremeten las vísceras contra las chapas, una vuelta sobre el origen. Otra era. Era la inclemencia del tiempo desde atrás hacia atrás.&lt;br /&gt;Caen autos sobre las nubes, vidrios sobre las gotas abusivas del asiento reclinado de la cabina. Los alguaciles también podrían tener sexo en las terrazas sin alambres. El freno es pélvico, la disipación, paleolítica.&lt;br /&gt;Las casas son de todos los recreos que pasamos dormidos en las tardes de jardines sucios. Ya nos vamos. Esto no tiene sumisión.&lt;br /&gt;Y el viaje tuvo algo de epílogo. Ahora la veo recostada en la cama de su abuela esperando la lluvia, la que vino a ver, la que temió sentir. Es como una sombra en una sábana manchada por el acto anterior a sus plegamientos. Las puertas tienen trabas y si alguien golpea no podremos escuchar, el mismo conductor de siempre en la misma radio de siempre por casualidad o negligencia cambió de tema. Bob Dylan formula el interrogante, ¿cuánto hay de tiempo en el destiempo, para que sucedan las horas como cadenas de inodoros, de supermercados, de ecosistemas? Los matorrales de esta habitación no suelen infiltrase.&lt;br /&gt;El pulso atávico tiembla, hay ecos en todos los universos. Una catástrofe de morfina en el suero. Colapsa el sistema. Las coordenadas del dígito mesiánico dibujan la parábola de los ajedrecistas. Un caballo desliza su recorrido en M como desafiando cierta regla de dios. Hasta el enroque, nuestras piezas sabrán a despedida.&lt;br /&gt;Se inunda el baño, las góndolas, las especies. Flotan las cortinas, la bañera, el bidet. Explotan los potes de yogurt descremado, las pilas recargables, los televisores japoneses sin ofertas estacionarías. Se hunden los ojos, las piernas, la nuca. El peligro de los remolinos, súbita colisión de domingos misceláneos.&lt;br /&gt;Demasiadas campanas sonando en la catedral, demasiadas alarmas infrarrojas en los subtes, demasiados restos fósiles en la vitrina. El horóscopo indica la densidad, un augur adelanta la ponzoña. Hacerse añicos, amedrentar las afluencias y huir del pretérito cambio.&lt;br /&gt;Estuve soñando con la chica del peaje. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-116432472173550389?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/116432472173550389/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=116432472173550389&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/116432472173550389'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/116432472173550389'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2006/11/renos.html' title='Renos'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-116334135901767633</id><published>2006-11-12T11:21:00.000-03:00</published><updated>2006-11-12T11:22:39.026-03:00</updated><title type='text'>Geografías</title><content type='html'>El límite imaginario del cuerpo, corre, asecha el vientre. Un resquicio de claridad ausenta la córnea... lo esencial nunca fue invisible. Lo invisible nunca fue a los ojos. Las miniaturas desarticularon la privación. Fuimos y vinimos por los bordes del yeso. El delfín cambio de color, ahora el pronóstico insiste con el tiempo inestable.&lt;br /&gt;Acceso&lt;br /&gt;            exceso&lt;br /&gt;                        absceso&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;somos como la devastación&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; de estos intersticios...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Lo invisible es ojo a lo esencial"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;la perpetuidad de la oscuridad que no vemos en distinto lugar discurriendo estática la misa desarticulada que no corre, lo viejo, lo que nunca estuvo, desespera por ser velado...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;agarrarse del vaivén canino, el no límite inmune, de sortijas que desahogan, de sordinas que acertadas transcurren, de electrones y neutrones que silencian, troquelan, viajan hasta sumir un mugido en Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De fiebres que liberan el esófago, la columna vertebral, la muerte toda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Los ojos son esenciales a lo invisible"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;dicen que hay mar en cada gota, como Dios en cada hombre... dicen que hay vena en cada leucocito pero suben los bomberos hasta el décimo para verse incendiar, los niños juegan lejos del fuego, suponen un designio vascular, el rencor egregio nunca evidenció las igniciones en las canaletas, las muecas verdaderas de los trogloditas eran menos dañinas que las muecas nuestras, de repente el viento tuvo acceso en todas las comisuras desprovistas de su aridez, vendimos la casa y ya no hay ningún refugio donde descansar, guarecerse es cosa de machos y puentes... alguien cruza, alguien se detiene, alguien vuelve a azorar las capas de la tierra hasta encontrar la última, en el centro, en los resquicios de lodo que subsiste... son las 23 y 42 como antes en la estación invertebrada de Nefertitis, vamos al desierto por sí este espejismo duele más que tres agujas en los pechos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los acantilados aún descienden pistas de discos viejos como enredaderas, por sí acaso la misma luz nos erosiona.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-116334135901767633?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/116334135901767633/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=116334135901767633&amp;isPopup=true' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/116334135901767633'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/116334135901767633'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2006/11/geografas.html' title='Geografías'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-116244037473399411</id><published>2006-11-02T01:04:00.000-03:00</published><updated>2006-11-02T01:06:14.743-03:00</updated><title type='text'>Despojos</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;"... luego, haciendo del átomo una espiga, encenderé mis hoces al pie de ella y la espiga será por fin espiga..."&lt;/em&gt; César Vallejos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La nena mojada me dejó. Un bache en la pileta. Miró hacia abajo y me dejó. Un paraguas en el comedor. Me dio un beso seco y me dejó. Una marioneta universal. Bajó del auto y me dejó. Una botellita de coca llena de monedas de un peso falsas.&lt;br /&gt;Entre los telares de la rapsodia solían esconderse las incógnitas, las que quedaron al margen de toda respuesta. Soltó la térmica esta tarde y no entra luz por la ventana. Vienen los carros descargados a visitar como buenos vecinos a la hora de la siesta, nos invaden desde las muecas y estar con alguien es lo mismo que nada. Solos, me dice y salen los humanos disparados al pavimento como inquietándose del paso fúnebre de los soliloquios. Nuestro paroxismo desemboca en la entrepierna, no hay delta en la sucesión del tacto. El agua edificada en los patios oscuros de los templos. Destemplados los cuerpos musitan ciertas plegarias.&lt;br /&gt;Se hunden las tuberías, se encuentran los músculos y fluyen, remozan las intenciones de moverse. Se lleva a cabo el mohín, un trato inservible. Esta vez es el miedo quien nos diluye. Y después de las lámparas volveremos a encender los cubos para la perfección de sus lados.&lt;br /&gt;La nena mojada despilfarra su osadía por los adoquines, la detección del despertar sin brújulas en los omóplatos. Difiere la trenza de la soltura pericárdica del pelo. Son muchas horas las que tuvimos lluvia, el anegamiento nos identifica en las alcantarillas. Yo prefiero volver a incrustar el astil en el barro maduro. No abrir la superstición antes de los artilugios. La caída festiva de los crisantemos adelantando la oración de los artificios.&lt;br /&gt;Dejamos la temperatura efectiva en las hornallas, para que suden las hormigas. Cuando alguien venga a buscarnos será temprano, aún no dejamos la tarde. Se cruzan los venados, algo se tendrá que enroscar para que algo pueda desprenderse. Nuestra plural delectación por el dulce nos avergüenza, el cacao sigue allí, sujeto a la liga. Debe haber un antes y un después en las migrañas. Eso que alucinamos aunque exploten los pájaros en el aire, revienten sus plumas.&lt;br /&gt;Los orificios de las chapas resisten ante la embestida de las piedras, nada penetra esta casa. El cendal protegido por las moscas redime la tentación y la voz quebrada en el contestador. Esta vez no habrá vegetales en la alacena, ni eso que nos muerde la yugular cuando no conciliamos el sueño. Otra dieta de calidoscopios, como si las grasas pudiesen fijarse en otro lado, la indiferencia de la geometría precede la figura remota de un mono recluido. La directriz está supeditada al compás.&lt;br /&gt;La nena mojada busca el mundo.&lt;br /&gt;Sobre la mesa duermen las cáscaras.&lt;br /&gt;Para dejar intactos los meridianos, los paralelos, los aerosoles que dibujan etiquetas importadas en las muñecas. El pulso también cae. Un paso árido hasta el centro. Cuando insista en dejarme, la corteza humedecida no podrá embalsamar la Meca sin desgranar su aliento.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-116244037473399411?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/116244037473399411/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=116244037473399411&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/116244037473399411'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/116244037473399411'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2006/11/despojos.html' title='Despojos'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-116158305244009248</id><published>2006-10-23T02:55:00.001-03:00</published><updated>2006-10-23T02:57:32.456-03:00</updated><title type='text'>Doble circulación</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;La nena que nunca vio una planta, se cruza de piernas y respira del mismo oxígeno de la planta que yo vi. No encuentra formas posibles de arraigarse al humus. La invasión de la clorofila en los acrílicos antecede al caos vegetal. Ahora ella cambia de posición las piernas y no respira.&lt;br /&gt;Como sabuesos llegan los olores a olernos. Las Gerberas terminales se envuelven en la última dosis de insulina sin halito, el color marfil que las molesta, sin responder ante los ritos benévolos del ramo. Seguimos siendo olidos. Se quita todo lo que tiene puesto y asume cierta fragancia de lobby.&lt;br /&gt;Corta las hojas que están de más, no puede colocarlas en los frasquitos pintados con témpera, no puede pisarlas. Podar es como volver a casa despierto y darse cuenta que algo visible coarta la entrada, las puertas invisibles, es dormirse en la intemperie. Volver y que no haya puertas. A la hora señalada todo crecerá otra vez.&lt;br /&gt;La nena que nunca vio una planta camina por los jardines descalza y muda. Hay ortigas en sus tobillos, la cartulina dibuja las formas de otro cruce. Un cortejo por ósmosis nos simula una oración perfecta, la que venera y condona el pasto que quedó sobre la espalda desparramado.&lt;br /&gt;¿Cuántos rastrojos llegarán mañana a comer lo que dejamos?&lt;br /&gt;¿Qué otra cosa hacer con los pulmones infectados de savia y estupor?&lt;br /&gt;¿Cómo ver?&lt;br /&gt;Los sapos balseros infringieron el camino de órganos y oréganos. Una expresión que pueda redimir la sutura. Ella se cruza de vereda. Así como respiran los verbos atemporales sorbemos del último indicio de malvón. El conato de una postal que no traduce la cueva malva de las hormigas. Postergar el paisaje. Ahora ella pide a gritos que devuelvan la calle.&lt;br /&gt;La nena que nunca vio una planta blanquea cada vena del tallo, indica con líneas la doble circulación. Consume la sangre de los rehenes disueltos en corolas. Ubica delfines azules en las azoteas para que nada ni nadie quede a contramano. Relega el helecho deshecho hasta un paria circunspecto que admite nuestra periferia porque suele perderse en ella.&lt;br /&gt;Cuando vuelvan las trenzas y se supediten al vendaje, no reverdecerá la crónica bucólica. La flor silvestre posada en la nuca tiene al menos un mérito. Recubre el dolor de vientre en el movimiento. Hubiésemos parido una sanguijuela más y que se prendan de las lámparas solares hasta calcinarse. Ya nos está aburriendo tanto néctar.&lt;br /&gt;Me dijo si podríamos revolcarnos entre la maleza mientras pasen los jardineros con rastrillos y palas, me dijo que había un sismo entre sus manos y que esos círculos del púlpito tienen otra geometría, como si nada terminase o fuésemos a reubicarnos en la recta más corta. Me dijo despacio, despacio que los tomates vendrán después del invierno a sacudir la lengua. La pulpa de culpa y andamos. Recolectando frutos del mismo pecho inflado, por si alguien exige alguna demostración de pudor. Me dijo que hay sesgos de almendra entre molar y molar.