septiembre 16, 2008

Efecto boomerang


Ella siempre venía y se iba y ese ida y vuelta me hacía recordar a la ondulación de las cortinas como una protección benigna a los influjos de la luz, dejando embelesados los ojos de quienes miraban sin pretextos la intemperie. Una cortina que se abría y cerraba según mi artesanía lujuriosa para moverla, era como un pecado capital segregado, o por qué no, convertido en sacramento. Tantas veces he querido mover la cortina como tantas veces quise que vuelva.
La comparación no supone sólo el riesgo de quedar atrapado en la pertinacia del retorno, sino también la conciliación usual de los tiempos y sus pluralidades en la amnistía del instante.
¿Qué embellece más que lo que no se soporta? ¿Qué se soporta más que un grito en el medio de la función?
Y uno no sabía que parte era de la intemperie y que parte de ella misma, de lo que sí estaba seguro, era de que atrás de las cortinas pasaban cosas, pasaban y se iban, se iban y volvían. Como el viento sur de las madrugadas en veranos donde la sofocación molestaba a mi madre, le coartaba el sueño, su cataforesis del desvínculo. Los bordes del afán se supeditaban a los ojos ajenos, las bajas del destino onírico. Cierta devolución innecesaria con lo verosímil. Pensé que lo que cubría el sueño también podría cubrir las puertas. Aunque sólo cubrirlas, no privarlas de ser abiertas.
De las bisagras nunca enumeradas surgía el otro movimiento, aquel del que nunca habíamos hablado. Del movimiento siempre anunciado surgían las otras bisagras, aquellas de las que nunca habíamos querido hablar. Entre lo que no hablábamos y lo que no queríamos hablar se gestaba la posibilidad de la entrada, el olvido siempre fue una negación.
Así fue como un día abrió un sueño, detrás de las cortinas, fabricadas con telas de ojos esponjados y se durmió como anclada en la luz que le solía quedar a cada tarde. Yo me había orinado en los pantalones fabricados con telas de bocas húmedas y no comprendí el sentido direccional de la salida.
El hábito de la perpetuidad, erguida desde el marco. La espera era inusitada porque las arandelas sostenían la figura de la propia liturgia, toda oscilación se producía desde el silencio, la conmutación del suelo con la cercanía insular de la viga al techo.
El ámbito de la perspectiva, superponiendo espalda con espalda. La reacción era la única respuesta favorable que la inercia tenía a los efectos sobrenaturales del hueco inabordable.
Pero cuando volvía, todo parecía intacto, aparecía corrida, tan desubicada de la capital pecaminosa que ni el miedo a la oscuridad acababa su sombra.
Su ropa favorita olía a piel de cortinas, sus marcas sudaban rincón de cortinas, su abrazo se envolvía en el cuerpo de las cortinas. La noche que se acostó conmigo nos tapamos con una cortina, aunque yo soñé con ella.

13 comentarios:

menta producciones dijo...

Amigo Fernando como siempre agradecer su intervención litúrgica es más que especial para mí... abrazos intersticiales

O.b. medio dijo...

..."Pensé que lo que cubría el sueño también podría cubrir las puertas. Aunque sólo cubrirlas, no privarlas de ser abiertas"...

mirá q el mundo es grande..pero vos pibe...acabas de sorprenderme con otra cosa más grande todavía....muy bueno!

menta producciones dijo...

Muchas gracias hermana a mí también me gusta mucho esa línea, es una de las que más me gusta del texto en definitiva... igual muchos elogios son demasiado para mí de verdad... agradezco infinitamente sus comentarios sus lecturas sus compromisos literarios hermana querida, besos y abrazos intersticiales

Violeta dijo...

me encanta ese ir y venir de mujer/ cortina, cortina/ mujer, en donde se mezclan movimiento e inercia sin hacer ruido...pero gritando bien fuerte.
siempre muy educadores tus textos, si te sigo leyendo corro el riesgo de convertirme en una persona culta. besos fabri.

miriam dijo...

Cortinas...nada, me puse a pensar que nos acompañan toda la vida...
Las cortinas de abuelas, las cortinas de maternidades, las cortinitas de cocinas de niños, las cortinitas de casas de muñecas..
Hasta viejitos, cortinas.
Qué lindo texto!
Abrazo para usted, Fabricio.
Bueno que volvió!

Alka Seltzer dijo...

Fabriciooooo

Encontre tu blog, ahora mi pedorro existencialismo tiene muchas mas pedorras y amorfas preguntas como por ejemplo

porque recurrimos al "aqui y ahora"?


y cosas por el estilo que no cuajan en un comentario de un blog intersticial

ahora te digo

soy Micky el hijo de Miguel


y ya que estoy te firmo con un dixit tuyo

"donde esta mi cul , donde esta mi culaciati!"

menta producciones dijo...

Muchas gracias violeta violeta, siempre tan apropiadas dignas elocuentes sutiles y bellas tus palabras, siempre es un gusto... gracias Miriam por recordar aquellas cortinas que nos evitaron y hasta sirvieron como pretexto para qué no confundamos ciertas ignominias...
qué bueno que bueno Micky querido es un verdadero placer tenerte y que bueno dixit... siempre quise que lo escuche tu viejo pero el desgraciado nunca ingresó al espacio...ja... aguante el existencialismo abrazos intersticiales para todos

O.b. medio dijo...

q se venga otro efecto....acá esperamos!

Alka Seltzer dijo...

reclamo a viva voz intersticial otra postal urgentemente, se me acaban las provisiones intersticiales y ya tengo miedo a el vacío intersticial que no quiero saber ni como es

menta producciones dijo...

Desde los intersticios volveré y seré sillones gracias amigo ya viene otra postal ya viene, abrazos intersticiales

Anónimo dijo...

ACTIVANDO ACTIVANDO

Vaginas Con Insomnio dijo...

me encanto, y pude sentirme de algun modo encajada en tus palabras.

Siempre es un gusto venir por aqui fabri.

Y me encantaria decirte " fabri voy pa tu casa a que me pagues el vino que nos debemos tomarnos juntos" jajaa pero ya estoy fisicamente muy lejos :(.... un besote y un abrazo, fue un gustazo conocerte, a ti, a tu flia! siempre conservare el recuerdo de ese lindo dia.

sabri

menta producciones dijo...

Gracias Sabri querida de verdad por las palabras por los elogios por el compromiso con la literatura y por supuesto para mí también fue un verdadero gusto poder conocerte ya me he tomado el rico vino que me obsequiaste pero por supuesto que espero tu regreso para tomarnos una juntos, abrazos inmensos hasta pronto