&lt;br /&gt;La nena que nunca vio una planta quiere germinar estas habitaciones con besos y costillas de fantasmas. Seguimos bailando hasta mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                       &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-116158305244009248?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/116158305244009248/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=116158305244009248&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/116158305244009248'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/116158305244009248'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2006/10/doble-circulacin_23.html' title='Doble circulación'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-116131385964552955</id><published>2006-10-20T00:08:00.000-03:00</published><updated>2006-10-20T18:40:24.303-03:00</updated><title type='text'>Bungee Jumping</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;“…Quienes eyacularon en la mañana en la tarde en jardines de rosas y en el pasto de parques públicos y cementerios esparciendo su semen libremente a quienquiera que llegara…”&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Allen Ginsberg&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las cosas se suceden inexplicablemente, unas a otras. La sucesión es insensata, no el suceder. Pero la catatonia nos muerde la esfera dibujada sobre la espalda. Ella vuelve a anularme, los despojos arremeten contra una planta enredadera disponible, ella vuelve a mirar hacia esos lugares penitentes del ajuar, son pocas las posibilidades de no caer, caer y no derramarse.&lt;br /&gt;Los pies aspados, la cabeza abajo arriba un puente, cierta presunción. Sólo la miro. La cabeza arriba abajo un puente, algo se arquea. El cuerpo resiste cada embate del aire como envolviéndolo. El vacío de un relato breve, sumergiese allí... cada intertexto merece una convulsión. Porque llegar es vaciarse. Dormir en las afueras de toda intemperie hasta desistir del suelo o su acercamiento, la intransigencia no encontró sustento en esta pieza.&lt;br /&gt;Baila, baila en los monocordes aullidos de las estructuras y no entiende de distancias físicas. Como una turbina que nos recrea, la resina deforma y ahora es una cuerda precisa, en los tobillos. Se vuelve normal la altura, lo que pasa por sobre la ropa, una mano o la secreción del pómulo, se vuelve facial el continente cazuela por sí hay colágeno en los manteles.&lt;br /&gt;Justo en el medio de sus piernas se gesta un cráter, donde no hay poesía ni anaqueles. Una nota más deja intacta la córnea. El precedente telúrico del auxiliar, somos los criados de un chiquero viejo donde surgen las mejores suciedades del recreo hasta infringir las leyes de los chanchos y convertirnos en plato. Cuando la mesa esté definitivamente servida, comeremos primero y presenciaremos el pretexto del cuchillo después.&lt;br /&gt;¿Qué turbulencia aerodinámica efectúa el quiebre en la médula?&lt;br /&gt;Se avecinan los cromosomas del viento y un vestigio funk condiciona toda tormenta calma, de truenos sordos que descuentan gotas en las libretas de anotaciones, del diluvio fiado. Antes de haberse tirado pensó en tirarse. Un pasajero inerme, el imán de todo núcleo. Los oídos apunados y los ojos bien abiertos. Pasan gansos, locomotoras y máquinas de registrar clones. Pasan los vegetales de la extirpación, los acuarios y las perchas del tinglado.&lt;br /&gt;Se van desmarcando los roces. Lo que puede trocarse, lo que no. Lo que se toca, lo que no. Un espejismo en la piel. El descenso es inminente, la velocidad aumenta, el ascenso es directamente proporcional al impacto. Un alguacil ha sido electo, empapados los bordes del puente. Ya nadie pasa. Se pesa el cuerpo, aunque es el aparente aire y su oxígeno incorpóreo quienes nos envuelven esta vez.&lt;br /&gt;¿Qué peripecia frecuenta las noches de los anestesiados?&lt;br /&gt;El ocelote observa el sentido de nuestros movimientos, el acceso inmemorial de la tanza. Si pudiésemos atravesar lo que no se ve. Esta mañana, un epitafio, el sexo de los beligerantes. Si tuviésemos clavos en los pies para mitificar la dosis necesaria de mesura, mientras seguimos colgados. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-116131385964552955?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/116131385964552955/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=116131385964552955&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/116131385964552955'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/116131385964552955'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2006/10/bungee-jumping.html' title='Bungee Jumping'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-116045652217494228</id><published>2006-10-10T02:00:00.000-03:00</published><updated>2006-10-11T01:06:06.446-03:00</updated><title type='text'>Del terciopelo y nuestra caspa</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;                                                                                                            &lt;em&gt;  a Jani&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Un guardarropa tiene suficientes motivos para alunarnos, todo lo que se esconde en él, nos acomoda. El espacio entre escalón y escalón yuxtapone cada mirada desubicada de las cosas, las pone en un mismo esqueleto. Voy a colgar el cuerpo de una percha, voy a incrustar la nuca en las concavidades de una prenda, y que me cuide la nena distante. Los cráteres pueden enfrentarse aunque ella contemple.&lt;br /&gt;Lo que pude haber tardado en acercarme es menos de lo que tarda la calle vacía en recorrerse. Cruzar o no. Los cortes de este mediodía, ambivalentes, fruncidos, curten las manos, ese rato de roce donde van las bocas. Los hombresmueca infiltran la noche hasta la última gota de oscuridad y trepidan. Vimos enrojecer un satélite o habrá sido la misma sangre de siempre, la que fluye desde un pararrayos.&lt;br /&gt;Vienen despacito las masas a poblar veredas, los pies marcados como mosaicos en la suela, vienen a descubrir los nidos de horneros licuados como legajos de ratones insurrectos. El pronóstico vuelve a equivocarse, las precipitaciones aisladas se han convertido en huracanes aliviando el ruido de las máquinas infectadas con el virus irreparable de un crudo litigio de avena. Vienen las cortadoras de césped a emparejar cabezas verdes de gritos encefálicos, vienen las fácticas jaquecas de las hordas como tribales en la cintura tatuados. La persecución aborda la invisible aparición del abandono, nos fuimos lejos por más que continúe el réquiem. Un exorcista tecnólogo sabe del back up en la epidermis, nuestro dermatólogo, de las porosas callosidades de la madre. Vienen despacito las viandas.&lt;br /&gt;Hubiese querido escribirle un himno de avestruces y beduinos, dibujarle un garabato sobre los lados de la espalda, hasta que se vuelvan grafito los huesos de la columna. La regla que confirma la excepción, nuestra posibilidad de ser teléfono, llamarnos. Medir después los manuscritos apócrifos en otro mar, el de las conflagraciones del agua en la rejilla desbordada.&lt;br /&gt;Un guardarropa tiene suficientes motivos para desvestirme, todo lo que se esconde en ella, nos zurce. La comisura del cuadro en otra perspectiva diluye el podio. Un estilo poco convencional, despecho o gusano. Ya ni nadamos en los charcos que dejaron las tormentas del último verano. Somos los resabios del vuelto en el azúcar desparramado de los caramelos de goma verde que dejó enfrascar el vidrio.&lt;br /&gt;La acupuntura nos escama, cada aguja clavada en la sien, cada impacto del tiempo retardado. Desde el otro lado todo se ve distinto, desde este, igual. Será que el riesgo también asume quedarse, cruzar o no. Las luces suelen vulnerar las luces hasta que algo se apaga al final como ahora, terminan de amordazar las primeras palabras no dichas, las piedras acumuladas en los bordes de la lengua. Lo que deambula en el agua acumulada de los cordones insiste en salir un día sin evaporarse. También insisten los caracoles babeados en trepar la pared restringida por la cal. ¿Dónde habrán quedado los dientes postizos? ¿Cuál de todas sus risas se parece más a esta intención de abarcarla? Merecimos un espacio resguardado en otras ropas, las del placard restaurado. Pero ella sigue prendada. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-116045652217494228?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/116045652217494228/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=116045652217494228&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/116045652217494228'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/116045652217494228'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2006/10/del-terciopelo-y-nuestra-caspa.html' title='Del terciopelo y nuestra caspa'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-116009831342052098</id><published>2006-10-05T22:29:00.000-03:00</published><updated>2006-10-05T22:31:53.433-03:00</updated><title type='text'>Puesta en escena</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;“…todo gigante muere cansado de que lo observen los de afuera…”&lt;br /&gt;                                                                                              Luis Alberto Spinetta.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Los techos palidecen y caen sobre los durmientes. Éramos el presagio del ébano, el perro nos miraba coger, su espuma marcó las sábanas, la rabia del trasto. Una grieta, el crujir del yeso sucede al equinoccio, la hecatombe encubre todo lo que va a pasar, y se cierran las ventanas, nada se ve desde adentro. Somos la exhibición plausible de los escombros que besan el andamio y dejan pasar la luz. Se incrustan en la cama, nos perforan el fuselaje, la sábana del cuerpo.&lt;br /&gt;Las tazas atiborradas boca abajo son la precavida intuición de nuestro aplastamiento, unos pocos dibujos de niños huérfanos sobre el maquillaje. Se corre la retina, marca la humanidad del cerámico. Vuelve el hedor de las atmósferas caninas a guarecernos del polvillo, el arquetipo diluido de las estructuras. Vuelve el relente. Lo que queda encima del armazón perdura en las encías, los vidrios aniquilados son parte insomne del arrepentimiento, la náusea de haber visto.&lt;br /&gt;Los techos caen, son libres de culpa y cargo. Nos salpican, nos intiman la piel. La intachable compostura de las casas sucumbe ante la oscilación del blanco. Quedan abatidos los globos, los despertadores, los celulares, las medias. El perro mira lo que no miramos, nos mira no mirar. Un terciado disloque corroe las fiestas de títeres y titiriteros que mueven la soga menos casual, sorben la cal de las habitaciones vencidas.&lt;br /&gt;Atarse las manos al respaldar y enmudecer ante las simulaciones del claustro. Cada elemento sádico nos deja inmunes. Lo que se mueve en uno y hace que uno se mantenga estático, lo que no se mueve y hace que el movimiento coincida en el marco de la puerta silenciosa. Dejamos una hendija, como un cráter insurrecto en la espalda. Habrá que darse vuelta, incorporarse al acartonamiento del aire después de la extinción del orgasmo en esta tumba sin gravedad. El orgasmo de la mutilación hasta cambiar de estado, evaporase y flotar en los restos de una dilación castrada.&lt;br /&gt;Los techos caen sobre los techos hasta alcanzarnos. Abrimos los ojos y se acercan esas piedras deformadas, una a una se amontonan sobre la distensión de las formas. Nos tapan. Algo en la sangre se diluye, el perro sigue allí, suponiendo que cada mortaja es la iniciación del ciclo sabueso en la dormidera. La lluvia de estrellas, las veces que fuimos el coladero de la luminosidad y dejamos pasar planetas incendiados.&lt;br /&gt;Los rostros de un gesto flagelado empañan los cristales del espejo bajo el colchón, y aunque suden las mesas de luz, los veladores deslucidos, la alfombra, aún respiramos la infección del agua destilada en el bazo. El codo nos lastima y es el riesgo de seguir ausentes lo que se rompe. Un abanico de anfetas añadiendo la depredación de los mosquitos.&lt;br /&gt;Caen los techos por sí acaso... somos caída, somos techos y la presunción de este cansancio se adormece en las paredes.&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-116009831342052098?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/116009831342052098/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=116009831342052098&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/116009831342052098'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/116009831342052098'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2006/10/puesta-en-escena.html' title='Puesta en escena'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-115981937848777784</id><published>2006-09-21T17:01:00.000-03:00</published><updated>2006-10-02T17:02:58.493-03:00</updated><title type='text'>Más caras y no son ajenas</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Una desmesurada condición de ajenidad lo invadía cada vez que la soñaba. Ya no quería despertar, sólo soñarla. Con pañales o desprotegida, tomando la mamadera o envuelta en el papel de un caramelo ácido. Ha sido el vientre materno o la regresión pretérita del uniforme la que mantuvo intacta la especie, la intervención de cada mosca sobre la manteca.&lt;br /&gt;Nadie pudo perder el rastro de la vigilia como él. La consecución de un sueño en un sueño era todo un pedestal de músculos anestesiados, donde nadan pulpos y mojarritas. Sumergido en las vacilaciones del contenido latente. El escapismo del dominó que nunca cae, las piezas corregidas por la forma, su esbozo. El zócalo desprendido de la estructura manifiesta del ladrillo. El dios supremo de cada uña, la promesa de otra vida después de las manos. Las huellas monásticas de los durmientes. Ella solía dar vueltas en bicicleta por esas cuadras barrosas del barrio axial. El agua se impregnaba en los pedales bordados hasta la suela y no veía más allá de ciertas esquinas. Nunca había cerrado los ojos hasta el día de los kamikazes. Los que se incrustaron entre las cavidades de los rayos para sucumbir, frenar la furia de los manubrios.&lt;br /&gt;Así se fueron deslizando los escombros, vislumbrando cada pauta intermedia entre lo onírico y lo real como si fueran una misma cosa, ese punto, el andamio. Las últimas palabras de la mañana, la incursión occipital. El podía espiarla permaneciendo aún no conectado, la multifunción escaneaba sus tetas una y otra vez. A nadie pudo importarle el color ni la tipografía, un nick de estropajos y una imagen de payasos disfrazados de hombres tristes o envueltos en abejas melíferas, disminuida por la incursión intrépida del fotoshop.&lt;br /&gt;La hora supone ser la señalada pero todo lo que duerme aún sueña y todo lo que se mantiene despierto conserva cada ojal desangelado con las mismas manchas de café que supieron amordazar la carne hasta derretirla en el momento exacto en que los relojes se detuvieron.&lt;br /&gt;El sigue jurando estar viéndola. Los márgenes con brillantina, la defenestración de un colage intacto. El cursor se posiciona en su vuelta. Ella conoce las depresiones del relieve aunque no piensa en nada, ni siquiera en comprar un pasaje. La mueca pictórica que nunca vio. Los resortes del paisaje. De chica comía castañas bajo las enredaderas y se remolcaba entre las hojas muertas. Los retortijones de la savia convocan a los recreos de las orfandades y los cócteles de inanición.&lt;br /&gt;¿Cuánto de verdad habrá en las escrituras apócrifas, cuánto de mentira en las sacras convenciones del caracol? ¿Qué secuela deja el aire cuando pasa y qué respiramos después?&lt;br /&gt;Los aranceles del placebo parecen ser ahora nuestros, mientras esperamos los resquicios de un tiroteo, la bala perdida. La cura virtual de los agujeros en la piel depende siempre del aburrimiento. Un nuevo acceso directo y esta vez sin el diseño predeterminado, como si algo hubiese hecho que alguien olvidara un nombre, pero no la certeza que admite un carnaval de noche en la espuma. Mientras él pueda soñarla, ella seguirá despierta.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-115981937848777784?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/115981937848777784/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=115981937848777784&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/115981937848777784'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/115981937848777784'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2006/09/ms-caras-y-no-son-ajenas_21.html' title='Más caras y no son ajenas'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-115881029148947353</id><published>2006-09-21T00:43:00.000-03:00</published><updated>2006-09-21T00:44:51.500-03:00</updated><title type='text'>Hídrico</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;La detección simétrica del ojo en la horizontalidad del musgo en la pared nos hizo ubicuos. El agua bajó hasta las napas, los cromosomas de las alcantarillas. Cada vez que mitigamos las inclusiones del nivel y sube, los defectos sobre el revoque se notan o pasan desapercibidos. El correlato en las planicies laterales desafía las irrupciones del techo y sus grietas.&lt;br /&gt;Las dudas de una mujer inundada.&lt;br /&gt;Siempre cascoteando pelopinchos para deportar esas ondulaciones de la siesta, siempre comiendo de la ración periférica de los trampolines. Cuando llegaban los hombres elásticos se formaban las figuras submarinas pretendidas por la lona dormida. Había reflejos en la superficie y veíamos como se deformaban los acantilados y nuestros ángulos invertidos del miedo.&lt;br /&gt;Las certezas de una mujer insomne.&lt;br /&gt;Hasta que la decadencia perturbe las fosas y amanezcamos en otras piletas circulares del rictus. Hasta que tropiecen con el otro pie del acuario. Antes que los envases genéticos del renacuajo se consuman en la torsión del estilo. Ya nadie nada, nadie nos puede avisar si hay fondo.&lt;br /&gt;Los trofeos cercenados asumen el riesgo de la vitrina, o al menos su pertenencia evasiva. Se congestionan los pisos, los pulmones... cierta delegación de éxitos y catarro palidecen. Cuanto más parecido es el camuflaje del músculo al cuajo póstumo del aire, más nos envolvemos en la humedad. La confianza de los golpes erosiona la espalda aunque llueva.&lt;br /&gt;Había también una isla. Una palabra fundida en cada lugar que habitara el verde. La elongación de una frase establecida. Se mencionaron otros colores, la posibilidad de cierta policromía. Ninguna de estas casualidades parece descubrirse desde las empuñaduras del afluente anímico. Todo da vueltas cuando se va el agua, se revierten los cuerpos y somos verdugos vertebrados de una imposibilidad. Todo se excluye del lugar establecido.&lt;br /&gt;Queda un diseño en la arena, como un vaticinio de la muerte. Somos agua y no encontramos razones para no serlo. El ahogo es la esquirla aliviadora del epitafio. Mientras caen los objetos desde otros pisos y se sumergen, alguien pudo haberse equivocado con los bordes.&lt;br /&gt;La profanación de un límite. La inconexa necesidad de ser archipiélago. Un espejo emerge. La bóveda de cada escama. Un grito. Como la catarata del patio, que fluye sólo cuando no hay mangueras. Corridas. Por el circuito menos apretado se separan las propiedades. Hidrógeno. La reclusión de los mosquitos entre las hojas. Oxígeno. Nuestra génesis en la tierra y una ilusión anfibia. Vapor.&lt;br /&gt;En el reposo de los minerales perecen las esponjas y los coladores. No queda resabio de cloro ni ranas mutiladas. Lo que flota es el deseo, únicamente el deseo. Después habrá que desagotar la cal por la rejilla del péndulo. Las bocas de expendio nunca simularon el caos sin amedrentar los coágulos.&lt;br /&gt;Si la corriente se diluye en la trayectoria, algo podrá tal vez conciliar el sueño con esta sequía. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-115881029148947353?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/115881029148947353/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=115881029148947353&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/115881029148947353'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/115881029148947353'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2006/09/hdrico.html' title='Hídrico'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-115733294469545305</id><published>2006-09-03T22:21:00.000-03:00</published><updated>2006-09-03T22:22:24.710-03:00</updated><title type='text'>Intertexto</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;No son muchas las complejidades que tienen los aerosoles para desandar paredes y enmudecerlas, un cómic nuevo en el presunto memorial de la dormidera. Los adolescentes suelen desnudarse en el galpón, cuando la madre llora por el defecto lacrimógeno de la cebolla, el efecto árido del ojo y descubren cada parte de su cuerpo, inexploradas por el otro, las tocan hasta convertirlas en destellos de creolina y sangre.&lt;br /&gt;Lorena ya no quiere saber que voy despacio, ni siquiera le importa si la flexión de la hendidura consigna el apresuramiento de las ostras. Los cobijos de las manos en la colmena pudenda, se chorrea la miel por la boca infecta y algo embadurnado por los dulces de más se calla, los empalaga el claustro. ¿Pondrán vernos los inquilinos de la órbita nupcial?&lt;br /&gt;-Hola.&lt;br /&gt;-La prisa tiene sesgos de aniquilación preventiva.&lt;br /&gt;-Hace frío.&lt;br /&gt;-Todas las gotas que recorren la chapa se llenan de herrumbre. El perro coacciona la caída con un tenue ladrido hacia la precisa nada. El espacio es una fijación obsoleta.&lt;br /&gt;-Perdón no quería ilusionarte.&lt;br /&gt;Las abejas lamen la piel. Después se abre una puerta, un chirrido desgarrador no podrá cicatrizar los anuncios de las bisagras. Por los techos corren escapando del ruido, los gatos. Y tal vez me quede con ganas de desprenderle los botones del guante. Tal vez exploten sus manos ahí dentro. Sin tocarme, sin tocarme.&lt;br /&gt;Hay esoterismos en el humo, la nulidad del trance. Ella puso una antorcha en las moléculas del vidrio, la ventana por donde nadie ve. Dibujó la circunferencia inasible de los trompos sobre mi espalda. Las formas platinadas, la columna vertebral de un mosquito, una metonimia en los tatuajes, sus viñetas.&lt;br /&gt;-Chau&lt;br /&gt;-El espasmo del suelo contra la pesadez ingrávida del mundo.&lt;br /&gt;-Mañana te escribo.&lt;br /&gt;-El puño bien cerrado, la veda sacra. Por los senos de nuestras caries se diluyen los escombros de la pasta dentífrica.&lt;br /&gt;-No insistas, tengo fiebre.&lt;br /&gt;Algunas sombras se proyectan. Sabemos que alguien está entrando. Se acerca el último indicio de precariedad. Cuando lo visible se hace hambre, es porque lo invisible carece de imitación.&lt;br /&gt;Las ronchas en los brazos no tienen continuidad en las intenciones del aire, fuimos vistos aunque el perro siga ladrando, es que la nada aún debe mantener esa posibilidad, la de ser nada en un ladrido. Por sí caben más opciones, la flamígera migración de los árboles, se debe a que las dimensiones de la voz no pueden desarraigar las líneas de la palma.&lt;br /&gt;Como elementos transigentes, el galpón y el cómic no conseguirán jugar a ser muñecas, salvo un minuto antes de la cocción. Ahora somos nosotros los que estaremos próximos a ser cebolla.&lt;br /&gt;- Pero yo sólo quería otro beso...&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-115733294469545305?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/115733294469545305/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=115733294469545305&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/115733294469545305'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/115733294469545305'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2006/09/intertexto.html' title='Intertexto'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-115600043237509081</id><published>2006-08-19T12:10:00.000-03:00</published><updated>2006-08-19T12:13:52.386-03:00</updated><title type='text'>El lapso del cosmético</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;En cada resquicio de catarata que sobra nos diluimos. En la hamaca somos la conciliación eruptiva del movimiento y el aire. Como un legado de &lt;a href="http://huesosdelayer.blogspot.com/2006/08/helmut-newton-1920-2004.html"&gt;Helmut Newton&lt;/a&gt; en la inaccesible prudencia de los gatos. Algo se cruza en la noche y no es el esqueleto suicida desde el décimo callando, afamado al cordón o a la vereda. La del noveno tiene lágrimas en los ojos, los cierra y los abre por sí acaso.&lt;br /&gt;El frío de los balcones se desperdicia pero aún no coincide la térmica con la temperatura real del ambiente, todos los habitantes del octavo tienen piel de gallina. El agua, las goteras, un charco indemne, la vieja abre un abanico de opciones, el trapo de piso, lo escurre, la humedad, otra vez el agua. Las nenas se bañan en el séptimo, ahora saben que cada parte de su cuerpo colapsa. Alguien las está observando desde otro séptimo. Un collage de espuma sobre las espaldas, que una toque a la otra dilapida el solipsismo, un daguerrotipo que une todos los séptimos, los confluye. La misma mirada, su curso. Esta fijación de puntos estratégicos merece dormirse ahí, detrás de los silentes.&lt;br /&gt;El sexto huele mal. La torta quemada, el horno abierto. Comerán las estridencias de los espejos rotos. Las astillas se incrustan en la masa y la crema en la manga se desparrama como revocando las paredes inútiles y endebles del cumpleaños, siguen estallando los espejos aunque ya nada se desperdiga. La cisura nos proporciona más axiomas. Hay animales encerrados en la jaula del quinto, las jaulas de la jaula... se recrea la porción de atmósfera parida por los jilgueros, cierto trinar vaticina el ozono del plumaje como algo contaminante para las tortugas, que aún caminan desgarrando la lucidez del cerámico, hubiese querido detenerme en el cuarto.&lt;br /&gt;Sudando el maquillaje, la fricción de los enanos coarta la oscilación. Otra foto con los globos. ¿Cuánto faltará para que me diga algo? ¿Cuánto para que se limpien los eslabones de chocolate sobre su labio? ¿Desde donde vienen los basureros cuando no hay basura? ¿Desde donde la basura cuando lo que se concede es el deseo? O no. El sastre toca la puerta del tercero, nadie atiende. Una costura desecha, el filamento acondicionado al prototipo de un nuevo cítrico. Trabajar con las telas agresivas, sus arrugas. Podría subir pero cada peldaño requiere de un riesgo exprimido, tal vez no pueda verla desde arriba. El tobillo se desprende del miembro hasta inflar la gabardina, la misma forma del cuerpo, el mismo cuerpo en la forma.&lt;br /&gt;Algo suena desde el segundo, la música de los sonajeros. Un gemido gestual o el llanto postrado. La escalera sigue su origen. Lo busca. El decurso foráneo del andamiaje cabe inusitado en los descansos. Alguien colgó las guirnaldas necesarias para que este periplo parezca festivo. Pero los acordeones no generan la misma acumulación de inercias que la ingravidez de la boca ausente. Se avizora el primero. El deslumbramiento de las lámparas, hay un incendio en la cocina, no hay velas. No hay rejas abocadas a la escénica tarea de recluirnos. Alguien sube.&lt;br /&gt;En cada abundancia de inanición que falta, resurge la combinación de todos los elementos prohibidos en el simposio del barco. Ahí está la orilla y su límite roedor, abriendo otra vez los ojos para que el vacío sea sólo parte de la trampa.&lt;br /&gt;Ahora estoy en el subsuelo y ella baila sobre la mesa. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-115600043237509081?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/115600043237509081/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=115600043237509081&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/115600043237509081'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/115600043237509081'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2006/08/el-lapso-del-cosmtico.html' title='El lapso del cosmético'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-115483778432531427</id><published>2006-08-06T01:15:00.000-03:00</published><updated>2006-08-06T01:16:24.326-03:00</updated><title type='text'>La traición óptica del mouse</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Revolcarse dentro de los cajones inundados. Taparse hasta el cuello con una foto mojada. Dormir, hasta que alguien cierre. Mutile los resquicios de luz, los rincones desprovistos de color. Buscarse, buscarse...&lt;br /&gt;Tengo un cine para daltónicos en los tobillos agujereados. Una cuerda los atraviesa, un acuerdo los redime. Que nos escupa Bertolucci, desde un cometa preventivo que estampe su cola en la segunda fila, una elipsis que vengue la sepultura de cierta evaporación, una vía láctea escaldada por donde fluya la humedad que mantiene la resistencia bajo este cielo. Que no exista el cielo.&lt;br /&gt;La firmeza del pochoclo, su transigencia axial en el sartén, la rebelión azucarada de los dedos que bebimos de otra boca, suelen castigar el sopor de las butacas sobre el cuerpo. El reflejo de la linterna vuelve a llagarnos los ojos, no podemos asentar la postura. Algo se cierra esta vez y se encajonan las pantallas como infinitos postulados a la rigidez pública de nuestras paredes. El incesto de una mano descubierta araña la media de nylon, la inversión de las lenguas en los barrotes que sudan la jaula.&lt;br /&gt;Madrid no está tan lejos de las espesuras salivales.&lt;br /&gt;En algún lugar del mundo algún tero se suicida, la protuberancia verde de los jardines lo perturba. Otra negación del tono. Se pierde en la malignidad de los plaguicidas, esas fugacidades del óleo, hasta que lo lleve la intemperie. Como si algún tero fuese todos los teros. Y no hay vuelta atrás, el oráculo predador de las mariposas negras predice la razón aerodinámica de los títeres. Lo que esgrime las orillas de las cosas que guardamos, lo que viene después del claustro. Como si algún lugar fuese todo el mundo. Quiero recorrerlo me dijo, quiero recorrerlo.&lt;br /&gt;Los brazos no están tan lejos de los aeropuertos.&lt;br /&gt;Empedrarse en las veredas. Masticarse los labios velados, la comisura radiográfica. Desistir de las armonías del reflejo hasta que alguien abra. Quiebre la línea afectada, las insurrecciones del espacio entre sus tetas. Encontrarse, encontrarse...&lt;br /&gt;Tengo un renglón desfondado. Un desierto de cadenas, una corazonada. De esta abducción se consagran las cucharas que revolvieron el esqueleto de la sopa a mediodía. El metal caliente encubre la sutileza de la sémola. Otra película amorfa. Si no falla la esfinge, todo acertijo devorará en los sumisos baldíos de la espalda, las respuestas ominosas de los reyes hasta salvar la estéril caída de los muros.&lt;br /&gt;Cuando se enciendan los focos incandescentes de las ciudades despiertas. Edipo también podrá haber sido vasallo, aunque lo único que nos permita esta ceguera, sea vernos. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-115483778432531427?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/115483778432531427/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=115483778432531427&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/115483778432531427'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/115483778432531427'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2006/08/la-traicin-ptica-del-mouse.html' title='La traición óptica del mouse'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-115483771861500133</id><published>2006-08-06T01:14:00.000-03:00</published><updated>2006-08-06T01:15:18.616-03:00</updated><title type='text'>Sobre el movimiento, el no movimiento y sus tetas</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Casi como un silogismo incrustado en la nuez, la premisa menor indaga acerca de lo que es movimiento. Si suponemos es, suponemos existe realmente. Ahora suponer no es certificar, entonces suponemos certificar que si es movimiento existe realmente como tal. Si existe bien podría dejar de existir por un principio de inmanencia lógica, todo lo que existe tiene una posibilidad potencial de dejar de existir. Por ende el movimiento podría existir y no existir, desde la potencialidad, al mismo tiempo. Podría ser movimiento y no movimiento, podría ser y no ser. ¿No sería contradictorio que algo exista y no exista al mismo tiempo? Pues bien, algo que exista y no exista posee además la característica determinista de generar existencia e inexistencia. Se desprende que el movimiento puede generar movimiento y no movimiento. Empero, lo que se ha generado adquiere las mismas condiciones de lo que lo ha generado. Si lo que existe es y no es y lo que es, existe y no existe podemos concluir la premisa demostrando que el movimiento no existe ni es.&lt;br /&gt;La consecución de la garganta descascara el orificio, la premisa mayor indaga acerca de lo que no es movimiento. Si suponemos no es, suponemos no existe realmente. Ahora suponer no es certificar, entonces suponemos certificar que si no es movimiento no existe realmente como tal. Si no existe bien podría existir por un principio de inmanencia lógica, todo lo que no existe tiene una posibilidad potencial de existir. Por ende el no movimiento podría no existir y existir, desde la potencialidad, al mismo tiempo. Podría ser no movimiento y movimiento, podría no ser y ser. ¿No sería contradictorio que algo no exista y exista al mismo tiempo? Pues bien, algo que no exista y exista posee además la característica determinista de generar inexistencia y existencia. Se desprende que el no movimiento puede generar no movimiento y movimiento. Empero, lo que se ha generado adquiere las mismas condiciones de lo que lo ha generado. Si lo que no existe no es y es y lo que no es, no existe y existe podemos concluir la premisa demostrando que el no movimiento no existe ni es.&lt;br /&gt;Sus tetas pueden moverse, y es lo único que existe en esta finitud de consoladores dormidos en la palma de la mano, la furia inanimada de los tallos, la lechuga protegida de los rincones, el inconsciente colectivo de los pinos. Los moldes del esqueleto absorben la flácida consistencia del barro, de nuevo el barro y algo deja de existir entre los dedos, detrás de la pared inmemorial de los artificios.&lt;br /&gt;Sus tetas pueden no moverse, y es lo único que existe en esta infinitud de muñecos condenados de la transparencia, obligados a colgar un techo del cuello, los redentores arpegios de todo estertor. La predicción del trapecista ante la caída inminente, las redes lo beberán hasta el suelo, de nuevo el suelo y algo deja de existir entre los barrotes, detrás de la celda prosaica de las marionetas.&lt;br /&gt;Como la inducción mesiánica la corteza se desgrana, la premisa universal cuestiona el último acorde del cuerpo. Alguna vez se romperá el eje sin ningún cosmético que manche la superficie. Los herederos del óleo anuncian otra línea en la frente. La combustión intacta de un reflejo y el fuego espontáneo son del circo como la cinética y la estática son de sus tetas. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-115483771861500133?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/115483771861500133/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=115483771861500133&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/115483771861500133'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/115483771861500133'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2006/08/sobre-el-movimiento-el-no-movimiento-y.html' title='Sobre el movimiento, el no movimiento y sus tetas'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-115483765193221838</id><published>2006-08-06T01:13:00.000-03:00</published><updated>2006-08-06T01:14:11.943-03:00</updated><title type='text'>Clave cinética (Iniciar Sesión)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;I&lt;br /&gt;Ahora vamos a escribir como antes, desde la comisura mordida en los dátiles o envueltos en los resabios maltratados de una mesa. Ella se fue. Empacó el sexo desde una plataforma cremada. Embaló esas regiones inhóspitas en las axilas, como un poro platinado oculto en el drenaje de una estación de bálsamos. Una despedida es la pretérita detención del tiempo, como el designio del cóctel por desaguar la garganta, hasta enmudecerla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;La boca está seca, seca la lengua. Traza la espalda en los pasillos, le da forma a la pose que asfixia. Podría volver a verla en los dedales quebrados, en las bisagras desviadas de las esquinas, en la placa radiográfica de un pecho flácido, en una lata aplastada de puré de tomates. Una vuelta más por el barrio, saludar a cada hombre encerrado en su garita, cruzar el puente y volver por la callecita innombrable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;Ella se fue. La mano va siempre al mismo lugar, igual... husmea los huecos amordazados, los ubica en un espacio clandestino y recorremos ese camino inusual que recorren las lombrices cuando dejan de arrastrase. La mano y su trayectoria forman una parábola clarividente. Se moja. El origen es del índice, el movimiento póstumo, del geométrico casco de uvas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV&lt;br /&gt;El papel está calcado con la prudencia ocular de una noche, la última. La distinción cromática en los edificios altos. La distensión del ósculo, el roce muscular. Vamos rápido. No hay razones para despegarse. Una sortija en su cuello, la oscilación como el módulo moderno del cordero. Algo se precipita, ni las aspas colgadas del techo, ni el propio ventilador. Algo vive.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V&lt;br /&gt;Por los marcos de una ventana sangra la vaquita de San Antonio que antes alambró su dermis, vienen los arrumacos envilecidos del pantano hasta consumirnos. Vienen los chicos retraídos del campo y militan en los vendajes proscriptos de las momias. Toda secreción de álamos está cubriendo de alguna manera la lacra, una ola enfurecida inunda. Vienen como plagas y se amontonan. Ella se fue.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después vamos a escribir como antes, en la posibilidad, en la sed, en las cataduras de otras pezuñas adeptas a la cal de las paredes rayanas, o en la carne. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-115483765193221838?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/115483765193221838/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=115483765193221838&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/115483765193221838'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/115483765193221838'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2006/08/clave-cintica-iniciar-sesin.html' title='Clave cinética (Iniciar Sesión)'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-115456200374747723</id><published>2006-08-02T20:38:00.000-03:00</published><updated>2006-08-02T20:40:03.750-03:00</updated><title type='text'>Fotofobia</title><content type='html'>El instante precavido, matar o haber muerto. Como un disparo en la nuca que atraviesa el túnel del cuello y perfora la nuez. Hay preguntas que nunca hice. La jaula y el rincón de todas las leyes de gravedad en la presunta colección de autitos chocadores. La conexión suele desfigurarse. Hay respuestas que nunca quise escuchar.&lt;br /&gt;La alergia consume los ojos que caen contra la mesa de madera balsa y estallan, desperdigan la córnea por la alegoría cuadriculada del mantel. Nos mira sólo la figura clínica del vino. Volvemos descalzos para secar el agua que entró después del diluvio y alguna huella marcada en el piso seco advierte el límite de lo dorsal. Dejarse ir. Ahí guardan las algas cierta porción de mar. Cuando se cierra el signo descansan los acertijos desmoronados y se abre la posibilidad de un paraguas. Entonces uno quiere que no caiga nada más después de los sapos.&lt;br /&gt;Íbamos bajando cada escalón manoseando una y otra vez con los dedos desnudos, un buen collage. Hasta el día preciso de los papeles sucios. Y el ejido forma el espacio donde jugarán los niños. Sobre las trampas de las casas, crecen las rampas para que entre algo más que líquido. Las puertas tendrán los colores del fauno, ella sabe que tiene cosas guardadas para socavar. Sabe que hay alguien nuevo en su lista de contactos. Se descubre la inocencia como la contraseña más puta, la que asume la culpa cariada entre molar y molar, hasta palidecer ante esos tornos flácidos que traspasan la conjetura de los flemones. Si la cabra fuese aún parte de nuestras divinidades, tal vez la ceremonia comenzaría antes de la fecha de vencimiento. La diversidad de los lácteos tiene ese anuncio acallado por el pezón en la etiqueta del envase. Hay preguntas que nunca hice.&lt;br /&gt;Hay respuestas que nunca quise escuchar. ¿Cuál es la muerte que más te gusta? ¿Cuál es el color que menos te enfoca? ¿Qué luminosidad asedia el ceño, cuando cada palabra pronunciada penetra como una jeringa nupcial? ¿Qué ves cuando despiertas? ¿Cómo nacen las niñas? ¿Cómo vinieron a parar los enjambres a esta cama desnutrida?&lt;br /&gt;Una dieta desatinada entre los vegetales camicaces de otra vuelta y más de una copa. Sé que algo me hace bien. Demasiado lejos para desandar la cercanía, demasiado lascivo para apagar los monitores... la demora de las uvas anochece, somos un resquicio de playa a la espera de arena.&lt;br /&gt;Ahora se relega el pasto sintético a los caminos sinuosos. El fondo siempre es negro. Debo pestañear antes que sea tarde. Las veces que concordaron los relojes, la cena estaba lista, las veces que no, comimos agujas desenterradas, respetando las buenas costumbres de las horas vacunas, resquebrajamos la porcelana con la esfinge premonitoria de un cubierto en desuso. Así llegó el verano.&lt;br /&gt;Hay respuestas que nunca di. La refracción sigue dormida, el miedo amaña los gestos y dejamos de mirar la bala. La garganta gime. Probablemente perduren los grises y nada nos devuelva el aire. Después los focos sangrarán todas esas preguntas que la visibilidad reducida por niebla nunca mató.&lt;br /&gt;Hay luces que nunca quisiera ver.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-115456200374747723?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/115456200374747723/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=115456200374747723&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/115456200374747723'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/115456200374747723'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2006/08/fotofobia.html' title='Fotofobia'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-115456177868506236</id><published>2006-08-02T20:33:00.000-03:00</published><updated>2006-08-02T20:36:18.690-03:00</updated><title type='text'>Políticamente correcto</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;                                                                                    para Alejandra Testi&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“...Si se limpiaran las puertas de la percepción, todo aparecería ante el hombre tal cual es: infinito...”&lt;/em&gt; William Blake&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un mes es la infinitud, es la cereza que sale de una boca y se duerme en otra. Un mes es la proyección lineal de una camarita escénica que nos mantiene intactos, despiertos, como avizorados, en calma. Una imagen, el refugio de los riñones, el número tres. El prototipo nuclear de los marcos, cada hendija, mis rejas. Es la precavida seducción de los mosquitos, el trance de las piedras. Un mes puede no ser un mes.&lt;br /&gt;Y fuimos limpiando las puertas de lo infinito para que todo aparezca tal cual es: perceptible. Fuimos estrujando la intemperie, abriendo todas esas cajas que flotaban en el agua de la higuera. Fuimos lejos, cercando monumentos en los pedernales. Fuimos lo que somos. Lo que quisimos ser. Fuimos también lo que seremos. Fuimos y vinimos. Como un paso más, una hora menos. Ella cruzaba Santa Fe. La cruzaba el tiempo. Una vincha verde o el reflejo menguado de la noche. Las terminales son como las cadencias de los piojos atiborrados, nadando en la periferia del vinagre, su olor aniquilante, tanta acidez sobre el cuero. Todo lo que se va en una terminal puede durar más que un amanecer. Ella cruzaba la espuma de las veredas en verano y era un manojo de carnaval en los labios. Las medias del rombo con figura de piernas. La geometría incorrecta. El vértice de las simas en la perversión canónica del ojo. Como si lo finito fuese imperceptible. Ella cruzaba los rombos, los hacía pasillos.&lt;br /&gt;Algo se abre. Un vaso, el muslo. La hierba, los cromosomas. Su cartera, el pan. Las vértebras, mi amuleto. De los peldaños húmedos de la escalera surge la piel reseca y se mimetiza en el movimiento descendente de un elevador, como la sangre incómoda que asoma la forma de un leucocito en el quicio genital del mundo. Son muchas cosas las que podemos decirnos a pesar de cierta altura mecánica. La vergüenza de un zumbido, los acrecimos derretidos de los escenarios. De los adagios mitigados de la iniciación resurge la piel mojada y concede órbitas en la traslación regular de las uvas. Son pocas cosas las que podemos evitar en el ruido invertebrado de los codos.&lt;br /&gt;Algo se abre, es la primera vez. Contenemos la respiración. Hay castidades en el beso dulce, la crema trillada. En el límite del césped se espera el pavimento, en lo que se cierra, la última vez.&lt;br /&gt;Lo que venga después será el equilibrio del ritmo cardíaco, la solidez del rouge o el recreo de las rayas. Un encuentro indómito en el cráter del puño. Las muñecas disueltas en la promoción del vientre. Todos esas casas que esperan cubrirse de espacios imposibles, posarse en la esfera dorsal de lugares disímiles, el parquet pisado y más verde en los zapatos.&lt;br /&gt;Voy a dibujarla en la parcela de tierra fértil, inhabitada. Germinar sobre sus líneas con las pausas del deseo, un arbolito de volcanes. La erupción del reposo. Voy a cosechar un círculo de fuego inacabable, el marcaje exacto, y acopiar cada resabio de plenitud en las escalas, las estaciones del cuerpo.&lt;br /&gt;Voy a enhebrar lo predecible hasta encajar las redes en la superficie. Anestesiar el avance gélido, la irrupción de lo acontecido. Voy a practicar los juegos de azar fraguados por los infantes del miedo, suponer un final abierto y estallar.&lt;br /&gt;Voy a frotar las manos sobre la losa. Secuestrar su mechón de pelo recogido, su antojo vegetal, su baile de codorniz. Lo más parecido al ruedo rabioso de los conventos incendiados. Voy a plegar las celdas de la sístole aunque le duela el pecho a la planicie de la pantalla, la posible manumisión de lo establecido, y sacudir la alfombra.&lt;br /&gt;Voy a ensuciar las puertas...&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-115456177868506236?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/115456177868506236/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=115456177868506236&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/115456177868506236'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/115456177868506236'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2006/08/polticamente-correcto.html' title='Políticamente correcto'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-115456157408114225</id><published>2006-08-02T20:31:00.000-03:00</published><updated>2006-08-02T20:32:54.090-03:00</updated><title type='text'>El señor b</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Par o impar, mayor o menor, negro o rojo, columna o docena son típicas opciones para salir del paso, acomodarse, romper con la regularidad del riesgo, son las posibilidades que orientan el destino de la noche, la continuidad o el deceso. Aunque este no era el caso, omitir el transe, fraguar los intersticios del tiempo eran más que eso.&lt;br /&gt;El señor b estaba dispuesto a apostarlo todo, como si hubiese una marca que no tenga antecedentes ni pretenda procedentes. Era decidir incorporarse un momento a la figura perpetua de un numero, jugarse definitivamente a los ritos del azar, era vislumbrar un rostro ocluido en el mundo, era someterse al todo o nada.&lt;br /&gt;Por un instante miró fijo al croupier quien con voz gruesa repitió “hagan sus apuestas”, sus ojos centrados en un punto circunstancial le hacían suponer cierta indiferencia, en ese momento el señor b hubiese preferido algún indicio que determine complicidad en la mirada, pero debía refugiarse en su instinto, la intuición artera de tener mas, por no decir todo, de una vez. No había chance, la alternativa era única, tenía que apostarle a un pleno todas las fichas que había acumulado en su vida.&lt;br /&gt;Nunca creyó en las supersticiones ni en las connotaciones numerológicas, ni siquiera encontraba una causa que indique la apuesta por determinado número. Dejó que un flash lo invadiera intempestivamente y ahí creyó haber encontrado la razón de su capricho. Todo al veintisiete, la consigna era óptima al menos para el señor b que debía resignarse a la incertidumbre que propone la espera contaminada por sesgos de avidez, las apuestas habían concluido.&lt;br /&gt;Ahora todo giraba, su cabeza, los ojos del croupier, la ruleta y el mundo. Sus manos tiesas eran la contradicción del devenir, el equilibrio de los opuestos en la palma, el fuego cósmico en las yemas y el sabor amargo de la saliva avinagrada en el paladar. Ya se detuvo el tiempo para el señor b y son pensamientos furtivos y elocuentes los que concluyen el giro inusitado de los presagios. Su niñez lúdica y famélica, la adolescencia empañada, empeñada en sacarlo del universo, su primer separación, el negocio de artículos de limpieza, su hija menor y la mujer de la esquina lo encapsulaban en una cubitera inútil hidratada o sometida al musgo del recuerdo. Estos espinazos podían encausar al señor b a las vertiginosas profundidades de la intranquilidad y calmarlo al mismo tiempo, sacudir su ansiedad y erguirlo al optimismo. Pero si de algo estaba seguro era de que ninguno de estos vestigios lo habían llevado a optar por un número, por la rugosa y taxativa finitud de un número.&lt;br /&gt;También recordó un sueño, el de la última noche, en el que una ruleta gigante lo poseía, lo contenía, lo hacía prescindir de cualquier posibilidad de poder escaparse. Así veía como todos los cuerpos se introducían en todos los números para caer anestesiado en la vacuidad de un gran recipiente que se iba llenando paulatinamente de fichas de diversos tamaños, colores y valores. No pudo dejar de soslayar el contenido de la imagen sustancial del sueño, todos los cuerpos eran su cuerpo y todos los números eran el veintisiete.&lt;br /&gt;A pesar de la vorágine que impone la casualidad en estos términos, fue la única vez que el señor b pudo relacionar, hacer analogía entre el mundo real y el mundo de los sueños, aunque no haya llegado a establecer un vínculo, por no decir un límite, entre ambos. A esta altura tratar de entender no significaba nada, entender, mucho menos aún. No había vuelta atrás, las fichas estaban jugadas y no importaba ya si su disposición era fortuita o causal.&lt;br /&gt;De repente todo se detiene, la bola espejada, la rueda del carro, los latidos oculares en el corazón del señor b, la ruleta. De repente se paró el tiempo y otra vez la voz gruesa del croupier que aclama “¡negro el cuatro!”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-115456157408114225?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/115456157408114225/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=115456157408114225&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/115456157408114225'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/115456157408114225'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2006/08/el-seor-b.html' title='El señor b'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-115449036332638695</id><published>2006-08-02T00:45:00.000-03:00</published><updated>2006-08-02T00:46:03.330-03:00</updated><title type='text'>Del superyo, a los plegamientos rupestres</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Pienso en ella, se apaga el último cigarrillo, el fondo de los ceniceros suele estar mojado. El delivery no se demora, seis bombones suizos y un peso extra por el envío a domicilio. Los usos horarios nos diferencian, el frío en las heladerías y la revuelta terapéutica aplanan alguna que otra premonición. Su psicoanalista no le habla de mis casillas más allá de los vidrios, la lente más acá del periférico subsuelo. Mi heladero me habla de su calentamiento polar por encima de los paralelos, los cartílagos de un mail que llega a destiempo por debajo de los correos no deseados. Todo el preludio del mosquito desquicia la vena elegida, un orgasmo de cada leucocito por saberse picado, la única razón de la sangre. La hemorragia de los pasillos auxilia la acumulación conductista de los escapes. Vendrán otros a zurcir los planos geográficos de la gravedad.&lt;br /&gt;Pienso en ella y luego no existo, la única verdad es que no existo. El resto es parte del conocimiento, como una siesta en madrugada. Los dibujitos asociados a la osadía infante, el diván manchado con semen, el chiste inútil, la sutileza de un acto fallido y el último resto diurno soñado de mañana. Yo leía el jorobadito y era un sesgo de plenitud bajo la osamenta. Si no pensara tal vez existiera. Lo inasible es lo único que supera una repetición, lo que sucede indefinidamente, ese instante infinito. Pero la verdad tampoco existe. El helado se derrite y no distinguimos la crema del chocolate. Intento encenderlo pero la humedad perturba aún la intensidad del fuego, lo que queda del fondo. El filtro que declama suturas, la apoyatura del labio.&lt;br /&gt;Por el andamio corre descalza su extraterritorialidad supeditada a los efectos narcóticos de una fiesta en las cazuelas. Por sí hay moscas sobre el membrillo, por sí los ponis saltan de más, por sí nuestros abejorros se mezclan entre la brea del pavimento innovador de la calle oculta. Al menos quiero saber si habrá una verdulería en su próxima sesión que envíe frutas hasta la puerta de mi casa, si puedo pedir un kilo de damascos inyectados. O la lucidez de toda previa ceremonial nos alerta de lo que vendrá después. El suplicio de la digestión y los pómulos constipados. Sólo hay cenizas en el plato playo. Alguna sobra en la pelambre tapa las liendres y nadie sabe que parte consumimos y que parte queda mutilada al deseo. Han pasado tres minutos de la medianoche y algo sucede entre las planicies del acero inoxidable, ya no hay nada para descartar de los escombros apilados. Que siga pensando no significa que entienda la estirpe de los protones, que siga pensando en ella supone alguna credibilidad física hacia toda carga mesiánica. Al motociclista le falta el casco, el alambre tiene electricidad y sigue derritiéndose la espera en la silla. Es que ahora habíamos pedido el cuero.&lt;br /&gt;Las extremidades se distienden como soportando el peso de un respaldar endurecido, nadie se levanta para atender. El sonido recurrente del timbre. Basta con decir si, y el cuerpo cambiará de forma. Lo que va llegando no es otra cosa que la presunta fisonomía de las calculadoras, sacar la cuenta y el alta después del contenido latente, ya no me orino en la cama. Sigo pensando, aunque en la posibilidad de poner una cadetería. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-115449036332638695?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/115449036332638695/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=115449036332638695&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/115449036332638695'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/115449036332638695'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2006/08/del-superyo-los-plegamientos-rupestres.html' title='Del superyo, a los plegamientos rupestres'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-115449029501681128</id><published>2006-08-02T00:40:00.000-03:00</published><updated>2006-08-02T00:44:55.020-03:00</updated><title type='text'>Cuando paró de llover ya no había alguaciles en casa</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;                                                                                                                    a Lara&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sobre los techos hay tanques de agua sometidos al reflejo de la membrana. Sobre las membranas hay techos sometidos al agua de los tanques del reflejo. Sobre el reflejo del agua hay membranas sometidas a los techos del tanque. Sobre este aceite anémico retrocede el movimiento hasta una moción inerme, y ahí vamos, desnuditos, con el sexo despabilado, la vieja idea de ser hormiga.&lt;br /&gt;Bajo las capas hay círculos de fuego deformados por el rigor de un cerámico. Bajo los cerámicos hay capas deformadas por el fuego de los círculos del rigor. Bajo el rigor del fuego hay cerámicos deformados por las capas del círculo. Bajo este monóxido testigo avanza la piedra hasta un prisma disolvente, y ahí volvemos, vestiditos, con las manos mojadas, la nueva presunción de ser hormiguero.&lt;br /&gt;Era temprano. Seguí el olor a hoja. No pensaba en otra cosa. Los chicos de las esquinas pueden olerlas.&lt;br /&gt;Los avatares descosidos de un antro pudieron haber entorpecido la escena, debieron haberla insinuado, tuvieron que haberla demorado hasta exprimir las vendas del limón, hasta crepitar los ascensores o su abandono al poder de seducción caracoleado de una escalera insuficiente.&lt;br /&gt;¿Qué tipografía mesiánica nos erosiona tanto como el jeroglífico del silencio? ¿Qué abecedario incompleto nos concede tanto como el gesto vacilante del microondas? ¿Qué erección infame nos devuelve tanto como la misma erección? Cada secuencia fílmica de este recuerdo impregnado en dos leucocitos, dos montículos de tierra, dos brebajes hirvientes del último desbordamiento. Y ahí estamos, manoseados, con la nariz encubierta, los resquicios del paracaídas.&lt;br /&gt;¿Qué balcón obsceno preserva cada barrote sin lastimar el miedo a la altura? ¿Qué inodoro rústico desafía las cadenas sin liberarse del cólico? ¿Qué bandera flameante inhuma el mástil sin erguir su hábito? Cada consignación del cuerpo, el almuerzo arbitrario del chef en los carritos, este olvido suturado hasta el próximo graffiti, esas formas pestilentes de encontrar partes. Y ahí dejamos de estar, indemnes, con la boca seca, la insurrección del aire.&lt;br /&gt;Perdí el taxi. Aún con sueño decidí caminar la orilla de la avenida. Mordía el frío. Aún despierto podría verla.&lt;br /&gt;El presagio de una noche incauta supone que toda consecución anónima es de los recién llegados, es de la fracción perimetral del hueso, de cada hueso arraigado al humus, es del pan. En las aberturas que ciframos caen los párpados deshechos y explotan en el piso, se desparraman hasta inundarlo. La certeza de una mañana mugida no cree en lo que no se dice, en las imágenes retro, en la clandestina secreción de la mirada absuelta por el zoom del óvulo.&lt;br /&gt;Hay cascadas insanas que pueden ver caer algo más que amaneceres tóxicos, preludios del ántrax, figurines desconocidos para polleras escocesas. Hay secuelas en la espalda que pueden doler algo menos que un cross en la mandíbula, un rayo glandular, un cadete enrojecido por la vergüenza del efecto propina. Hay calesitas que pueden girar igual que un dedo, un planeta, una nena pop flasheada por el humo protector. La prenda siempre fue la misma; tratar de abrir la puerta con los ojos vendados.&lt;br /&gt;Entré despacio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-115449029501681128?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/115449029501681128/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=115449029501681128&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/115449029501681128'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/115449029501681128'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2006/08/cuando-par-de-llover-ya-no-haba.html' title='Cuando paró de llover ya no había alguaciles en casa'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-115448999587243421</id><published>2006-08-02T00:38:00.000-03:00</published><updated>2006-08-02T00:39:55.883-03:00</updated><title type='text'>El otro lado de los monitores</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Alebaila y se armonizan los teros merecidos del vino. El plasma se reduce a la consonancia de una hebra pretérita, los protocolos de una ventana que domina la mirada y no ve. Yo siempre la esperaba despierto, como si la única diferencia fuese la horaria. Quería que me invite a pasear la lengua por los refugios deshabitados del paladar, que me invite a verla. Son los resabios de un teatro desavenido y la conicidad de la escena postergada por la finitud de este espacio. Desde cerca somos vidrio, tal vez voz. Los huesitos de Nietzsche desmenuzados en el humus por las lombrices inmunes. Los paisajes que Kant nunca imaginó. Desde lejos somos añico, tal vez eco. La razón de una película arisca, adaptada a la bastedad del ojo. La inercia paralizada del efecto narcótico privada del afecto cromático a los camuflajes de un mar inasible. Desde acá somos movimiento.&lt;br /&gt;Alebaila como ausente en los peldaños del deseo. La pulcritud del hombre invisible o sus gestos, la pericia de la lámpara que incauta oscuridades. El historial conserva al menos unas palabras aunque la imagen perdida de los precipicios no se recupera. Si la barra espaciadora respira, no habrá interludios en la noche, los controladores de esta estática ahuyentan la propiedad eficaz de la levitación. Y una función descarnada descansa en el ombligo anquilosado del cristal. ¿Habrá que comer alfalfa entonces? ¿Habrá que sacudir los mitos del moho? ¿Serán menos los normalitos que frecuenten las plazas dibujadas desde lejos con la mano de una estación invertebrada? ¿Vendrán los pájaros que le faltan al verde a picotearnos los pies entumecidos?&lt;br /&gt;Alebaila y alguien puede reconocerla desde el borde flagelado de las mariposas, como un salto grande al vacío, al vicio de ser crisálida. Hay un aleteo constante en el danzar ciego del bandoneón. Pero ella baila trepando las fisuras del cactus, moviendo los andamiajes de los monumentos, precisando la inclinación del cuerpo desde los prototipos de un hada que busca la secreción de un paso tras otro. Baila en cuclillas, baila más allá de las latitudes, baila en su alfombra, baila en la risita congruente de los arcanos. Ella baila descalza en su pelo recogido, mi decir enmarañado. Los crisoles sumergidos en las comarcas hamacadas de los parados también respiran el fragor de los simulacros.&lt;br /&gt;Alebaila desde las comisuras talladas del vientre. Desde las líneas periféricas del miedo. Desde la unción. Habrá que guiñar el invierno antes de los besos congelados. Habrá que mencionar una frase más con los pinceles rústicos, redimidos del mundo y eso que no mencionamos. Serán más las ruedas presas de un giro vecino las que detengan la culminación de los amaneceres aunque mientan. Vendrán los colibríes confundidos en el recuerdo de una bandada formal, retraída a los preceptos del cielo muerto, a iniciar el bramido de la cárcel primal.&lt;br /&gt;Alebaila con las ciénagas fervorosas de los bosques, la silueta despojada de una calle abierta, sin fin. Castiga el momento silente, lo inefable. Mece la piedra erosionada de los recovecos. Recrea la luz de las espaldas, las marca con tinta de ciruela desprendida. Convoca sueños desprevenidos y los convierte en terciopelo. Puede escuchar después de los truenos hasta mojarse las manos para salir arropada de los laberintos potenciales de la memoria.&lt;br /&gt;Alebaila porque quiere levantarse, seducir cada interludio del pez desafiante al aire como inducida al viento eléctrico. La piel carcomida de los continentes mutilando las escamas de una pantalla líquida y el papel tapiz. Yo voy a volver a conectarme con la comunión de las alas. Voy a recluir los ominosos distanciamientos de cada pestaña hasta que se funda la voz en el ojo, el otro lado de los monitores.&lt;br /&gt;Alebaila y afuera hay algo que poco me importa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-115448999587243421?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/115448999587243421/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=115448999587243421&amp;isPopup=true' title='60 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/115448999587243421'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/115448999587243421'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2006/08/el-otro-lado-de-los-monitores.html' title='El otro lado de los monitores'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><thr:total>60</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-115430901547797423</id><published>2006-08-01T10:22:00.000-03:00</published><updated>2006-10-05T22:40:21.653-03:00</updated><title type='text'>El agotamiento de ciertas luces</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify" align="justify"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;&lt;?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Y hablamos de aquellas mitades indelebles. La mitad del otro que queda en uno. Lo único visible desde esta isla rodeada por ventanales, es lo que esta fuera. Los vidrios nos sumergen hasta los añicos de la superficie y el río quiere ser escama. Vemos desde adentro, todo eso que emerge hasta el movimiento del oleaje inesperado. Hablamos de un porcentaje equitativo, el álgido témpano de pescaditos excluidos del fuselaje. El acuario retraído a cierta profundidad distante, la parte menos líquida, la otra parte, no la mía. Lo ajeno a esta unidad carcomida por la voz de una operadora submarina, un minuto acuático es todo lo que le falta a esta conversación.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify" align="justify"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Voy a conocerla antes del mediodía. Antes que se caigan los tubos de teléfonos consagrados a la estría de la cremallera. Voy a conocerla antes del deshielo. Antes de cada elemento.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify" align="justify"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Un agua. Imbuida en los orificios de la fragilidad. Se apoya la esfinge y quedamos desencajados. Secos. Es el origen secular de la resistencia anfibia. La ceremonia de la costa o el mercado retro. Hablamos de cosas viejas, vimos las mismas presencias en la continuidad del patio trasero bajo la parra, parecimos separarnos de la idéntica hidratación de las peceras.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify" align="justify"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Dos fuegos. El devenir es la excusa perfecta. Presumibles formas de aniquilar cada pausa que tiene el deseo. Nos derrite la rarefacción, se encienden las linternas acongojadas por la luz que las somete. Se condensan las salidas, no quedan puertas en la isla. El humo nos contiene, nos borra definitivamente del cauce. Se mueve el río flamígero y atrás quedan las mitades inconclusas. Algo se hunde, algo se quema.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify" align="justify"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Tres aires. Lo que viene a respirarnos. La deuda que deja el cuerpo cuando pasa. Los agujeros oscuros del vacío, la velocidad del flash. Como un vuelco asfixiado del cielo hacia los confines del paisaje. Una aguja grabada en el índice, en otra aguja que supura atmósferas. Esta frase inconexa deja espacios en la encía y sus cavidades obsoletas. Como un hueco desahogado del bote hacia las redes del silencio.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify" align="justify"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Cuatro tierras. Se ensucian las prendas, se prendan los besos perpetuos. Algo huele a sexo, estamos como antes, entre la geografía obtusa del centro y la posibilidad de ladearlo. La arena se escurre como cada figura que esta del otro lado. Aún quedan mitades. La escena cambia de estado. Buscamos comodidad en la elíptica creación de toda vuelta, nos rasgamos los polos y algo se achata.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify" align="justify"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Seguimos viendo ventanas pero esta vez no hay nada detrás de ellas, aunque la inerme hondura calme su impacto seguiremos siendo isla.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify" align="justify"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;¿Voy a reconocerla después?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify" align="justify"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span style="font-size:0;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify" align="justify"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span style="font-size:0;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-115430901547797423?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/115430901547797423/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=115430901547797423&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/115430901547797423'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/115430901547797423'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2006/08/el-agotamiento-de-ciertas-luces.html' title='El agotamiento de ciertas luces'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-115430862502669571</id><published>2006-08-01T10:11:00.000-03:00</published><updated>2006-10-05T22:43:35.823-03:00</updated><title type='text'>María, del stand up a lo inefable</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt" align="center"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 5"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;a M. C.&lt;?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt" align="justify"&gt;&lt;br /&gt;... como una ciudad perdida, uno sabe de sus profundidades, de sus oropeles pegajosos urdidos en el soliloquio abisal de un flash. Como una ciudad partida, uno sabe de sus disgregaciones, de sus maculados espejos desprendidos del sometimiento ulceroso de la espalda de un negativo. Era ese daguerrotipo nunca hundido hasta el ojo por el glamour desconcertante de las aves. Ese canario que avisa, adelanta una voz perenne, la que vendrá después. Emergerá hasta clavarse en la nuca y pondrá en el agua, el suplicio de una gota que no perece hasta parecer gota, hasta mojarse en el estiaje. ¡Quién la haya visto correr desnuda en los resquicios de un vaso, mi silencio, la placenta de la tarde!. ¡Quién la estuviera viendo caminar descalza sobre las migas de pan calientes, su instinto, las escaleras enroscadas en la garganta!. ¡Quién la tendrá que ver descansar inerme en la secuela animada del papel manteca, nuestra definición corporal, los arrebatos del vals desperdigados!. Yo quería tocarla una vez. Ella prefirió la marea. Yo quiero verla en cuclillas. Ella supone la oscuridad del océano pretérito, inalcanzable. Yo quisiera contenerla. ¿Ella aceptará la inmensidad?. Ahora somos como amebas incrustadas en la geometría de una figura ladeada. Una ameba más pequeña que una ameba normal. Una ameba sangrante.... Somos la postal de un recreo tardío, y la portera envuelta en la culpa, nos redime, nos vuelve al dado. Ensaya un ecosistema en el pizarrón finito y lo borra con un trapo húmedo. Somos saliva riesgosa, ajíes de otro lugar, estertor de pencas en lo inhóspito de la espina dorsal. Se vuelve del fondo cuando la isla acata la cercanía, la precisa y la calma. Se vuelve fondo cuando hay granitos de arena expuestos al corte de luz, en la lejana imprecisión de las costas. Ahora un beso es mucho más que un par de dibujos paisajistas en la mente. Como saber que la muerte sorbe detrás de cada espacio y desconocer el punto cardinal preciso. Un beso es lo nunca dicho. Lo que no puede decirse, lo que se queda en las encías palpitando la necesidad del labio. La costura de Hitchcock sin cuestionar, la huella de un hámster cónico en los bíceps de la cría huérfana. Un beso es la fruta abrillantada del budín, once días después de las fiestas. El ruido blanco prematuro, el celofán plasmado como intervalo nupcial. Un beso es como la doble vida del aire queriendo espesarse hasta cambiar su estado, mutar a todos esos monólogos camicaces del habla, convertirse en poro. Quiero regalarte un cirquito cansado de hablar en vano, un renglón trazado con ceritas, una hamaca paraguaya con olor a uva chinche despojada de la parra de la nona, una vena de arlequín. Quiero regalarte un cirquito lleno de encías, labios y sonrisas de payasos decoradores de paredes inquietas en las casas de anaqueles, un helado de limón con cucurucho sentado en el cordón de Pellegrini mirando como pasa el camión de la basura a la espera de un candi, un intersticio en la boca para ahuecar el tiempo. Quiero regalarte tantas cosas, un chocolate con almendras, un anillo hippie de alpaca en la feria, un poema sin rima, sin título, sin punto y aparte, un elemento químico que no figure en la tabla periódica, el mercado de pulgas, el mercado de abasto, el mercado de concentración con hojas de lechuga fresca para hacer ensalada temprano, un juego de agujas nuevas para tejer crochet tarde, una peatonal sin gente, un palacio de córneas, un arco iris para daltónicos, quiero regalarte este color, esta silla de plastilina, este rompecabezas que adolece hasta la última pieza, hasta el sueño. Lo que uno olvida al despertar cuando no duerme, lo bello no lo hermoso, lo etéreo no lo palpable, lo errante no lo acertado, lo mío no lo mío. Un tren por donde pasen vías, un avión por donde vuelen cielos, una hora que marque relojes, un disco de Bowie para oler, un cisne tuerto, un canapé. Quiero regalarte algo, no sé, algo que diga algo. Otra profundidad...&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-115430862502669571?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/115430862502669571/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=115430862502669571&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/115430862502669571'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/115430862502669571'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2006/08/mara-del-stand-up-lo-inefable.html' title='María, del stand up a lo inefable'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-115430825474314489</id><published>2006-08-01T10:09:00.000-03:00</published><updated>2006-10-05T22:38:58.530-03:00</updated><title type='text'>Cama</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;La escena del intervalo deslucido, la ruta aborigen hacia las sábanas. El sol no entra esta mañana, por la endeble fisonomía causal del mundo en las momias arrancadas como malezas, en la ventana de la habitación despierta, la de atrás, la que da a los muros vacunados por la razón de la cal. Algo duele, la inercia facial, una huella dactilar en la espalda desprendida de un resto onírico, un acto reflejo de otra noche. Y son esos conglomerados los que sacuden la quietud del abanico hasta el aire, su vacío, la caza del caracol, nuestra casa anfibia. El movimiento es la excusa imperfecta del coito, su perfección, la sutileza encarnada de los muertos. Poder salir, encaramar la textura de un guión sin papel de reparto. Poder subir, desorientar los gajos huidizos de un escenario cítrico. Entrar y bajar son las certezas oscuras de las cavidades transparentes en el duelo inicial del pie. Había un no se que después de sus ojos cerrados. Dormía en la secreción infinita de los arcos. Suspiraba los vestigios sacrílegos de un puente, la intersección fílmica de los oropeles encausados en el fondo de las formas, lo que nos permite cruzar al otro lado. Un pasaje hacia ningún lugar.&lt;br /&gt;Ahora el miedo, otra vez el miedo.&lt;br /&gt;La miro dormir.&lt;br /&gt;El preámbulo del silencio anuncia un epílogo cóncavo en la ofrenda ceremonial del cuerpo, el ombligo circunspecto o el roce del párpado. A la hora señalada se caerán los relojes de las estaciones derruidas, se someterán las redes a las escamas estupefactas del pez lámpara, se bifurcarán los caminos rectos de los gusanos. Alguien deberá electrocutarse para inquietar la estática, alguien deberá embalsamarse para calmar el meneo. La corriente asciende por el único hueco inaudito que dejó el mar. Somos lo que aún queda por decir. Las irrupciones de la lengua, la última vuelta salival de una calesita inhóspita bregando por la sortija líquida de otro labio. Los resquicios del espinel en el alivio del garabato, retrasan la sumergida búsqueda de una boya. Hay cierta humillación en las piedras, su arraigada postura en la tierra, el suelo endeble. Tendremos que ir más lejos, sacudir cada capa. Lo que ruge en la histeria del ascensor, una voz picada. Ya no hay puntos en sus zonas marginales, toda exclusión parece infame. Y vuelve el glamour del arroyo bajo el balcón marcado, vuelve a vernos.&lt;br /&gt;Después la vergüenza, otra vez la vergüenza.&lt;br /&gt;La miro despertar.&lt;br /&gt;Cuando abra decididamente los ojos, mi bostezo se decantará en partículas de orégano entre los cementerios de especias. Cuando ella no esté, no podré pronunciarla. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-115430825474314489?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/115430825474314489/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=115430825474314489&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/115430825474314489'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/115430825474314489'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2006/08/cama.html' title='Cama'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-115440564732494482</id><published>2006-08-01T01:12:00.000-03:00</published><updated>2006-08-01T01:14:07.330-03:00</updated><title type='text'>La hundida</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Caímos al arroyo. Era más bien una especie de zanja grande, con tortuguitas de agua estancada, anguilas y renacuajos. Nadamos. Era más bien una especie de estilo mariposa anestesiada, con el aleteo tortuoso, los velos soleados y un mar. Nos hundimos. Era más bien una especie de profundidad errónea, con sal en las orejas, arena en los orificios nasales y rouge.&lt;br /&gt;Los chicos juegan lejos de aquí. Curtidos por el giro subversivo del trompo, los influjos castigados de un fuerte virtual, el olor a pegamento. Muerden la hojalata del cordón. Coronados por la savia de los paraísos, las voracidades de las alcantarillas herrumbradas, el aguijón clavado en la nuca. Asedian los pasos de Ulises. Retraídos por la ira de un clavo en la madera terciada, la foto del perro que hoy no está, los restos de los dinosaurios plásticos que tuvo papá.&lt;br /&gt;Corrimos sobre el puente. La culpa de enero al sur, como asestando tráileres desconsolados por la pérdida, esa carga de azufre, la fiebre. Saltamos. La indulgencia de agosto al norte, como recrudeciendo los cascos, el piojo muerto, el peinado portentoso. Nos erguimos. La causa de una estación después de las latitudes, como absorbiendo las gotas de sudor en la falange, el nudo de garbo, los quirófanos del hongo.&lt;br /&gt;Las chicas juegan cerca. Alejadas de los rumores clandestinos, las medias de nylon arruinadas por la fricción del cuerpo, las manos, otro cuerpo. Saborean las almendras de los desvalidos. Amontonadas en las cadencias marginales de los bordes en las camas, los militantes del deseo, sus fetiches troquelados. Arrojan la furia por las fístulas de la lengua. Veneradas por el cielo impostergable, sus enaguas enrojecidas, los secretos mutilados del temblor.&lt;br /&gt;¿Qué cavidades lúdicas nos asemejan? ¿Qué comunión penetra más los movimientos que la propia estática? ¿Qué castigo nos alerta del desborde?&lt;br /&gt;El agua tapa el puente. Podemos jugar al doctor hasta que venga un río. Podemos inventar un truco que nos salve. Después vendrán los escorpiones a imponer el credo, los simulacros infectados, las caricias del arcano cimarrón. Ya no vemos los bordes. Los afluentes entre las piernas retorcidas, desembocar en las vastedades insurrectas de un delta. Las veces que dijimos basta, merecer el vientre para recrearlo.&lt;br /&gt;Algo tendrá que pasar antes del barro. Iremos despacio, hablaremos lo necesario. Serán los mercaderes de lo posible, las guirnaldas del ilusionista, los cartuchos del faisán, quienes amordacen la mañana, quienes la enfrasquen. Tomaremos el desvío. Será el pálpito desconcertante de las horas, las estructuras irrevocables de un cruce, los cometas, quienes se mojen la espalda, quienes la ignoren. Algo tendrá que pasar...&lt;br /&gt;Los prejuicios de un camalote enhebran cada resquicio de hilo perlé formando postales inmediatas, hidratan las maquinitas ruidosas de los pasos, un remolcar de suposiciones oscuras. El agua oxigenada quedó pupila en los párpados, una canilla abierta en la boca del pez buscado. Habrá un dueño en la voz abisal del tirante, lo que cuelga del eje como anécdota. Habrá motivos para resolver los acertijos, una respuesta infame a las reverberaciones oportunas de un código. La clave adecuada para adquirir postura, el origen del estilo póstumo. Aún podemos vernos en el fondo.&lt;br /&gt;La corriente atiborra la quemazón de una lámpara hecha a imagen y semejanza del estancamiento hambriento de las burbujas. No hay luz abajo. Los escombros caen dormidos, lo que queda flotando. La culminación del deseo, el receso burbujeante de las ostras. Entrar en los grumos socavados. La finitud. Nos inclinamos levemente sobre la transparencia y no hubo nada más.&lt;br /&gt;Aún podemos tocarnos.&lt;br /&gt;Después de la evacuación ya no somos los mismos. Ella busca el océano, yo mi reloj pulsera.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-115440564732494482?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/115440564732494482/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=115440564732494482&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/115440564732494482'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/115440564732494482'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2006/07/la-hundida.html' title='La hundida'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-115440556528212797</id><published>2006-08-01T01:11:00.000-03:00</published><updated>2006-08-01T01:12:45.283-03:00</updated><title type='text'>Codeguinsur</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;a Marcelo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“...después de apagar momentáneamente la lámpara, veo a la mariposa durmiendo en la pared, ignorando que la he encendido de nuevo...”&lt;/em&gt; Jack Kerouac&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toda minúscula proporción de cerdo en la inundación se somete a la viga del techo. Éramos apenas la certeza del domingo inmaculado, éramos la tentación invertida de unas vísceras tiroteadas por los pelos, éramos esa desazón. Cuando el agua arrasa las puertas, arremete contra las mesas, interfiere el avance de la humedad sobre la cal, hay un movimiento en las paredes que presume cierta erección edilicia. La razón del mosaico presagia una muscínea inusitada que sobrevive a la bombachita enganchada del alambre sanitario, esas ondulaciones pretéritas del sexo rasgado.&lt;br /&gt;No podíamos hacer otra cosa que subir.&lt;br /&gt;Subir casi hasta tocar un nimbo deformado. Subir por las fauces de Icaro despreciando el glamour de sus amígdalas. Subir las escaleras calculadas en la exactitud babosa de un caracol. Subir hasta los balcones imaginarios de los árboles viejos. Subir hasta la sima de los roperos de madera convencida. Subir hasta los desbordes de las cadenas simuladas por la histeria de un eslabón. Subir al sol.&lt;br /&gt;Éramos apenas la incerteza del lunes disoluto, la conversión térmica del iceberg merodeado por la espuma del detergente vencido en el marasmo de la exhalación bucal, éramos dos. Desde que se licúa el piso, se estruja la tierra intransigente, se extingue la posibilidad del patio y llueve, llueve más allá de la hamacas, los tendones, las pretensiones del pavimento, se reduce el espacio, se preserva la disonancia del trueno. Llueve también en las yemas, los sicarios, la médula. Llueve en los techos.&lt;br /&gt;No podíamos hacer otra cosa que seguir subiendo.&lt;br /&gt;Ninguna mayúscula desproporción enmienda la combustión del desove. Ahora eran sus patitas rústicas, aseveradas por los disensos de arriba, una polución de insecticidas recluidos como las formas de los cuerpos a los cuerpos, las que entienden las dimensiones del charco. Desde arriba las cosas siempre parecen hidratarse, se multiplica el reflejo, el deseo, el reflejo del deseo, el deseo reflejo. Desde arriba somos áreas que persisten al espejismo del viento. Desde arriba somos sudestada.&lt;br /&gt;Será entonces como descifrar un enigma acuoso con los recursos de la cobertura. El margen funcional de los predadores, un elemento anfibio en estos dedos y encender... encender otra vez la precariedad de lo que nos sostiene erectos, la rebelión de la gravedad hasta enrojecer la planta de los pies. Será como caer parados aunque la verdadera disgregación se haya erguido. Lo inhabitable del estómago se proclama habitable, con las pautas muertas de la física, se piensa viva como el plancton antes de caminar la cornisa de los estupefacientes asados. En la rejilla se escurre la habilidad de la carne hasta la plegaria infante de una dentadura postiza.&lt;br /&gt;No podíamos hacer otra cosa que mantenernos.&lt;br /&gt;La complicidad de algunas piezas sueltas en las alturas defienden lo que queda por conocer en el suelo, presionan las orejas con el pudor telúrico de las putas y sobreviene otra vergüenza celebrada. La presión de un esqueleto inmanente revuelve algún paso prófugo, después empuja el aire y hay pocas maneras de mezclarnos. Son las emergencias de una suposición, la escena del cuello, el incesante proceder del líquido y su olor a patio. Son los acrílicos soñados, los espasmos del tiempo, el aleteo constante de una mariposa invertida. Son las gotas que nos cubren.&lt;br /&gt;Hasta que estuve arriba, no deje de preguntarme, si el chancho y yo podríamos ser felices... &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-115440556528212797?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/115440556528212797/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=115440556528212797&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/115440556528212797'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/115440556528212797'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2006/07/codeguinsur.html' title='Codeguinsur'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31917696.post-115440540277035085</id><published>2006-08-01T01:05:00.000-03:00</published><updated>2006-08-01T01:10:02.780-03:00</updated><title type='text'>Cajas</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;"en contra de la idea establecida,/la palabra no crea un mundo;/el hombre habla como ladra el perro,/para expresar su ira o su temor./el placer es silencioso,/igual que ser feliz."&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;                                                                                          Michel Houellebecq&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Íbamos abriendo todas esas coberturas clandestinas. Desprendiendo de la boca los precintos contagiosos. Castigando el interior indulgente de la encía. Hay un mar rojo en las cajas. Estallan los bordes de los acantilados de cartón vencido. Lo humano vence. Los artilugios corales del veneno. Vuelven los círculos de aceite, un intertexto encendido, algunos círculos menos. La columna vertebral del atolón inclinada, la pócima encaja en el mediodía. Acceso invertido. Caen los peces como alfombras manchadas, al tapiz terso. Una posibilidad se moja. Las partículas de agua en la lengua. Una palabra incontenible anestesia el diván del mundo. Supongo que en algún lado hay arena. Las partículas de lengua en el agua. Un preludio solapado. La resistencia es la única carie de estas cavidades. El grito primal del cuerpo. Decir o no. Lo que sangra latitudes, lo que inunda la catarata vieja, las faringes insoladas del sur. Y el mutismo abanicado del lenguaje, sus costras. En el cobijo inútil del cuarto vacuo. El cuarto barco de papel gratinado y un hada colgada del mascarón. La marea enrarecida. Un indicio más de playa. Nos redime, desdobla el cartílago. Como las híbridas formas del humo, crece la esférica nominación. Se anilla el labio. Se forman una a una las filas, perdura el temblor. A la distancia le debemos los huecos, a lo cercano su periferia. Seguimos abriendo algo. Ya no sé si son los miembros. Las vísceras tipográficas. Los vaivenes de la secreción. Seguimos segregando. La saliva indemne, un crayón. El reflejo condicionado de las campanitas. La glucosa duerme... duerme la portera en la infinitud del pasillo. El recreo la somete. El tedio del deseo. Hay una caja muerta en los mares. Se erosionan los vértices. Las grietas militantes del espacio. Las muecas figuradas del patio. Nuestro equinoccio. Exceso invertebrado. Nadie habla. Un chirrido podría desmembrar la nuez. Descascarar el fondo, la corteza común. Se emerge cuando se suda. Acicalar las comisuras, las protuberancias del oleaje. Infringir los sepulcros marinos, el músculo flojo de la almeja. Predecir el desmadre en los caniles incestuosos. Se sumerge cuando se vacía. ¿Qué ruptura indebida nos une? ¿Qué comunión ingénita nos separa? Nadie duerme. Al vacío habrá que darle instinto, al instinto vicio. El orden de la geografía, sus depresiones concebidas -un epílogo-. Los niños en clase y un colmillo electo. Las banderas desteñidas del ordenador. Veremos quien declina las astas, quien los acrílicos enmudecidos del terrario. Ahora se escribe la novena letra de un epíteto húmedo. Desde el origen. Buscamos la electricidad. Para que un perro calcine su cuerpo o un hombre siga ladrando. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31917696-115440540277035085?l=simeonifabricio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/feeds/115440540277035085/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31917696&amp;postID=115440540277035085&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/115440540277035085'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31917696/posts/default/115440540277035085'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://simeonifabricio.blogspot.com/2006/07/cajas.html' title='Cajas'/><author><name>Guillermo Gnomo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://bp2.blogger.com/_pwhvm0NYjO0/Rbg1fOv4QmI/AAAAAAAAAAM/Xk4J-5MqYP4/s400/fortunato.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry></feed>
